La alcaldesa invita a Margarita Salas a inaugurar la Casa de la Ciencia que se creará en la antigua Casa de la Cultura

A. Ruiz Ciudad Real
Zamora entregó el premio a la científica asturiana / Clara Manzano

Zamora entregó el premio a la científica asturiana / Clara Manzano

La prestigiosa científica se mostró honrada por recibir el III Premio ManchaArte, dijo estar muy contenta de estar en Ciudad Real, donde espera volver, y resaltó que para ella la investigación ha sido una pasión por la indescriptible emoción de descubrir

Como “una artista” se sintió Margarita Salas con la ovación que recibió en el antiguo Convento de la Merced tras recibir el III Premio ManchaArte de manos de la alcaldesa, Pilar Zamora, que invitó a la prestigiosa científica a que sea la encargada de inaugurar la Casa de la Ciencia que el equipo de Gobierno propondrá que se cree en el edificio, obra del arquitecto Miguel Fisac, que albergó la antigua Casa de la Cultura.

Zamora, que consideró un honor haber participado esta semana en actos de distinción a dos pioneras como Salas y la fotógrafa Cristina García Rodero, elogió la labor de mujeres que abrieron puertas para propiciar que se tiren muros contra la igualdad y destacó que la investigación es esencial porque supone invertir en salud y vida.

Edificio de Miguel Fisac que albergó la Casa de la Cultura / Lanza

Edificio de Miguel Fisac que albergó la Casa de la Cultura / Lanza

Salas aseguró, al recoger la distinción de ManchaArte, premio que dijo honrarle y satisfacerle mucho, que estaba “muy contenta” de estar en Ciudad Real, donde espera “volver”, y confesó que para ella la investigación ha sido “una pasión” por la indescriptible emoción de descubrir. A los científicos Severo Ochoa y Alberto Sols, quienes guiaron su formación y le transmitieron el entusiasmo por la investigación, recordó Salas, así como a los “fantásticos” discípulos que ha tenido durante su larga trayectoria como docente, además de a sus padres por el respaldo para que estudiara una carrera y se dedicara a la ciencia en una época en la que no era muy frecuente. También agradeció el apoyo que siempre recibió de sus hermanos, su hija Lucía y su esposo, el también científico Eladio Viñuela, con quien introdujo en España la investigación en Biología Molecular y a quien definió “no sólo como un marido, sino como un amigo y de hecho el mejor de mis maestros”.

“Siempre he dicho que si he tenido éxito, se lo debo a Eladio”, una persona “muy brillante e inteligente”, afirmó Salas, que confesó que siempre ha trabajado “para estar a su altura”. Considerada como un referente de la investigación en España, Salas eligió entre los descubrimientos que ha realizado el hallazgo de dos proteínas cuando estuvo trabajando en Estados Unidos con Severo Ochoa y descubrir, ya en España, la proteína que tiene unida a sus extremos el ADN del virus bacteriano Phi29 y que permite su duplicación, lo que supuso un gran avance en el conocimiento de la replicación del material genético.

Premio ManchaArte 2018 / Clara Manzano

Premio ManchaArte 2018 / Clara Manzano

Autora de la patente más rentable de España, Salas abogó por un importante incremento de los fondos destinados a investigación. “Estamos bajo mínimos, a la cola de la Unión Europea” en ayudas a la investigación, comentó la científica asturiana, que consideró esencial aumentar la inversión en este ámbito para que los equipos que ya están investigando no se desanimen y los jóvenes vean futuro como investigadores. Se hacen “muy buenas tesis doctorales”, sus autores salen al extranjero y “se los rifan”, pero la vuelta a España se convierte en “prácticamente imposible”, apreció Salas, que apostó por destinar más dinero para que este talento regrese.

Entre los trabajos de investigación actuales que considera más interesantes, está el de comprender cómo funciona el cerebro, para lo cual lo mejor es empezar de abajo a arriba, de seres con muy pocas neuronas como se está realizando en investigaciones con la hydra hasta llegar a los organismos superiores, comentó la científica asturiana que recibió un ramo de rosas blancas del director de ManchaArte, Ángel Serrano.

Margarita Salas / Clara Manzano

Margarita Salas / Clara Manzano

A Salas, que ha servido de inspiración para dedicarse a la investigación a “tantas personas de nuestra tierra y de todo el mundo”, agradeció Serrano “el premio” de su presencia en Ciudad Real, mientras que Javier Frontiñán, presidente de la Asociación de Divulgación Científica y Pensamiento Crítico (Adicipec), reconoció sentirse emocionado por partida triple al comprobar un año después de la creación del colectivo que preside la agenda de actividades de divulgación científica realizadas, el claustro del antiguo Convento de la Merced lleno de ciudarrealeños para la entrega del III Premio ManchaArte y, como científico, por contar con la profesora asturiana, quien, según confesó, fue clave para que encauzara hacia el trabajo de investigador su carrera profesional tras asistir a un discurso motivacional en Albacete de Salas.

La ingeniera y profesora de la UCLM, Gemma Herranz, fue la encargada de realizar una reseña de la vida y trabajo de Salas, discípula de Severo Ochoa, autora de más de 400 trabajos científicos e impulsora junto a Viñuela de la investigación de la bioquímica y la biología molecular en España. Profesora durante 24 años de Genética Molecular en la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid y profesora ad honorem del Csic en el Centro de Biología Molecular ‘Severo Ochoa’, ha formado a más de cincuenta doctorandos, es académica de la Real Academia Española donde trabaja en la comisión sobre vocabulario científico, se convirtió en 2007 en la primera mujer española en ingresar en la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y pertenece también, entre otras instituciones científicas internacionales, a la European Molecular Biology Organization.

Herranz resaltó que Salas es “todo un referente” que inspira a profesionales de todo el planeta y, especialmente, alienta a los científicos y científicas de España a superar las dificultades para afrontar la investigación.