‘La dama duende’ sigue triunfando en el ecuador de su programación en Almagro

Julia Yébenes Almagro
Cecilia Solaguren y Marta Poveda / Festival Almagro

Cecilia Solaguren y Marta Poveda / Festival Almagro

El primer montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico dará paso el día 21 a 'El perro del hortelano'

Un visual y divertido juego escénico, en torno a una despensa giratoria, centra la propuesta de ‘La dama duende’ que Helena Pimenta ha concebido para reivindicar la libertad femenina.

La obra de Calderón de la Barca, que tuvo un estreno accidentado el pasado jueves por una tormenta de verano, sigue triunfando en el Festival de Almagro al cumplirse el ecuador de su programación en el ciclo.

“Lo esencial se mueve en torno a lo femenino”, aseguraba hace pocos meses en una entrevista personal el actor José Sacristán, el flamante Premio Corral de Comedias, que reivindicaba por convicción propia “la superioridad absoluta de los femenino sobre lo masculino”, un pensamiento que, quizás, hace cuatro siglos inspirara al Calderón más equitativo en la sociedad paternalista que vivía.

El caso es que, con este montaje, la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) muestra los resquicios a los que se ve abocada la mujer cuando está enclaustrada en su propia casa y su propio cuerpo por las costumbres patriarcales que depositan en ella el honor de la familia, y lo expone con sus mejores armas y talentos: un verso bien dicho, una escenografía solvente y estructurada (rompe la unidad escénica) que acoge el juego de identidades, y una presentación de los espacios y las escenas a modo de secuencias cinematográficas.

Se trata de un montaje bien organizado, limpio y medido, con un gran trabajo actoral que denota horas de ensayos.

El vestuario de Gabriela Salaverri, de corte decimonónico para los caballeros y a base de sueltas y bellas túnicas para las mujeres (que interpretan pequeñas piezas de coreografías como grupo cómplice de sus acciones), además de una sólida ambientación, clave para los enredos, duelos y equívocos, una sutil Iluminación (que firma Juan Gómez Cornejo), que diferencia los claroscuros del argumento, y una adaptación musical de Ignacio García que acentúa los momentos más emotivos, conforman una producción solvente.

El duende del Calderón más joven, fresco y poético va de la mano de la viuda enclaustrada Doña Ángela (Marta Poveda) y su criada Isabel (Cecilia Solaguren), desenvueltas y atinadas en los enredos que protagonizan a la hora de aparecer y desaparecer de la estancia del elocuente y entregado caballero Don Manuel (Rafael Castejón) para conquistar su amor; al igual que Álvaro de Juan encarna al Cosme ocurrente, descarado y chisposo como personaje de menor categoría social, Don Luis mantiene un alto nivel en sus lances gracias al buen hacer de David Boceta, don Juan resulta sobrio por la excelencia de Joaquín Notario, mientras que Doña Beatriz, la otra dama interpretada por la conocida Nuria Gallardo, da el contrapunto irónico con diálogos inteligentes.

En definitiva, una comedia circular, con trama, nudo y desenlace, versionada por Álvaro Tato, sin más pretensiones que la de divertir -aunque de una manera crítica e irónica- a un público familiar, tal y como está ocurriendo en las funciones de las últimas noches, donde ha habido niños entre los espectadores.

Tras el cierre de escenificaciones el día 16, ‘La dama duende’ pasará el testigo de la CNTC al segundo montaje que presentará desde el día 21 en el calurosísimo ciclo almagreño con ‘El perro del hortelano’, de Lope de Vega, con la misma dirección y protagonistas, mientras que su sección joven llevará ‘Fuente Ovejuna’, dirigida por Javier Hernández Simón.