Más de un centenar de investigadores, profesores y actores se sumergieron en el teatro en tiempos de Carlos I

Mar Zubieta, Rafael Castejón, Álvaro Tato, Marta Poveda, Felipe B. Pedraza. / J. Muñoz Coronel

Mar Zubieta, Rafael Castejón, Álvaro Tato, Marta Poveda, Felipe B. Pedraza. / J. Muñoz Coronel

‘Calderón, el sentimiento cómico de la vida’ podría ser el título de las próximas Jornadas de Teatro Clásico en Valdeparaíso

Hace unas horas se clausuraban en el Palacio de Valdeparaíso de Almagro, las 40 Jornadas de Teatro Clásico, siendo ya 26 años los que se realizan bajo la dirección de la Universidad de Castilla-La Mancha. Y siempre bajo la dirección de Felipe B. Pedraza, en los últimos años con la codirección del también catedrático de la universidad regional, Rafael González Cañal.

Afirma Felipe Pedraza: “Se dice pronto, pero tarda mucho en pasar 40 años, y es muy difícil que ninguna institución sea capaz de mantenerse en ese tiempo, particularmente en este país que tiene fama de cainita, de aficionado a derruir lo que otros han hecho. Que las Jornadas inicialmente, y más tarde el Festival, se mantengan durante 40 años, es todo un éxito colectivo y una fortuna para todos nosotros”. El profesor asegura que la temática de este año ha estado dedicada a estudiar otros 40 años del teatro español “muy poco transitados, muy poco estudiados, muy poco atendidos, que son los  años del reinado de Carlos I”.

La historia literaria y el mundo de la representación fundamentalmente se ha dedicado al siglo XVII, al siglo de los grandes clásicos, de Lope, Calderón, Tirso de Molina, Ruiz de Alarcón, Rojas Zorrilla, Moreto… -es una lista poco menos que interminable-, de excelentes escritores y de un puñado de genios. Y se ha prestado menos atención en general al XVI. “Pero alguna atención incluso en el plano escénico, hemos prestado al reinado de los Reyes Católicos. Tenemos la fortuna de contar hoy con la Compañía de Ana Zamora, que ha representado a Juan del Encina, Lucas Fernández, Gil Vicente, y en cambio los años que siguen al reinado de los Reyes Católicos, los de Carlos I, han sido un punto más desasistidos. Al ocuparse en 2016 del reinado de Isabel y Juana, se decidió dirigir hacia adelante la mirada”.

Excelentes especialistas

Para eso se ha contado con la ayuda de los probablemente mejores especialistas que existen en el mundo, las personas que han trabajado con mayor solvencia sobre estos temas. “Hemos ido recorriendo algunos de los escritores dramáticos de esa época. Hemos visto también la presencia del teatro en los libros. Porque el teatro se transmite a través de la escena, pero a veces se perpetúa exclusivamente a través de los libros”.

Del reinado de Carlos I existen algunas ediciones, de las que tan sólo se conserva un ejemplar, y probablemente existen otras obras que aún no conocemos. “Quizá aquellas de las que tenemos noticias pero no el texto, aparezcan un día en cualquier biblioteca olvidada. Incluso obras maestras, como ‘La lozana andaluza’, también de esta época, 1529. De haberse perdido ese ejemplar, no contaríamos con tan espléndida pieza. También hemos recorrido ese aspecto, y hemos visto dos espectáculos muy interesantes, dos obras maestras, aunque no de esa época, pero sí del teatro universal”.

Inmortales obras

Obras que son objeto de lectura y objeto de representación, y que están permanentemente en nuestra mente: “Cyrano de Bergerac, que protagoniza un actor muy querido y conocido, como es José Luis Gil, el entrañable Juan Cuesta de ‘Aquí no hay quien viva’, que ha hecho mucho teatro, pero sobre todo comedias contemporáneas, con un reparto reducido, y que se ha metido en la ardua tarea de poner en planta una empresa privada, un clásico complejo como es Cyrano de Bergerac”.

Los asistentes a las Jornadas han tenido una doble fortuna, por un lado ver las obras por la noche, y a la mañana siguiente tener frente a sí a los protagonistas. Como a la compañía de actores, al director Alberto Castrillo-Ferrer, a la protagonista Ana Ruiz… todo ellos hablando de su espectáculo, de su creación artística, y en este caso también de su empresa, puesto que lo están sacando adelante con cierto trabajo y dedicación.

‘La dama duende’, de la CNTC, es la segunda obra que han visto los asistentes. Y la segunda con la que han podido conversar. Con Helena Pimenta y los actores de la Compañía, Marta Poveda, Rafa Castejón, “y el adaptador de moda Álvaro Tato, un hombre que tiene sentido del ritmo, sentido del verso, un punto de ironía y de distancia respecto a todo, que lo hace muy atractivo. El hecho de que una persona, que también es autor, pero que trabaja con los textos clásicos, sea conocido y popular, quiere decir que tiene mérito y hace un trabajo ejemplar”.

Participantes en las Jornadas en Aula Magna del Palacio de Valdeparaíso / J. Muñoz Coronel

Participantes en las Jornadas en Aula Magna del Palacio de Valdeparaíso / J. Muñoz Coronel

Síntesis de las Jornadas

En el Teatro de la época de Carlos I, se habló de la representación, muchas veces caricaturesca y humorística y entrañable del portugués en el teatro, y de las relaciones con Portugal y con Italia, que siempre fueron importantes, pero en ese momento mucho más… “Podemos estar notablemente satisfechos del ambiente creado, entre este centenar de personas que nos reunimos, que no son alumnos propiamente, sino inscritos en unas Jornadas de debate, e invitados y conferenciantes. Unas 110 personas, incluyendo los actores que también incorporamos a nuestro elenco, por así decirlo. Y hemos podido disfrutar de tres cosas que casi nunca van juntas, como son la investigación, el arte, y la amistad”.

Igualmente se han presentado las Actas de las Jornadas de 2016 (39 Edición), que se han entregado a los asistentes, y ya se están planificando las de 2018. Que en principio se dedicarán a Calderón. “Teníamos previsto ocuparnos de Calderón, hablaremos con el nuevo director, y se lo propondremos. Hemos tratado en varias ocasiones de Lope, y también de Calderón en su centenario, el año 2000”. Pero figuras tan notables y poliédricas como éstas, aguantan varias pasadas. “Hemos hablado de géneros, de épocas, etapas, temas… y Calderón siempre ha estado presente, pero quisiéramos dedicarle una atención especial”.

Por tanto, si la propuesta es aceptada, “Calderón, el sentimiento cómico de la vida”. Sería el título de las próximas Jornadas. “Parodiando el título de Unamuno, pero en sentido cómico, porque Calderón es un gran poeta cómico, uno de los mayores poetas cómicos de la historia de la humanidad”. Y tras los 26 años seguiremos estando ahí si nos dejan. Mientras no se empeñen mucho en que nos vayamos, nuestra intención es seguir esta causa a la que tenemos mucho afecto. No somos unos aficionados, ni unos advenedizos, ni nos ha dado una ventolera, sino que estamos contentos con los resultados”.

Una clara filosofía

Lo cierto es lo que lo bueno hay que mantenerlo, sostenerlo, darle una continuidad. Que es uno de los males de nuestra sociedad, y de la sociedad española en particular. “Gracias a las Jornadas y al Festival, Almagro tiene hoy un futuro económico más saneado del que pudiera tener en otros casos”. Fue ejemplar que después de fundarse las Jornadas por Rafael Pérez Sierra, al año siguiente Alberto de la Era en vez de destruirlas las mantuviese. “Y al siguiente director general -según Pedraza- no se le ocurrió desmantelar lo que habían hecho los demás, sino mantenerlo y potenciarlo… No es un problema de público ni de dinero. Es un servicio a la comunidad, que solamente puede existir cuando hay continuidad, cuando hay mantenimiento de las estructuras, cuando cambian al ritmo de los tiempos como es lógico, pero sin vaivenes injustificados que pongan en peligro lo ya realizado”.

Las Jornadas mantienen regularmente la publicación de las Actas, con lo cual se han convertido en una de las mejores historias y análisis del Teatro del Siglo de Oro. Con independencia de la calidad de los artículos que pueden tener distintas perspectiva con el paso de los años, “es cierto que hay excelentes trabajos, pero estamos satisfechos de la continuidad, la regularidad, la asistencia a las representaciones, los debates, coloquios, y todo lo que sea ir con paso sistemático y firme, que otras muchas instituciones harían bien en imitar. Tengo el firme convencimiento de que ganaríamos todos mucho. La Universidad da algún ejemplo, pues lleva desde el siglo XII, y ahí sigue”, concluye Felipe B. Pedraza.