Hombre curioso, un último espécimen de la bastardía monárquica europea al ser hijo ilegítimo del rey Alfonso XIII. Con él desapareció la controvertida figura en la sucesión dinástica a la Corona de España. Fue hermanastro de Juan de Borbón, conde de Barcelona y, lógicamente tío del rey Juan Carlos I con el que mantuvo un trato privado (recientemente ha publicado sus memorias “Reconciliación”).
Por otro lado, Felipe VI, fue sobrino-nieto de Leandro Alfonso de Borbón (¡sus sobrinos/as-nietos/as le llamaban “tío Leandro”! -me decía.). Pero su historia no fue fácil. Su madre, la actriz Carmen Ruíz Moragas fue amante del rey Alfonso XIII y naciendo éste, Leandro Alfonso en 1929. Después de realizar su formación en el Real Colegio Alfonso XII, estudia derecho en el Real Centro Universitario Escorial-María Cristina y los culmina en la Universidad de Madrid. Buen comunicador en tertulias y programas de radio y TV.
Con la primera esposa, María del Rosario Vidal y Barnola Martínez de Cerveró y Escrivá de Romaní, tuvo cinco hijos. Divorciado se casa con Concha de Mora en 1982. Su único hijo con ella, Leandro Julio, es tío segundo de Felipe VI ¡Me observó mi apellido Ortiz coincidente con el de la reina Letizia Ortiz y sus hijas Leonor y Sofia!
Un Auto Judicial lo reconoció como hijo de Alfonso XIII
En mayo de 2003, un Auto Judicial reconoció su filiación como hijo del rey Alfonso XIII, capacitándole para el uso de sus apellidos. En el año 2002 escribió sus memorias. “El bastardo Real” y en el año 2007, el ciudarrealeño y amigo José Liberto López de la Franca Gallego, publicó una biografía sobre él: “Alfonso XIII visto por su hijo” (Conversaciones con su alteza don Leandro Alfonso de Borbón Ruiz Austria, infante de España. Ediciones Martínez Roca), lo que motivó que Leandro Alfonso de Borbón visitara varias veces Ciudad Real y con el que mantuve una sincera amistad (le di título a la biografía y colaboré en el texto de la edición). ¡También compartimos unos sucesos “paranormales”! De adulto mayor estuvo en una Residencia para personas asistidas donde falleció con 87 años. Tuvo a su lado una colaboradora y amiga hasta sus últimos días, la polaca María Tymieniecka. Murió en Madrid el 18 de junio del año 2016 y se enterró en la Almudena donde descansa su madre. Nació plebeyo y murió hijo de un rey. Hoy lo he rescatado del recuerdo al hallar unas fotos perdidas. En una de ellas, don Leandro como acostumbraba, está tomándose un whisky con Coca-Cola.
Su madre Carmen Ruiz Moragas
Fue una prestigiosa y bella actriz. Nació en Madrid el 10 de septiembre de 1896 hija de Leandro Antolín Ruiz Martínez y María de las Mercedes Moragas Pareja (Málaga). Conoció a Alfonso XIII en el año 1916 cuando éste frecuentaba los teatros de Madrid. Carmen Ruiz Moragas, trabajó en el teatro y en varias películas: “Novio de mamá” de Florián Rey compartiendo cartel con Imperio Argentina. También fue la actriz principal en la película “La Madonna de las rosas” obra de Benavente. Con el rey Alfonso XIII tuvo una hija -hermana de Leandro Alfonso- María Teresa que murió de cáncer con treinta y nueve años al igual que su madre Carmen Ruiz Moragas (falleció 11 de junio de 1936). Alfonso XIII se enterró en el Monasterio de El Escorial y Carmen Ruiz Moragas en el cementerio de la Almudena.
Ciudad Real y, unos “sucesos paranormales”
En una de sus venidas a Ciudad Real, visitó con su biógrafo José Liberto López de la Franca Gallego el Museo Municipal Elisa Cendrero y los acompañé (igualmente hice de cicerone en la Basílica Prioral Catedral, Alarcos y Sacro Convento Castillo de Calatrava). Mostró gran interés por Ramón Medrano, caballero de la Orden de Calatrava y esposo de Elisa Cendrero. En el Museo municipal se conserva atuendos de caballero de la Orden de Calatrava y fotos de él, su Cruzamiento y toma de hábito capitular como caballero de Calatrava en el año 1921 (Madrid. Iglesia de la Concepción Real de las Calatravas). Le informé que murió joven fuera de su casa en 1923, vivienda que después fue Museo. Su óbito lo originó una neumonía por enfriamiento que derivó en pulmonía al quemar rastrojos con sus trabajadores en una de sus fincas. El ataúd, en un gesto de respeto y afecto por el patrón, lo trajeron a hombros y turnándose trabajadores de su finca del pueblo de Carrión de Calatrava hasta el cementerio de Ciudad Real, recorriendo once kilómetros. Al referirle unos pasos misteriosos y alarmantes que oí en cierta ocasión en el silencio de una mañana de domingo en la segunda planta del Museo, Leandro Alfonso me comentó que a él le ocurrió algo parecido en una vieja casona donde oyó pasos y ruidos extraños. Preocupado consultó con un vidente amigo Octavio Aceves y éste le dijo que aquellos pasos y ruidos que oía eran de un espíritu ¡el alma de una persona fallecida!
