La otra cara de uno de los más ‘espabilados’ en corrupción del Siglo de Oro

A. Ruiz Almagro
Cuenta la trayectoria vital del válido de Felipe III / M. Cieza-Festival de Almagro

Cuenta la trayectoria vital del válido de Felipe III / M. Cieza-Festival de Almagro

Esther Gimeno se mete en la piel del Duque de Lerma en una lúdica aproximación a las cloacas del poder

Sor Juana Inés proclama ‘El mundo iluminado y yo despierta’, afirmación que, con un significado muy diferente como el de acumular poder y dinero, comparte Esther Gimeno en la piel de Paco Lerma, uno de los más “espabilados’ del Siglo de Oro.

Acostumbrado a ‘disparar con pólvora del rey’, asegura que ‘Está todo pagado’, título de una obra a medio camino entre el monólogo y el karaoke que ofrece un recorrido por la trayectoria profesional del Duque de Lerma, “genial precursor de la especulación ibérica”, como se indica en el programa de mano del espectáculo representado en el Silo dentro del Certamen AlmagrOff.

Sobre un gran tresillo que sirve de recio lomo en conexión con unas grandes cabeza y cola de rata, se presenta Gimeno con bigote, primero de elegante corte nobiliario, que pasa a ser más steampunk y luego con un chaleco de pelo blanco e intermitentes luces de colores. De los agujeros en las finanzas de su familia cuando era joven, del marquesado en una ciudad como Denia que no era ni por asomo lo que es actualmente y de las maquiavélicas aspiraciones para estar bien situado y dominar lo que ocurre en la Corte, se habla en la primera parte de un relato sobre las cloacas del poder que avanza al ritmo de lingotazos de Dick y tiros de farlopa.

Gimeno se desdobla en al menos dos ‘yo’ en la recreación psicológica del valido de Felipe III, a quien se le van muriendo por el camino con una facilidad inusitada los contrincantes y que exhibe, pese a las críticas, su capacidad persuasiva ante el monarca, de quien saca tajada tras tajada. Si hay que cambiar la corte de Madrid a Valladolid, para más tarde organizar el traslado desde Pucela de nuevo a territorio madrileño, ahí está el influyente Sandoval para sacar rédito con la compra-venta de inmuebles.

Son numerosos los paralelismos con la actualidad que se plantean en el montaje / M. Cieza-Festival de Almagro

Son numerosos los paralelismos con la actualidad que se plantean en el montaje / M. Cieza-Festival de Almagro

Numerosos son los paralelismos con la actualidad a los que se hace referencia durante el montaje, desde la especulación inmobiliaria, la corrupción de los partidos y caciques de los que se estrenan series hasta los ánimos que Sandoval, primer ministro, da a su válido Rodrigo encarcelado por los sucios teje manejes en la ostentación del poder político y económico.

En el lúdico repaso a su vida, recuerda cómo ahora se llena de turistas como Parador Nacional el Palacio Ducal que en Lerma, localidad de la que destaca su fino aire y por la que tiene un inigualable aprecio, construyó con un estilo herreriano y desornamentado que luego, a su juicio, ha sido injustamente denostado por asociarlo a régimenes totalitarios, y da muestras de su taimado proceder aconsejando comprar guerras y emplear un patriotismo que no viene a cuento como inmejorables corazas para ahuyentar los fantasmas de las críticas, así como driblando a sus perseguidores con la obtención del salvoconducto de ser nombrado cardenal.

Una selección de temas de hace bastantes décadas, entre los que se encuentran canciones de Mocedades y Raphael, emplea Gimeno para, tarareadas como en un karaoke, enlazar emociones y acontecimientos durante el satírico tránsito por la vida del astuto y poderoso duque.