El Teatro Cine-Paz de Miguelturra acogerá este viernes, 28 de noviembre, a las 20 horas, la representación de ‘El pampirulá, los jodesiestas y otros pregones populares’. Se trata de una evolución, en formato ‘2.0’, de la exitosa iniciativa de los ‘Pregones Cantados’ que la Asociación Cultural Malastardes estrenó en 2022.
El evento fue presentado en rueda de prensa por la concejala de Cultura, Carmen Mohíno, acompañada por el presidente de Malastardes, José Ramón González, y el director y guionista de la obra, Antonio Vallejo.
Cultura, humor y rescate etnográfico
La obra, escrita y dirigida por el investigador y Premio Nacional de Etnomusicología, Antonio Vallejo, propone un viaje al pasado a través de veinticinco ‘sketches’ cómicos. El espectáculo recrea la atmósfera de mediados del siglo XX, una época sin medios de comunicación masivos donde la voz humana, el ingenio y las estrategias de venta de los mercaderes (el afilador, el heladero, el vendedor de queso o el pregonero municipal) eran fundamentales.
“Es una propuesta artística que fusiona la tradición popular con el humor, la música y la creatividad”, destacó la concejala, poniendo en valor el carácter altruista y la sabiduría de Vallejo.
Por su parte, el director Antonio Vallejo explicó que el objetivo principal es “divertir al público” mientras se pone en valor el patrimonio inmaterial. “Conociendo los pregones de un pueblo podemos conocer su cultura, qué se compraba y cómo se vivía”, señaló. La obra cuenta con un elenco de veintidós actores locales de todas las edades (desde niños hasta mayores de 80 años) y la colaboración especial de la Asociación Cultural Taconarte y el Grupo de Teatro Expresarte.
Un fin solidario: Recuperar el horizonte de Miguelturra
El presidente de la asociación, José Ramón Gonzalez, subrayó el carácter benéfico de la gala. Las entradas tienen un precio simbólico de 4 euros y la recaudación íntegra se destinará al proyecto vertebral de la asociación: la restauración y rehabilitación del chapitel de la Torre del Reloj de la parroquia, un emblema del municipio que lleva años “desmochado”.
