Lanza Digital

La Casa de la Marquesa acoge hasta el 16 de septiembre una exposición sobre alfarería

En esta exposición se recogen numerosas piezas elaboradas en el Alfar Arias de Puertollano y en el Centro Alfarero “La Estación”, algunas de ellas reproducidas de piezas antiguas siguiendo las mismas formas que se venían elaborando en la población, algunas de ellas identificativas como los cordones. La muestra refleja el pasado y el presente de la alfarería castellano-manchega con obras realizadas en arcilla como ollas o pucheros, así una serie de piezas emblemáticas que representan las labores antiguas de la población.

Graci Arias

Hablar de María de Gracia Arias o Graci Arias, como prefiere ella, es hablar de ollas, pucheros y cerámica en general. Ella es amor y pasión por el barro. Amor que nace en un primer contacto con él en la Escuela de Arte y Oficios Artísticos de Ciudad Real, donde aprende a modelar, y se apasiona con las obras que realiza, pasión que se acrecienta llegándose a casar en La Bisbal (Girona) durante un curso de verano en la Escuela de Cerámica de esa población y manteniendo viva la llama de la cerámica, acude con su familia –hijas y marido- durante sus vacaciones veraniegas a clases especiales de torno, impartidas por el alfarero de Almuñecar (Granada) y más adelante con maestros alfareros de Bailén (Jaén) hasta montar su primer taller en un espacio de la casa familiar, una antigua bodega, dónde aún se conservan varias tinajas. Y así pues, entre tinajas y toneles, Graci, desarrolla con amor lo aprendido en esas etapas veraniegas. En ese primer taller se confeccionan piezas modeladas tanto a torno como a urdido o a “churro” que luego una vez secas eran barnizadas y cocidas en un pequeño horno “vertical” de gas. El taller era pequeño, pero estaba con su familia –su otra pasión- y en sus ratos libres le gustaba meterse en su taller y enredar con sus dedos o sus manos el barro, le gustaba meterse en el torno y hacer rodar la rueda haciendo pasar la pella de barro húmedo entre sus manos conformando la vasija que luego desprendía con un sedal…y de nuevo otra pella y otra vasija con otra forma diferente, dejando boquiabiertos a aquellos que la miraban.

Un buen día cayó en sus manos un librito en el que se hablaba de una cerámica popular que al parecer se había extinguido en Puertollano y quiso conocer al autor de aquel trabajo. El autor era un conocido de Ángel, su marido, había sido vecino, amigo y compañero de estudios y no tardo mucho tiempo en ponerse en contacto. En la primera reunión, José González Ortiz (ese era el nombre del autor, historiador, investigador y restaurador arqueológico) comentó con Graci Arias sus ideas sobre esas cerámicas descubiertas y de la posibilidad de recuperación o reproducción de piezas.

Fueron muchas las reuniones y sirvieron para catalogar otras piezas de esa alfarería extinguida, que vieron la luz en un segundo trabajo de González Ortiz, publicado por la BAM de la Diputación Provincial. De estas reuniones Graci aumento su pasión por la Alfarería Local o Popular, dejando a un lado –pero sin olvidarse- la cerámica llamada creativa.

Su afán por aprender más le llevó a conocer la Asociación Española de Ceramología, asociación formada por Historiadores, Investigadores, Directores de Museos de Cerámicas e incluso coleccionistas de alfarería y cerámica, con todos ellos Graci mantiene una gran amistad y una estrecha colaboración.

Es aquí, en esta Asociación dónde Graci da a conocer la alfarería extinguida de Puertollano, catalogando piezas que en las diversas colecciones estaban descatalogadas o mal ubicadas, dando a conocer a Puertollano como un importante núcleo productor de Alfarería, reconocimiento que supo admitir la insigne Natacha Seseña, miembro fundador de la Asociación, y con el tesón y la pasión que le caracteriza a Graci unido al amor a su Puertollano, ha llevado su nombre, el de su pueblo con su cerámica por todos los confines de España realizando exposiciones, asistiendo a ferias, participando en congresos, reuniones y debates que sobre la materia se haya precisado.

Cuando se habla de Graci Arias, se habla de alfarería tradicional de Puertollano, de cerámica popular de Puertollano, también de cerámica creativa, cerámica decorativa, con esmaltes especiales, se habla de maestría, pues ha sabido enseñar (y aún se dedica a ello, junto a su hija: Graci Leal) y a transmitir sus conocimientos del mundo de la cerámica a multitud de alumnos que han pasado por sus aulas a los que ha trasmitido el amor por el barro.

Otra de las facetas de Graci Arias es la de realizar exposiciones. Es el medio que utiliza para dar a conocer su trabajo y su obra, es otra forma de llevar su trocito de Puertollano fuera del lugar, en ellas también se le va un trocito de corazón, de alma.

La alfarera María de Gracia Leal Arias / Lanza

La Alfarería en Puertollano

El escritor, historiador e investigador, José González Ortiz, ha publicado con Ediciones C&G el libro ‘La Alfarería en Puertollano’, un prontuario manejable y divulgador con una exposición clara y bien desarrollada de la historia de la alfarería en esta zona, actividad reactivada, en Puertollano, a partir del año 1984 gracias al Alfar Arias. El libro se presenta este sábado 15 de septiembre a las 19.30 horas en el Centro Alfarero ‘La Estación’ de Argamasilla de Calatrava.

Centro Alfarero La Estación

Era el año 1984, cuando Graci Arias decide montar un taller de alfarería en Puertollano. Años después, tras el éxito de sus trabajos y a fin de poder impartir clases de cerámica, se traslada al municipio de Argamasilla de Calatrava, donde tras remodelar la antigua estación de ferrocarril, pone en marcha el Centro Alfarero La Estación-Alfar Arias.

Un espacio donde se ubican diferentes salas de trabajo: alfarería, aulas de formación y sala de exposiciones. En el muelle de carga de la estación, Graci ha montado su centro de trabajo: la alfarería, y es donde realiza sus piezas usando todas las técnicas de la alfarería y la cerámica. Además, en las instalaciones del centro se lleva a cabo el curso de cerámica de la Universidad Popular y talleres para niños. El centro se completa con una amplia sala donde se exponen los trabajos que realizan en el taller y en las aulas.