De las momias tatuadas al dotwork geométrico

Julia Yébenes Ciudad Real
Ágata Aguirre, la joven tatuadora que ha hablado de la historia de esta técnica / Elena Rosa

Ágata Aguirre, la joven tatuadora que ha hablado de la historia de esta técnica / Elena Rosa

La tatuadora Ágata Aguirre ha ofrecido una conferencia titulada ‘El diseño artístico en el discurso del tatuador. Desde los orígenes a la actualidad’ en la Escuela de Artes 'Pedro Almodóvar'

Las imágenes impregnadas sobre la piel con tinta y sangre forman parte de la historia de la humanidad, casi siempre relacionadas con el poder, la fuerza y el exotismo.

Decenas de alumnos han asistido a escuchar a Aguirre / Elena Rosa

Decenas de alumnos han asistido a escuchar a Aguirre / Elena Rosa

Ya, en la era antes de Cristo hubo prohombres con tatuajes sobre sus cuerpos como signo de potestad y gobierno, tal y como han dado testimonio las momias 2.000 años previos al calendario Cristiano. Tras otros miles de años de evolución de este arte corporal, en la actualidad los tatuajes han mejorado sus técnicas y materiales, pero sobre todo el diseño, una concepción interpretativa de la que ha hablado esta mañana Ágata Aguirre en la Escuela de Artes.

Aguirre ha revindicado ‘el arte’ que conlleva la configuración mental de los motivos a sellar, así como el papel de las mujeres en una disciplina para cuyo ejercicio hace falta mucho “rigor, esfuerzo y constancia”.

La graduada en Bellas Artes y ex alumna del centro ‘Pedro Almodóvar’ de Diseño de Interiores, actualmente al frente de Custom Culture en Daimiel, ha ofrecido una conferencia titulada ‘El diseño artístico en el discurso del tatuador. Desde los orígenes a la actualidad’ en el marco de las Duodécimas Jornadas de Diseño de la escuela, en cuyo transcurso se ha quedado pequeño el salón de actos.

Al parecer, en las culturas primitivas los líderes tatuados representaban la “valentía, la fuerza y  la posición a la vanguardia en las batallas”, así como también eran símbolos en rituales de las tribus, ha explicado Aguirre en el background que ha presentado.

Con el paso de los años, fueron los marineros, viajantes y exploradores ‘las redes sociales’ que exportaron en sus viajes costumbres y hábitos sociales entre las diferentes culturas, así como posteriormente “se ha relacionado a los tatuajes con la criminalidad”, por el peso de esta práctica en la mafia japonesa jakuza.

En el siglo XX “evolucionó rápidamente”, con una ida y venida de estilos, en función de la moda, que han derivado en técnicas más sofisticadas y garantistas como es el tatuaje dotwork geométrico, que tiene origen en el puntillismo.

Sobre el oficio en sí mismo, Aguirre ha señalado que las ‘grabaciones’ son infinitas, desde una imagen hiperrealista a versiones más heterodoxas de la propios sentimientos y viviencias particulares.

“Lo que no se puede hacer, advierte, es tatuar un cuadro de tres metros en un espacio de 20 centímetros”.

Todo tiene un proceso, explica, entrelazado entre el propio dibujo y el color, en función de cada piel y de “un montón de cualidades de la persona”.

En la actualidad se tatúan por igual hombres que mujeres, dentro de una moda de siglos, avalada en la era digital por los influencers , artistas, cantantes o futbolistas. “Está en pleno auge, es un boom”, asegura, al igual que ‘pitan’ las creaciones geométricas sobre todo en brazos y piernas.

La pionera

Sobre la presencia de tatuadoras en la historia milenaria de esta técnica, ha recordado que la primera fue la americana Mau Werner,  que desarrolló este arte en la mitad del sgilo XIX junto a su marido. l