Sindical Espacio 13, un espacio cultural que nace a contracorriente en el momento más inesperado

A. Ruiz Daimiel

Las trece sillas de las trece filas del salón de actos determinaron el nombre de este nuevo espacio cultural / Clara Manzano

Despegó en Daimiel en pleno confinamiento y ofrecerá una programación estable de al menos un evento al mes para público adulto, además de dar acogida a otras propuestas creativas y formativas

Cuando muchos cierran o les cuesta reactivarse, ellos abren. No por llevar la contraria, aunque el esfuerzo sea a contracorriente, sino por ir a favor de un sector cultural que ha dado mucho apoyo anímico durante el confinamiento y, más que nunca, ahora lo necesita, así como para ampliar la oferta con propuestas en torno a la cultura con cabida en “otro formato”.

Han acondicionado un patio-callejón paralelo al salón de actos para eventos al aire libre / Clara Manzano

Han acondicionado un patio-callejón paralelo al salón de actos para eventos al aire libre / Clara Manzano

Lo hacen en un espacio tan significativo de Daimiel como el edificio donde históricamente estaban los sindicatos, conocido popularmente como ‘La Sindical’, nombre que toma este nuevo espacio cultural así como el del número, con el “morbo” que conlleva, trece, puesto que “nos encontramos con un salón de actos con trece butacas en cada una de sus trece filas”.

Hubo que eliminar una butaca de cada fila, las situadas junto a las ventanas, porque estaban deterioradas, “quemadas”, por el sol, con lo que ahora son doce butacas en trece filas, puntualiza Aníbal Fernández Laespada, actor, director de escena y uno de los cinco promotores de ‘Sindical Espacio 13’, espacio inesperado en cuanto a su uso a nivel cultural que ha venido para quedarse en el momento más insospechado.

“Habíamos estado trabajando en la sala de conciertos La Casa Con Ruedas, que nos cedía sus instalaciones, pero, de pronto, se descubre este espacio, un salón de actos en los antiguos sindicatos, en el edificio donde antes estaban UGT y CCOO, que estaba prácticamente dejado desde hace veinte años o más, donde sólo se hacía como mucho una actividad al año”, señala Fernández Laespada. En este edificio, donde también estuvieron los veterinarios de Daimiel, actualmente mantienen actividad Asaja, en unas oficinas abiertas a diario de lunes a viernes, y la Asociación de Empresarios Aeda, que con el tiempo es la que se ha quedado encargada de los espacios de este inmueble de propiedad del Estado. Cuando le preguntaron al responsable de Aeda sobre la posibilidad de utilizar este salón de actos apenas en uso, éste “se giró de donde estaba sentado, cogió un manojo de llaves, sacó la llave y dijo tomad y a partir de ahí” comenzaron a volver a llenar de vida este singular espacio.

Lejos de detenerse

“Hicimos un convenio como asociación sin ánimo de lucro con Aeda para hacer actividades culturales, pero cuando íbamos a empezar, teníamos ya dos cosas programadas en marzo, pum, entró el virus este rabioso y cerramos todo”. No obstante, la inquietud estaba latente, con lo que, lejos de detenerse, siguieron online “como hizo mucha gente” del mundo cultural durante el ‘encierro’ en el hogar y se convocó la elaboración de trece textos en confinamiento de “un gran nivel” con la participación de autores, desde historiadores a novelistas, de Daimiel o relacionados con la localidad, entre ellos Lorena Berdún.

También la creatividad “del Slam Poetry que se hace en Ciudad Real” desembarcó con música en este nuevo foro cultural, cuyos promotores comprendieron, al entrar el verano, que las propuestas se podían sacar fuera, al patio-callejón situado al lado del salón de actos que reconvirtieron en zona de eventos culturales al aire libre tras una limpieza de la que salieron más de una treintena de sacos de basura.

La pasión por la cultura ha sido el motor de la puesta en marcha de esta iniciativa / Clara Manzano

La pasión por la cultura ha sido el motor de la puesta en marcha de esta iniciativa / Clara Manzano

“Nos liamos a limpiar y habilitamos un espacio con la colaboración de empresas”, señala Fernández Laespada, que resalta que “hemos visto que la empresa tiene que implicarse y se implica en la medida que puede”. A este respecto, comenta que para hacer el escenario la empresa Puertas Dayfor les facilitó palets y tableros y “Prolicor Daimiel que lleva Estrella Galicia” les proporcionó cincuenta sillas, mientras que la Imprenta David colaboró en la edición de los textos de confinamiento.

“Hemos visto que las ganas de hacer logran que todo se mueva. Cada vez que te mueves el aire mueve a otras personas que están al lado”, aprecia Fernández Laespada, que reconoce que la colaboración de las empresas del municipio, así como la “maravillosa” respuesta del público que ha hecho que en buena parte de los eventos hubiera que doblar los pases, les animó y, “al final, programamos dos actos culturales en julio y otros dos en agosto”, se celebraron en paralelo cursos de formación, y en la primera semana de septiembre, como final de la estación veraniega, “trajimos tres espectáculos de un alto nivel”, enumera este integrante del quinteto responsable del espacio, el cual tiene la intención de mantener una programación continuada con al menos un evento al mes dirigido a público adulto.

Con una estética de décadas atrás, el salón de actos se encuentra en un edificio muy representativo de Daimiel / Clara Manzano

Con una estética de décadas atrás, el salón de actos se encuentra en un edificio muy representativo de Daimiel / Clara Manzano

Además de esta programación propia, les están saliendo “novios y novias”, propuestas que buscan un espacio para su exhibición. Entre ellas, está la presentación el pasado viernes del disco ‘La edad del plástico’ a cargo del daimieleño Henko, y, entre otras iniciativas, también se baraja la puesta en marcha de un Cine Club y la celebración de un taller de pintura.

Doble pase

El salón de actos cuenta con 152 butacas, aforo que se ha reducido a cincuenta, mientras que en el espacio exterior, con sillas a metro y medio de distancia, es de 44, explica Fernández Laespada, que resalta que están cumpliendo escrupulosamente con las medidas de seguridad y que el hecho de “doblar” pases, como en el caso de Henko, indica que “la gente quiere cultura”.

Cursos, exposiciones, representaciones escénicas y conciertos en acústico acogerá, entre otras actividades, Sindical Espacio 13, cuyo acceso a su salón de actos se encuentra en la calle Prim 26 Bajo y el espacio al aire libre en Jabonería 2.

Fernández Laespada destaca que la repuesta del público refleja que había ganas de asistir a actos culturales / Clara Manzano

Fernández Laespada destaca que la repuesta del público refleja que había ganas de asistir a actos culturales / Clara Manzano

“La pasión por la cultura” ha sido el motor que ha generado este proyecto a cargo de “cinco personas del pueblo que venimos de distintos ramos” y con diversas sensibilidades, agrega Pepe Lozano Gómez, jubilado que trabajó como operario en una fábrica de puertas y que ha “hecho muchos talleres de teatro”, siendo para él esta nueva andadura como un “taller más”, ya que cada día es una experiencia diferente, con público y actuaciones nuevas.

A los que llamar

Pese a las dificultades, sin contar actualmente con ninguna subvención, la iniciativa “es muy gratificante y creo que va a salir adelante sí o sí”, vaticina Lozano Gómez, que cree que había ganas de que se incrementara la oferta cultural y más aún con “el parón” que hubo con el “encerramiento”. En este sentido, destaca que “tenemos que hacer una vida medianamente normal con todas las medidas de seguridad sanitaria que se indiquen porque el país tiene que seguir funcionando”.

“Cuando se produjo el encerramiento, el sector cultural estuvo muy ahí, con los directos de creadores de todo tipo que dieron su trabajo gratis para ayudar a muchos con un rato de entretenimiento”, apunta Laura García-Carpintero, bibliotecaria, para quien, “ahora que se pueden hacer eventos con todas las medidas de seguridad, toca llamar y contratar a estos artistas que lo están pasando mal” porque se están suspendiendo muchos actos culturales.

García-Carpintero, Lozano Gómez y Fernández Laespada, junto al identificativo número 13 / Clara Manzano

García-Carpintero, Lozano Gómez y Fernández Laespada, junto al identificativo número 13 / Clara Manzano

El proyecto da nuevo uso a un espacio vacío y posee el doble aliciente de que, por fuera, está en un edificio “muy representativo y conocido en Daimiel” y, por dentro, su estética “ochentera, setentera e incluso de antes”, comentan los actuales responsables de su gestión, reporta un “encanto” que se transmite en “todo lo que se hace”. Es como una telefunken vintage con contenido sumamente contemporáneo, a la par que diverso.

Y cuentan con una mascota, un murcielaguillo que sale en los eventos nocturnos desde una grieta de una de las paredes del espacio al aire libre y al que le han adjudicado el nombre de ‘Trece’, agrega Lozano Gómez.

La inquietud por cómo sería recibido el proyecto por parte de los espectadores la vivieron de forma especial en los primeros actos programados con la satisfacción de que “la respuesta del público ha sido genial”, lo que les ha dado “muchos ánimos, alas y ganas de tirar para adelante”, resalta Mariano García Nieto, cámara de televisión, que completa, junto a la fotógrafa Eva Jiménez Loro, el quinteto generador del nuevo espacio cultural. “Nos gustaría que se pudiera llenar todo el aforo disponible, las ciento cincuenta y tantas butacas”, y que con el tiempo éste se convirtiera en un centro de referencia dentro de la cultura de la provincia, pero, por lo pronto, “vamos a hacer cositas”, con un aforo de cincuenta y siendo muy respetuosos con las medidas de seguridad, y con ganas de ver cultura, propuestas que “llenen nuestra sensibilidad y que no se ven aquí habitualmente”, lo cual no deja de ser “un gustazo”.

Cinco personas del pueblo han apostado por darle una nueva vida cultural a este espacio prácticamente en desuso / Clara Manzano

Cinco personas del pueblo han apostado por darle una nueva vida cultural a este espacio prácticamente en desuso / Clara Manzano