A riesgo de que saltaran chispas en una jornada tan lluviosa como la del pasado sábado, los heavys de Miguelturra volvieron a congregarse para recordar experiencias vividas en torno a la eléctrica energía del rock y décadas después se juntaron de nuevo en el Centro Obrero.
Son un porrón, al igual que el número de años que no estaban buena parte de ellos juntos, y se sumó algún que otro culipardo que quedó en los setenta y especialmente los ochenta atrapado por toda una cultura que gira en torno a la música pero también va más allá de ella.
No hubo que sacar brillo a remaches y pulseras para degustar unas riquísimas migas con uvas preparadas por Jose y sí que hubo que soplar cada calentica cucharada de la caldereta para chuparse los dedos que elaboró Carlos.
Ya de forma previa a esta reunión de colegas de adolescencia y juventud, el grupo de Whatsapp preparatorio se llenó de un sinfín diario de comentarios sobre vivencias compartidas, anécdotas, viajes y conciertos presenciados, así como de vídeos de metaleros grupos, desde los más conocidos a los más ignotos.
Los directos de Espada de Fuego, primer grupo musical que surgió de este colectivo churriego; la relación con otras tribus urbanas; y las quedadas en el parque o el puente, con ‘loro’ incluido en el que sonaban cassettes de los trabajos de las bandas más punteras, salieron a relucir, al igual que los larguísimos viajes en tren hasta llegar a Atocha para acudir a Festivales antes de que existiera el Ave o las escapadas a, por ejemplo, Puertollano donde había más locales que en Ciudad Real con una música más próxima a sus gustos.
Son muchos los años pasados, a algunos les costó reconocer a antiguos compañeros de andanzas, a otros incluso les acercaron al Centro Obrero sus hijos y el encuentro culminó con música en directo tocada por varios de los asistentes.
