“Toda la música es atractiva y un medio imprescindible e increíble de crecimiento y disfrute”

Raúl Miguel Rodríguez, director de orquesta

Raúl Miguel Rodríguez, director de orquesta

Con sus 39 años, Raúl Miguel Rodríguez, natural de Fuente El Fresno, está empezando a encontrar un hueco entre los grandes directores de orquesta españoles. Apasionado por la música desde pequeño, gracias a su padre, se convirtió en gran trompetista y, en los últimos años, atraído por la dirección orquestal, está emprendiendo grandes proyectos de dirección con importantes orquestas, como la de Extremadura o Tenerife. Ahora está preparando una gira Latinoamericana en la que, en una buena parte de ella, contará con la presencia del reconocido trompetista daimieleño Manuel Blanco

P.- ¿Cómo surge el interés de la música en un niño de Fuente El Fresno?

R.- Por mi padre. Era saxofonista aficionado y tenía un gran gusto por la música. Fue el que nos animó a mi hermano, que también es músico, y a mí. Empezamos muy de niños tocando en las charanguitas que había para los carnavales y luego en la banda del pueblo. Entonces vino a dirigir la banda del pueblo Enrique Muñoz Sancho. Fue profesor del Conservatorio de Ciudad Real y vio, parece ser, que tenía cualidades para hacer música y animó mucho a mi padre para que fuera al conservatorio. Allí que fui y acabé el grado profesional en 1996.

P.- Al final te formaste en trompeta. ¿Por qué este instrumento?

R.- Yo me inclinaba por la percusión, pero como entonces en el conservatorio no había asignatura de percusión, pues entonces empecé con la trompeta. Era un instrumento que me gustaba. No sé por qué. También soy profesor de conservatorio y a mis alumnos siempre les digo que normalmente es el instrumento el que nos elige, por una cosa u otra.

P.- ¿Cómo fue el proceso de estudiar en Ciudad Real a terminar tocando con grandes directores como Daniel Barenboim o Zubin Metha?

R.- Estuve haciendo pruebas en orquestas jóvenes aquí y en Madrid y empecé a conectarme en el mundo de la música. Luego empecé a estudiar al Conservatorio Superior de Madrid con el maestro José María Ortí, una de las personas más importantes del mundo de la trompeta. El  profesor de trompeta Martín Baeza nos animó tanto a mí como al daimieleño Manuel Blanco, considerado uno de los mejores trompetistas del mundo, a seguir adelante. Martín Baeza nos dio esa motivación y oportunidad de seguir trabajando con la música, entender que la música era algo que podía ir mucho más allá.

En aquel momento en el Conservatorio de Ciudad Real pues no era tan fácil ver que la música pudiera ser una profesión. Él nos motivó mucho a ir a estudiar a Madrid y eso me permitió trabajar con el director de orquesta Daniel Barenboim y la Deutsche Staatsoper de Berlín durante los meses de junio y julio durante unos cuatro-cinco años. Toqué con ellos en el Teatro Real y también me invitaron varias veces a ir a Berlín. También tuve la oportunidad de conocer a directores como Zubin Metha, Christian Thielemann o Marc Minkowski. La verdad es que tuve oportunidades muy bonitas.

P.- Entonces estabas consolidándote como trompetista de primer nivel, pero decidiste cambiar de dirección e iniciarte en el apartado de la dirección. ¿Por qué?

R.- Siempre me ha gustado seguir aprendiendo música. No sólo he tocado clásica, también jazz, salsa con los artistas más grandes, he grabado con Melendi, El Barrio… Siempre gustado grabar y hacer cosas. Me surgió la oportunidad de dirigir la banda de Alcalá de Henares y estuve allí unos ocho años. Entonces empecé a estudiar en serio Dirección. Fue un poco como de rebote. Entonces los profesores, en los sitios donde iba a dirigir y en los cursos que hacía, me valoraban que no lo hacía tan mal, que podría hacerlo bastante bien. Tanto es así que uno de los que para mí es de los mejores directores del mundo para mí, George Pehlivanian, me animó a presentarme a concursos.  Llevaba apenas unos meses estudiando dirección en serio y quedé segundo en el Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Londres, organizado por la London Classical Soloists Orchestra.

Raúl Miguel Rodríguez, director de orquesta

Raúl Miguel Rodríguez, director de orquesta

P.- ¿Cómo lleva la vida del director itinerante, sin tener todavía orquesta fija?

R.- La verdad es que es la manera de empezar. Está claro que para poder tener una orquesta fija, profesional, tienes que tener un buen currículum, bagaje y experiencia. A mí me encanta, porque siempre me ha gustado viajar y conocer personas y culturas diferentes. Estos últimos meses he tenido la oportunidad de dirigir dos orquestas importantes, la de Extremadura y la de Tenerife. Con la Orquesta de Extremadura hicimos un programa junto al actor Pepe Viyuela. Es un proyecto sobre música, poesía y el circo que varias orquestas están barajando para poder desarrollarlo el año que viene. También ha sido un orgullo dirigir la Orquesta de Tenerife, porque es una de las mejores de España.

Lo que más he hecho ha sido dirigir en Latinoamérica. Me gusta mucho por mi pasado como trompetista porque conozco muchos músicos de esos países. Este año voy a ir a Guatemala y a Costa Rica. La verdad es que es una pasada el ir a un sitio, llevar un repertorio y trasladar a todos los componentes de una orquesta tu visión de la música, ponernos de acuerdo y hacer un espectáculo interesante.

P.- ¿Te planteas centrarte en la dirección y dejar de ser profesor de conservatorio?

R.- Siempre te planteas distintas opciones. La dirección para mí es un salto más en la vida. Pero también tengo hijo de ocho años, una vida, unos alumnos y la verdad es que siempre me ha gustado mucho la enseñanza. Aunque sé que algún día daré ese paso ahora no es el momento, Soy del Atlético de Madrid y voy partido a partido, proyecto a proyecto, y por suerte cada día tengo más proyectos. Creo que si todo sigue como ahora, confirmándose los proyectos, habrá un momento en el que por tiempo no podré compaginar dirección y formación.

P.- Entre tus proyectos estás dentro de una iniciativa pedagógica con la Orquesta Madrid Sinfónica de la Fundación Música Maestro.

R.- Sí. Ha empezado este año y son chicos jóvenes. Ensayamos los sábados por la mañana y vamos trabajando el repertorio. Luego también vienen profesores de primer nivel a trabajar con ellos y para su potenciar formación musical de futuro. Yo llevo el proyecto de la orquesta de más nivel, pero también tiene su orquesta con los que son más pequeños y apenas dos años de violín. Es un trabajo pedagógico para poner las bases del futuro. Para hacerles ver que cada día tienen que trabajar, conocer la orquesta, el tocar un repertorio sinfónico. Yo también estuve en orquesta joven y siempre recuerdas con cariño a tus maestros.

P.- Este verano afrontas una pequeña gira Latinoamericana, ¿Cómo es llegar un sitio y en unas pocas semanas dirigir a una orquesta que no conocías?

R.-Siempre los días antes de llegar piensas si vas a gustar o no, o si saldrán bien los ensayos. Cada orquesta es un mundo. Siempre tienes que tener la confianza de llevar bien preparada la música que vas a hacer. Hago un trabajo previo de mucho estudio y un análisis para con mi experiencia poder transmitir lo que quiero. Al fin y al cabo lo que vas a hacer es gestionar seres humanos. Son unas 50-60 personas que están pendientes de lo que vas a hacer. A Guatemala ya fui el pasado agosto y soy el primer director que repite, será la tercera vez. Entonces eso te indica algo que lo estás haciendo bien. Además vamos a interpretar la Quinta Sinfonía de Mahler, que allí creen que no la han hecho nunca y, si acaso, fue hace más de cincuenta años. Es proyecto ambicioso y me han dado oportunidad de hacerlo mí. Eso significa que las cosas funcionan. Si te vuelven a invitar es que has hecho bien tu trabajo.

P.- ¿Cuál es tu reto como director?

R.- Mi reto sinceramente son los programas que tengo en los próximos días. Cuando tienes 20-25 años tienes ilusiones de llegar muy arriba. Ahora, con 39 años, me he dado cuenta en mi vida que lo mejor es ir paso a paso. Trabajar profundamente e intentar que los conciertos que tienes inmediatamente salgan bien. Eso me dará opciones de hacer más cosas. Mi reto ahora son la gira por Cuba, Guatemala, Costa Rica y otras actuaciones que podrían cerrarse en México y Colombia. También tengo la suerte que vendrá conmigo el trompetista daimieleño Manuel Blanco. Vamos a hacer la presentación de su disco en Centroamérica y Latinoamérica. Tengo suerte de que cada día hay más cosas, pero hay que ir poco a poco, día a día. El cholismo nos ha influido mucho y para bien a los del Atleti.

P.- Manuel Blanco es muy reconocido en su tierra, ¿tú te sientes reconocido?

R.- El reconocimiento de Manuel es normal. Es el Messi de la trompeta. Es muy joven y ya ha llegado a las cotas más altas. Yo realmente no me he preocupado mucho en el asunto del reconocimiento. He ido haciendo mi trabajo y nunca he intentado promocionarme. Ahora me he dado cuenta y me lo han dicho mi agente y personas cercanas, la importancia de tener un buen marketing y que te conozcan. Sobre todo que conozcan tu trabajo para que puedan contratarte. A mi pueblo lo llevo en el corazón. Allí es donde he estudiado mis primeras horas, donde mis vecinos han sufrido mis horas de estudio cuando no tocaba tan bien. Yo me siento valorado, allí saben que trabajo día a día, pero tampoco le doy tanta importancia al reconocimiento.

P.- Por último, una curiosidad, ¿ha dirigido alguna vez en la provincia?

R.- Pues la verdad es que no. No he tenido la oportunidad. Lo más cerca ha sido en el Festival de Almansa este verano. Sí me gustaría mucho hacerlo y  es propósito, el trabajar en esta región en la que cada vez hay más talento y hay chavales que tocan increíblemente bien. El Conservatorio de Ciudad Real está dando frutos. Es un conservatorio joven, pero cuenta con grandes maestros y profesores que están haciendo las cosas muy bien. Me gustaría que en el día de mañana salieran más y más músicos.

P.- ¿Y a qué música se siente tentado a llegar, tarde o temprano?

R.- La música es música y toda ella es atractiva y un medio imprescindible e increíble de crecimiento y disfrute. La música es imprescindible en mi vida. Como decía Nietzsche, ‘sine musica nulla vita’.