Marcos y Adánez, dos mujeres hablando explícitamente de sexo vestidas de época

adánez marcos

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Puede que hasta se produzca un “baby boom” tras presenciar en el Teatro Municipal La escuela de la desobediencia, comentó ayer con humor la directora del Festival, Natalia Menéndez, al presentar esta pieza respaldada por un productor “atípico” como Andrea D’Odorico que impulsa proyectos interesantes y que, en este caso, ha posibilitado la creación de una de las mejores funciones de teatro de este año.

Puede que hasta se produzca un “baby boom” tras presenciar en el Teatro Municipal La escuela de la desobediencia, comentó ayer con humor la directora del Festival, Natalia Menéndez, al presentar esta pieza respaldada por un productor “atípico” como Andrea D’Odorico que impulsa proyectos interesantes y que, en este caso, ha posibilitado la creación de una de las mejores funciones de teatro de este año.
Cristina Marcos y María Adánez dan vida a Susanne y su prima Fanchon en una pieza escrita por Paco Bezerra, bajo la inspiración de dos textos de los siglos XVI y XVII, y dirigida por Luis Luque, quien propone un montaje aparentemente sencillo, pero al mismo tiempo de una gran profundidad y con un inteligente análisis de la puesta en escena para un espectáculo “delicioso” -indicó Menéndez- y que es un “regocijo” a partir de reflexiones sobre la sexualidad.
Bezerra explicó que La escuela de la desobediencia se inspira en la novela dialogada LDBC##1École des filles ou la Philosophie des dames, escrita en el XVII por Michel Millot, que habla de la educación y libertad femenina y está basada a su vez en Ragionamenti, novela también dialogada del XVI de Pietro Aretino, en la que se habla de que la mujer de la época sólo podía aspirar a tres únicos estados: Estar casada, meterse a monja o hacerse prostituta.

Educación
Bezerra crea a partir de ambos textos una obra de teatro que habla sobre la educación y si ésta “te da ya las respuestas o permite que te hagas preguntas”. La pieza incide en la cuestión de si se educa para que cada persona piense de manera individual en función de lo que cree o se enseña a adoptar determinados criterios y normas, comentó el dramaturgo, que indicó que la pieza también permite ver cómo ha evolucionado el ideario femenino -qué cosas están superadas y cuáles no-, y critica diferencias de trato si es el hombre o la mujer quien actúa siguiendo el impulso de sus hormonas.
Antes de que tome decisiones equivocadas, Susanne enseña a su prima Fanchon aspectos del placer sexual y el derecho del ser humano a la libertad espiritual. Este encuentro ayuda a Fanchon a “pensar por sí misma”, apreció Adánez, para quien esta pieza es un “bomboncito” que busca “tratar de despertar conciencias y amar más a quien tenemos a nuestro lado”.
Con música en directo interpretada por Sofía Alegre a la viola de gamba y la soprano Rosa Miranda, el espectáculo fue estrenado en junio en Cáceres. Al ser inédita, no sabían cómo iba a responder el público ante dos “mujeres hablando de sexo explícito vestidas de época”, y la respuesta fue muy positiva con incluso algún grito femenino de ‘gracias’ entre los aplausos y muchas felicitaciones de mujeres que superaban los 50 años.
Las dos primas hablan de sexualidad y describen el universo femenino, con críticas a la visión masculina de conceptos como el honor y la honra, pero tratando a los hombres y Dios como “aliados” en una pieza que cuenta con un texto “muy bonito y poético” que, aunque a veces cueste por su complejidad, es “una gozada decirlo”, aseguró Marcos, que también resaltó la capacidad de Luque para hacer sentir a los actores que cuentan con una red gigante que los protege, lo que no les coarta a la hora de probar y experimentar, y subrayó el carácter lúdico con el que su personaje anima en la obra al conocimiento.