«En todo lo que escribo hay un hueco libre para la imaginación de quien lo escuche»

Eduardo Gutiérrez Rodríguez, Zocho / Juan Ramón Lorente

Eduardo Gutiérrez Rodríguez, Zocho / Juan Ramón Lorente

Pachamama será el escenario que acoja a Zocho, esta vez como único protagonista, la noche del próximo 26 de enero, sábado a las 22 horas

Este es el momento que el cantante Eduardo Gutiérrez Rodríguez (Barcelona, 1975), Zocho, ha elegido para presentar su propuesta en solitario. A medio camino entre el final de una etapa y el comienzo de otra. Tras ser telonero de otros artistas en algunas capitales españolas y a la espera de que su nuevo disco sea una realidad. Solo hace tres meses de su presencia en Pachamama junto al argentino Lucas Masciano. Allí interpretó su EP Resaca de amor e inéditos que incluirá su futura obra. Y será el escenario de la calle de los Huertos el que lo acoja, esta vez como único protagonista, la noche del próximo 26 de enero, sábado a las 22 horas. Sus fieles escucharán las canciones que ya conocen con el perfeccionamiento que las ha otorgado el rodaje de los años. Esas son las que su autor, por decirlo de alguna forma, conoce a fondo.

Así, Ciudad Real es la parada inicial de su gira. ¿Por qué en Pachamama? «Como me crié en Barcelona y no aquí, pregunté y me dijeron que era la referencia. Contacté con Prado, visité la sala, me gustó y empezamos a programar conciertos con ellos». Se refiere a los habituales de Lucas Masciano o La Caja de Pandora, que pasó por allí en su gira El tren de tu vida. «No recuerdo si el primero fue uno de Lucas, luego hemos estado con Rebeca Jiménez y algún otro cantautor». En este en concreto contará para algunos temas con la violinista Gema Gómez-Pimpollo. La gratitud que demuestra con la sala la resume en dos frases: «Es como tocar en casa. Prado y Juanma se portan bien con nosotros».

Lo cierto es que la propuesta del EP no es exactamente la de un cantautor. El sonido es más de banda, aunque se nota que detrás de las letras hay una personalidad definida. Zocho explica que no tiene un método para componer, sino que trabaja por rachas. «No estoy centrado», bromea, «me tiro mucho tiempo sin hacer nada y, un día, estoy en el campo y me viene algo. Aquí donde estamos escribo un montón». El lugar del que habla es un sótano de su casa que da al exterior, donde le ha salido la mayoría del álbum en cuyo proceso de grabación se encuentra. Las de Resaca de amor fueron canciones, algunas muy antiguas pero ninguna mala, probadas a lo largo de los años. La que lleva el nombre del EP, por ejemplo, la escribió hace dieciocho, música y letra a la vez. El personaje, «que desayuna cerveza para el dolor de cabeza», es un vividor que, sin embargo, siempre recae en un amor. La resaca es la que le produce ese pensamiento, que nunca se le quita». Gutiérrez cita a Estopa o Los Delinqüentes como escuchas recurrentes recién estrenada aquella década de 2000. «Aun así, iba a muchos espectáculos y no tenía un referente concreto».

De chiquitito, ya cantaba con 5 o 6 años —mis tíos eran cantantes de flamenco—, y luego, cuando fui más jovencito, empecé a tocar la guitarra. Con mis amigos de Barcelona formé un grupo que mantuvimos durante varios años. Luego, cuando me trasladé aquí a vivir, seguí componiendo y empecé a colaborar con Lucas Masciano, con el que estoy de gira este año. También he estado con La Caja de Pandora”

Zocho sobre su aprendizaje musical

Poco antes había conseguido, junto a un grupo de amigos, que el baterista de Manolo García les invitase a un concierto que dieron en Barcelona con motivo del tour Arena en los bolsillos. El sonido de aquel disco tremendo lo podríamos hallar en el subconsciente de Con los charcos de un abril, la más potente del cuarteto. Una interpretación de la misma podría ser el recuerdo dulce de un amor de juventud. La escribió en 2015 de un tirón, con sus colegas de siempre Diego y Paco Zárate, integrantes de la banda de pop-rock La Caja de Pandora. «No recurrí a ellos para la melodía, sino que nos sentamos, nos pusimos a tocar e hicimos la canción». Su espontaneidad se alza frente a los forzados métodos de la industria discográfica, que ha cogido el vicio de organizar campamentos de autores para que compongan entre ellos.

Junto a Diego y Paco lleva toda la vida. Han hecho muchas canciones y ellos produjeron el disco, que fue el arriesgado principio de su trayectoria en solitario. «En el EP aposté el todo por el todo. Es una muestra de mi trabajo. Sé que no es muy normal iniciar una carrera así, pero no quería meter temas porque sí». Su primer disco de larga duración incluirá seguramente más de diez, dos de ellos Con los charcos de un abril y El tejar con leves modificaciones; al igual que el EP, se lo sufragará él. «Confío en que no dejará indiferente a nadie. Si no lo hiciese, a las alturas que estamos todos los músicos que trabajamos en el disco, no lo haría. Cada uno de nosotros escucha diferente música, pone profesionalidad y su grano de arena». Le preocupa más la difusión: ve que la propuesta gusta, pero le cuesta que se expanda. «Me interesa tanto o más que se note en los conciertos que, por ejemplo, en los medios informativos». Le enerva la incertidumbre a la espera de ver cómo reacciona Ciudad Real. Va a paso lento, pero seguro.

Panel de retratos / Juan Ramón Lorente

Panel de retratos / Juan Ramón Lorente

Dice que es complicado llegar a un público más joven. Y a la hora de promocionarse juega no solo contra un panorama que dominan las multinacionales, también contra la aparente y relativa indolencia de la capital con respecto a la música. «El EP está en todas las plataformas digitales», Spotify, YouTube, etc., «pero adquirirlo físicamente es algo que, aparte de en los conciertos, no podría hacer ni yo, porque hace mucho quitaron la tienda de discos». Se refiere a la añorada Tipo, en el número 6 de la céntrica calle de Carlos Vázquez, donde ahora hay una tienda de ropa.

—Sé que puedo comprar por internet, pero no es lo mismo. Me he gastado mi dinero en compactos y vinilos y ahora ando detrás del último de Robe, líder de Extremoduro. Me parece desacertado que una ciudad no tenga tienda de discos, y los centros comerciales no son lugares como FNAC o la sección especializada de El Corte Inglés.

En Ciudad Real no los hay, pero esos sitios tampoco tendrían cabida en un tejar, que es una construcción que nunca podría estar en Barcelona, la ciudad donde nació Eduardo. Siempre es un emplazamiento sugerente en el verano, un cobertizo encalado en mitad del campo: «Cuando en mi vida oscurece el callado camino y por el tejar te escribo […] te imagino, te hablo». ¿Dónde está el de la canción? ¿Está en Arroba de los Montes, origen de su familia, donde a los zurdos los llaman zochos? «El tejar está en muchos sitios. Unas veces está en Arroba, y otras…» En estos momentos, además, es con la que más satisfecho está. «En cada época prefieres una canción y ahora, casualmente, El tejar es la que más me gusta. El otro día hablaba con Diego Zárate, que me dijo que pensaba lo mismo. Encima, en la nueva versión le vamos a meter unas guitarras nuevas que la van a engrandecer».

Salir como solista no es exactamente mi aspiración. Mi objetivo es llevar una banda, que de hecho tengo, lo que pasa es que económicamente no me lo puedo permitir. Bastante es que me costeo la gira, como para costearme un grupo. Uno de los músicos es Sito Maya, que toca con muchísima gente de Ciudad Real; otra es la violinista Gema Gómez-Pimpollo, que me acompaña en los conciertos acústicos. Intento llegar a la gente y defenderme de esta manera, pero el EP, y mi próximo disco, están elaborados y pensados para ejecutar con banda”

Zocho sobre su propuesta musical

El protagonista asume ese curioso rol de narrador de una historia que, estando presente en ella, escribe desde una posición distanciada. La realidad a la hora de escribir: el aislamiento rural puede favorecer el proceso de creación.

—Aquí se acaba el mundo ahora mismo, al salir ha desaparecido la gente y uno no se da ni cuenta. En la ciudad se vive con estrés, cada uno va a lo suyo, suceden muchas más cosas pero no se asimilan, o no se perciben porque no son lo suficientemente estimulantes… o no se encuentra el momento de estamparlas en una canción. En la civilización puede sentirse más la soledad. Aquí hago mis cosas, veo cómo nacen las flores en primavera, fotografío, voy al río, busco setas, ando por el pinar… salgo solo y siempre me deja pensar. Si realmente tengo necesidad de ir a Ciudad Real es porque tengo que hacer compra para comer, pero no preciso hacer mucho más.

A mí me gusta Ciudad Real, yo quiero vivir aquí. No me pesa porque he pasado muchos años de mi vida en Barcelona o Madrid. Puedo trasladarme si estoy de gira: en ese caso no hay otro remedio, tienes que vivir en la furgoneta. Desde noviembre del año pasado hasta ahora llevo unos treinta conciertos, con colaboraciones y todo, pero no me han supuesto grandes dificultades. No creo que me vaya de aquí”

Zocho sobre la vida en Ciudad Real

No elude que Poblete es un municipio propenso a la bajada de nieblas: «Es lo que he elegido y tengo que salir adelante con ello. No todo va a ser bueno. Tomé mi decisión de estar aquí en coherencia con el frío y las condiciones del clima». A veces, en medio del temporal la violinista Gema le visita para ensayar o sugerirle arreglos de cara a los conciertos: «Me siento muy agradecido por lo que su apoyo y su profesionalidad suponen para mi trabajo» .

Lo último del disco se titula Caricias al mar. «Habla de algo que sientes que tienes perdido». Dice que le encanta el mar, ir allí de vacaciones, pero la pista que cierra su obra primera tiene atravesada una plegaria: «Yo quiero volverte a ver, por eso rezaré tanto, para verte aparecer». ¿Rezará el solicitante a un dios, a una Administración pública, a la compañía nacional de loterías? «El amor no está olvidado si uno no quiere, porque quien lo lleva por dentro es uno mismo», dice Zocho. «Como en todo lo que escribo, hay una parte de observación, otra personal y otra que es un hueco libre para la imaginación de quien lo escuche, que con su creatividad debe llevarlo a su terreno, a su vivencia». A veces un centro urbano, a veces ese espacio como un tejar en la tarde.

—Yo creo que todos tenemos nuestro propio tejar…

—¿Y no se cansa si pasa mucho tiempo en él?

—Por eso me muevo.

Zocho tiene la siguiente agenda: 26 de enero, Pachamama, Ciudad Real; 16 de febrero, El Volander, Valencia; 9 de marzo, Jazzville, Madrid; 30 de marzo, Fizz, Barcelona.