Josema Yuste: “El humor es en estos tiempos la mejor medicina para el alma”

Francisco Navarro Tomelloso
Josema Yuste en el Teatro Municipal de Tomelloso

Josema Yuste en el Teatro Municipal de Tomelloso

El actor y director nos atiende amablemente antes de la representación. Hablamos, como no puede ser de otra forma, de la vuelta a las tablas, de la pandemia o de la importancia de la cultura y el humor. Yuste asegura que el teatro es un lugar seguro

Josema Yuste ha hecho de todo en el mundo del espectáculo, televisión, cine, doblaje y, sobre todo, teatro. Formó parte de Martes y 13 y desde hace más de una docena de años tiene su propia compañía teatral. Este sábado, con gran éxito, puso en escena en Tomelloso “Se infiel y no mires con quién”, obra con la que el Teatro Municipal volvía a abrir sus puertas a las representaciones después de la pandemia.

El actor y director nos atiende amablemente antes de la representación. Hablamos, como no puede ser de otra forma, de la vuelta a las tablas, de la pandemia o de la importancia de la cultura y el humor. Yuste asegura que el teatro es un lugar seguro.

—¿Cómo ha pasado este tiempo de confinamiento, Josema?

—Mal… no se pasó bien. Me gustaría decir lo contrario, pero no. Aunque afortunadamente mejor que mucha gente, mal porque la incertidumbre es lo peor que hay en la vida. Es como cuando una novia te dice “no sé si te quiero”.

—¿Ha sido la cultura una de las actividades más perjudicadas?

—Así es, la cultura ha sido una de las actividades más perjudicadas en la pandemia, junto con el ocio como verbenas, ferias o discotecas. Yo creo que el gobierno, equivocadamente, piensa que somos un bien prescindible. Pero está en un error, la cultura no es algo que se pueda excluir. Forma al ser humano para bien y si no hay cultura hay empobrecimiento espiritual que eso es terrible. Esperemos que esto algún día pase y llegue la ansiada vacuna, porque si no…

—¿Cuándo volvieron a subirse al escenario?

—Estábamos trabajando en el Teatro Amaya de Madrid con “Se infiel…”, llevábamos cuatro o cinco meses y, de repente, se paró todo el 11 de marzo. A 19 de septiembre, esta de Tomelloso es la segunda actuación que hacemos en más de seis meses. La primera fue el 1 de agosto pasado en el Puerto de Santa María.

Hemos tenido que volver a ensayar, he vuelto a remontar la función a nivel de tráfico de actores en el escenario. No hay besos, no hay abrazos, estamos a metro y medio siempre, pero lo hecho de forma que no quede raro y que se sepa quien está liado con quien.

—El teatro vuelve a Tomelloso con su obra, ¿son las salas un lugar seguro?

—Creo que teatro es un lugar seguro. El público está siempre sentado y hay separación entre los grupos que compran las entradas. Además, todo el mundo está mirando al mismo lugar, no estamos enfrentados. Esto se contagia cuando estas frente a una persona, a menos de metro y medio y hablando un cuarto de hora como mínimo. Con lo cual, no es tan fácil contagiarse, hay que ayudar al virus o ser muy imprudente. Y en el teatro la gente es muy prudente, todo el mundo está con mascarilla. Así te puedes reír tranquilamente porque de la mascarilla para adentro se queda todo, la risa te alimenta al final. Además, se sale por orden. Aquí en el teatro estamos más seguros que en casa.

—Parece que el humor es lo único que queda en épocas complicadas.

—Además de cultura, nosotros hacemos humor. Mi compañía ejerce, practica y transmite el sentido del humor. En estos momentos es la mejor medicina que hay para el alma, se lo aseguro. Yo creo que es mejor el humor que el Lexatin.

—Usted tiene el valor de revisar un montaje de gran éxito, que se estreno en 1972 y que han protagonizado figuras como Osinaga, Kremel o Cisneros.

—He cogido un vodevil magnífico con un planteamiento de enredo fantástico y le he aportado mi sentido del humor. Más del noventa por ciento de los gags son nuevos, ahí está mi sello. Con lo cual, tiene dosis de absurdo, de surrealismo, de histrionismo y de humor blanco… pero es mi estilo.

—Y con una gran compañía.

—Magnífica. Todos los actores con un grandísimo oficio que es lo más importante en el teatro. Y con una importante vis cómica.

—Usted ya ha estado más veces en Tomelloso, ¿no?

—Sí, sí, claro. Que recuerde he estado con “Taxi” y “La cena de los idiotas”. Y como siempre digo, en Tomelloso te comes la mejor pizza del mundo… y hoy me la he comido.