Hernán Talavera exhibe un canto poético a las presencias ausentes a través de la luz

hernán talavera

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Hernán Talavera inauguró ayer en la galería Aleph ‘Odas a la luz perdida’, una muestra integrada por obras pictóricas, un cortometraje y dos vídeopoemas. En la mayoría de sus pinturas aparecen arquitecturas que se convierten en el marco de lo que realmente busca reflejar: La atmósfera, el espacio vacío dentro de ese molde tangible, para lo que se vale de lo intangible, de la luz, la cual parece que está a punto de desaparecer.

A. R.
Ciudad Real

Hernán Talavera inauguró ayer en la galería Aleph ‘Odas a la luz perdida’, una muestra integrada por obras pictóricas, un cortometraje y dos vídeopoemas. En la mayoría de sus pinturas aparecen arquitecturas que se convierten en el marco de lo que realmente busca reflejar: La atmósfera, el espacio vacío dentro de ese molde tangible, para lo que se vale de lo intangible, de la luz, la cual parece que está a punto de desaparecer.
Al recrear las escenas al amanecer o anochecer, con los primeros o últimos rayos de sol, la oscuridad está latente, parece que en cualquier momento puede llegar o regresar.
Las creaciones audiovisuales de Talavera son muy pictóricas y su pintura es muy narrativa, confluyendo ambas en una exposición conformada por el cortometraje ‘Interiorismo’ y una serie de inquietantes pinturas sobre el abandonado Palacio de los Gosálvez, situado en la Ribera del Júcar entre Albacete y Cuenca; así como los vídeopoemas ‘Todo hace el amor con silencio’, creado a partir de tres poemas de Alejandra Pizarnik, y ‘No volverás’, surgido a partir de un poema de desamor y añoranza de Alfonsina Storni y en el que se basa la pintura de una mujer mirando a una ventana con unas cortinas blancas iluminadas por la luz exterior, obra en la que está presente el amor ausente.  
El tiempo es también otro de los esenciales conceptos sobre los que gira una producción en la que se percibe una personal relectura del romanticismo y en la que el propósito de atrapar la atmósfera del espacio recuerda a Caspar David Friedrich.
En las piezas en las que Talavera muestra un edificio abandonado, aunque éste se vaya deteriorando, la luz sale cada mañana iluminando los recuerdos que quedan flotando en ese espacio. El tiempo deja desconchones y grietas en la arquitectura que ejerce de recipiente, mientras que en la luz está lo que no está, las personas que se han ido, el espacio vacío, los sonidos que se intuyen y la sugerida presencia ausente.
Así mismo, la muestra se completa con acuarelas del próximo corto de Hernán Talavera -creador de la localidad albaceteña de La Roda-, que se denominará ‘Hierofanía’, sobre la irrupción en lo cotidiano de lo sagrado.