Un Misántropo de lujo para cerrar el Festival

kamikaze misántropo

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Sinceridad o hipocresía, arte o entretenimiento, amor verdadero o intereses. Éstos son los principales conceptos éticos que dualmente se analizan en un intenso y conmovedor espectáculo sobre del clásico francés DBC##1MisántropoDBC##1.

Julia Yébenes
Ciudad Real

Sinceridad o hipocresía, arte o entretenimiento, amor verdadero o intereses. Éstos son los principales conceptos éticos que dualmente se analizan en un intenso y conmovedor espectáculo sobre del clásico francés DBC##1MisántropoDBC##1.
Como el buen vino de las bodas de Caná, el Festival de Almagro cerró la programación de uno de sus escenarios con un triunfo seguro, tras el éxito obtenido en Madrid por Kamikaze Producciones con su adaptación libre del original de Molière.
Miguel del Arco, director y autor de la versión ha ideado una función dinámica, intensa y aguda que hace reflexionar sobre la honestidad de los hombres y la lealtad entre amigos. Además, retrata oportunamente la podredumbre y corrupción que asola actualmente la política española, como un Pujol cualquiera que engaña a los votantes en nombre del honor y la legalidad que sistemáticamente incumple.
Tanto Israel Elejalde al frente como Alcestes, como el resto del elenco (José Luis Martínez como Clitandro, Bárbara Lennie en Celimena, Míriam Montilla como Elianta, Manuela Paso como Arsinoé, Raúl Prieto como Filinto y Cristóbal Suárez como Oronte) mantienen la tensión dramática y escénica en un toma y daca sin fisuras, con una dialéctica enriquecedora que entronca con el lenguaje actual para su mejor comprensión y para descargar con bromas y ripios el asunto central.
Todo está medido, y a la palabra no le resta la escenografía: un montaje inteligente, atractivo, reconocible, metafórico, descriptivo y simbólico. Se trata de la parte trasera de un establecimiento nocturno, con material habitual de estos rincones, las cajas de bebidas, los bidones, algún taburete, la escalera de servicio y los canalones del callejón. Un escenario propicio para las confesiones.

Divertida y trágica
Destacan las proyecciones de Juan Rodón y Emilio Valenzuela para ambientar la obra, sobre todo para el número musical y para dibujar las sombras sinuosas de la fiesta.
En la discoteca se desliza la frivolidad entre la música machacona, la bebida y el desenfreno de una noche de diversión que, sin sangre ni muertos, termina de manera trágica.
En este ambiente taciturno, Celestes se presenta fiel a sí mismo sin concesiones (tan sólo al amor) y critica al mundo actual, pervertido por las leyes del mercado y sometido a las grandes operaciones financieras.
El protagonista reflexiona sobre la sinceridad y cuando opina de la canción ‘Aquí y ahora’ que interpreta Oronte calificándola de ‘truño’ se le echan las normas de la cortesía encima.
Entonces ‘¿es rentable la verdad?, se pregunta el director, ¿es aconsejable ser un ser antisocial (según las normas comunes) enfrentándose a la comodidad del bienestar y el buenismo? Pues tiene un alto coste, según los hechos de la intensa madrugada.
No existe el bien común y el servicio público, todo está desintegrado, según los principios de los personajes, por la política oscura, la religión de las falsas maneras y los gobiernos que no apuestan por la cultura.
En ese reflejo de los hombres y las mujeres del siglo XXI, se desencadena lo peor de los seres humanos a través de las envidias y las maldades, con cartas, mensajes electrónicos y grabaciones cruzadas que consiguen hundir al personaje exitoso y en proyección. Todo se doblega ante la falta de valentía para decir la verdad, ante los arrebatos masculinos y la ruptura de las reglas del juego. Todos, los lobos contra los lobos, no se manchan los elegantes vestidos (ellos con modernos e impecables trajes, ellas con conjuntos estilosos y favorecedores) para seguir la rutina de los escándalos en una sociedad adormecida por la impunidad de los poderosos.
Al final, como siempre, el público almagreño supo recompensar el conmovedor espectáculo con una cerrada ovación. Hasta cuatro veces salió el elenco a saludar sobre el escenario del Áurea en la última noche del Festival de Teatro Clásico de 2014.