Quince años repletos de historias

El cubano Aldo Méndez festejó este miércoles, junto a Carlos Cano y Hernán Milla, sus quince años como cuentacuentos en Ciudad Real

J. C. Chinchilla
Ciudad Real

“Llegué a los cuentos por azar, o los cuentos llegaron a mí”, reflexiona el cuentacuentos hispanocubano Aldo Méndez, quien este miércoles celebró sus ‘Quince años de cuentos en Ciudad Real’ con un espectáculo en el Conservatorio Marcos Redondo, junto a sus compañeros de la Asociación Veleta Roja el flautista Carlos Cano y el pianista Hernán Milla.
En ‘Canciones y palabras’ aúna música, palabra y alma para recorrer su trayectoria en Ciudad Real, donde el azar lo invitó a quedarse.

Compay
Aldo recuerda que su primera actuación en esta ciudad fue en la discoteca Compay. Una actuación algo azarosa, porque no estaba programada. “El dueño, Eugenio Caballero, me propuso contar cuentos y ahí empezó todo”.
Su idea en aquel marzo del año 2000 era regresar a Cuba, pero no pudo, y desde aquel momento el Compay se convirtió no solo en su trabajo, sino en un espacio de relación para conocer la ciudad y sus gentes y para que le conocieran. “Fue un espacio de integración”, afirma Aldo, quien asegura que el Compay fue “un espacio que me enseñó a contar, a estructurar mi discurso como cuentacuentos, porque yo llevaba poco tiempo contando, cinco años, y sólo en espacios culturales o escénicos, nunca en bares”.
A partir de esta experiencia inicial comenzaron a llamarle desde centros de profesores, colegios y asociaciones. Unos contactos en los que también le ayudó Andrés Peláez, director del Museo Nacional del Teatro. “La primera vez que vine a España tuve la suerte de conocer a Andrés Peláez, quien me ofreció posibilidad de trabajar en el Museo del Teatro de Almagro con maestros de la provincia y, a través de ellos, ya contacté con los programas de bibliotecas y de educación y cultura que tenía la Diputación”.
Poco a poco el vínculo con Ciudad Real se iba forjando, una ciudad de la que Aldo Méndez valora la tranquilidad que le ofrecía y la buena acogida que recibió hacia su persona y su trabajo.

Inicios
Los cuentos llegaron a Aldo Méndez hace muchos años, cuando se encontraba en la Universidad de Moscú. “Me llegó una historia y la historia me dijo cuéntame, porque las historias hablan”.
Al regresar a Cuba, por cuestiones políticas, estuvo trabajando un tiempo en una comunidad y “aparecieron los cuentos”. Luego vino la formación y cuando llegué a España, el Compay marcó su vida. “Al no poder regresar a Cuba, mi manera de legalizar mi situación en España, de ser aceptado y de conocer a España, fueron los cuentos”.
“Entonces creo que elegí los cuentos porque en su momento no solo me suponían una puerta, un camino, sino también un crecimiento personal importante: ahí hay un juego entre los dos, porque creo que hay oficios que a la larga te van eligiendo a ti”, afirma Aldo.
A la hora de definirse, Aldo asegura que es “muy difícil hablar de uno mismo, a pesar de que todos los artistas tenemos ese puntito de ego y narcisismo”. En este sentido se considera una persona llana, divertida, cercana, generosa y que valora mucho las relaciones horizontales. “Creo que soy basicamente un hombre de pueblo que tiene mucho mundo y muchísimas palabras, y la certeza de que la comunicación oral, la narración, el cuento, son imprescindibles en los tiempos que corren”.

Conservatorio
En el Conservatorio, Aldo y sus compañeros de Veleta Roja ofrecieron canciones de sus proyectos pasados y futuros, así como cuentos que forman parte de la trayectoria profesional del cuentacuentos hispanocubano. Todo con un transfondo solidario para ayudar a ong,s. o