Raúl Sierra y Domingo Sánchez llevan al cómic los pilares de Ciudad Real

ManchaCómic acogió la presentación del cómic editado por Serendipia / A. R.

ManchaCómic acogió la presentación del cómic editado por Serendipia / A. R.

Presentan en ManchaCómic la adaptación de la novela ‘El abrigo de la corona’

“He aprendido más durante estos últimos dos años de mi ciudad que en los 25 años anteriores”, aseguró este viernes en ManchaCómic el dibujante ciudarrealeño Raúl Sierra que ha trasladado a ilustraciones la novela ‘El abrigo de la corona’, de Domingo Sánchez.

Para Sánchez, que asumió el reto de guionizar su propia novela y expresó su satisfacción por un cómic que es el resultado de muchas horas de esfuerzo y dedicación, el trabajo realizado por Sierra es tan bueno que se puede “entender todo” sólo con las ilustraciones, sin necesidad de leer el texto.

Se trata de un cómic histórico, con un dibujo realista muy atento a la fidelidad en los detalles, sobre el período del nacimiento de Villa Real, la actual Ciudad Real, apreció José Luis Sobrino, editor de una publicación en la que se reflejan los desencuentros entre la Corona y la Orden de Calatrava, la dureza de una época en la que una villa empieza a levantarse y prosperar y la construcción de sus primeros edificios, tanto los militares como los religiosos y civiles: entre ellos, la defensiva muralla, el edificio “mucho más modesto” y previo a la actual Catedral y las primeras casas y palacios.

Con la imagen de una mujer dando a luz, en un momento en el que se alumbra una nueva ciudad con la llegada de Alfonso X en 1255 para fundar Villa Real, comienza un cómic que, fiel a la documentación y realidad histórica del momento, está protagonizado por una familia de constructores que llega a lo que actualmente es Ciudad Real en un período en el que se alzan las murallas y el edificio de la iglesia de Santa María sobre el que luego se erigiría la catedral, así como las primeras casas y palacios, recurriendo en determinadas actuaciones a los materiales, como el aprovechamiento de sillares, de la derruida y destruida Alarcos.

En la época, los maestros alarifes eran los que hacían las trazas del edificio, los directores de obra y responsables de acopio de materiales, ejecución de la obra y las calidades. Aunaban el conocimiento y experiencia que iban transmitiendo a sus trabajadores, señaló Sobrino, que dijo, respecto a que el ambiente narrado en ‘El abrigo de la corona’ recuerda a best sellers como ‘Los pilares de la tierra’, de Ken Follet, o ‘La catedral del mar’, de Ildefonso Falcones, que se trata de momentos similares en cuanto a que son “momentos de construcciones, de creación de ciudades” en los que se requería de la creación de edificios de carácter militar y defensivo, también civiles y, así mismo, religiosos que eran “fundamentales para el sentimiento de la época”.

El edificio de Calatrava la Vieja, uno de los centros importantes del cómic, aparece muy bien recreado en una obra con mucha acción y en la que la trama está descrita por unas 400 ilustraciones en sus 72 páginas, calculó Sobrino. La puesta de largo del cómic en el salón de conciertos del antiguo Casino contó con la participación de la Asociación de Recreación Histórica ‘Fideles Ordini’ de Manzanares.