Una mujer como puente entre los mundos de Pizarro y Atahualpa

Joaquín Muñoz Coronel Almagro
Gloria Muñoz y Julián Ortega, en la puesta en escena del montaje / Festival de Almagro

Gloria Muñoz y Julián Ortega, en la puesta en escena del montaje / Festival de Almagro

‘Mestiza’, una historia de amor, desencuentros y nostalgias en el Corral con un excelente montaje de ‘Yagüe Producciones’ y dirección de Yayo Cáceres

Son casi las 23 horas en toda España. Y, por supuesto, también en el Corral de Comedias de Almagro. Da comienzo la representación de ‘Mestiza’, la producción de Emilia Yagüe, sobre textos de Julieta Soria, dirección de Yayo Cáceres, y dramaturgia de Álvaro Tato. La oscuridad embarga el Corral de Comedias. También el silencio… hasta que es interrumpido por un solitario quejido de guitarra con ritmos fronterizos. Tal vez lejano… O tal vez no… Como la protagonista de la obra, la melodía es familiar, y acaso podría tener su origen al otro lado del océano.

‘Mestiza’ es una obra que trata sobre la mujer, hecha carne en Francisca de Pizarro Yupanqui, hija del conquistador Francisco Pizarro y de la princesa inca Quispe Sisa. Nada menos que hermana del último soberano inca, Atahualpa, que ofreció a su hermana favorita en matrimonio para mejorar su relación con los castellanos.

La historia de la primera mestiza del Perú es la de otras muchas mujeres. Durante toda su vida navegó en un barco capitaneado por hombres: obligada por el rey a abandonar sus tierras y títulos, y a casarse en España con un pariente que la doblaba en edad. Castigada por su doble naturaleza de inca y española: la palabra ‘mestiza’ la cataloga, y el vocablo hiere profundamente en la España del XVI.

Encarna a la hija del conquistador Francisco Pizarro y de la princesa inca Quispe Sisa / Festival de Almagro

Encarna a la hija del conquistador Francisco Pizarro y de la princesa inca Quispe Sisa / Festival de Almagro

Francisca se sincera con el público a través del diálogo que entabla con un jovencísimo Tirso de Molina, que se aproxima a la particular dama con objeto de escribir una comedia sobre la conquista. El propósito del autor es poner en valor el papel del conquistador Pizarro y de los monjes mercedarios, a cuya orden desea unirse el poeta.

Nostalgias, poder y miserias

Tan sólo dos actores se bastan y sobran para poner en escena el repaso de la vida de doña Francisca, la que con dolor recuerda unas experiencias vitales que hablan de la propia historia del mundo. Y aquí, una mención aparte a los delicados efectos de proyección sobre telas en escena, que configuran un ambiente mágico completado por el cuidado vestuario. Gloria Muñoz está sublime en su papel de Francisca. Seria y contundente, en ocasiones pone en evidencia la alta alcurnia de su personaje.

Otras veces, traviesa y risueña, juguetea con el respetable e interpreta a la perfección a la niña inca, a la que robaron la infancia y no dejó de luchar. Tal y como Gloria recita por la boca de Francisca: “lo cruel del exilio es que no se puede dejar atrás la memoria y la lengua”. Francisca pide que Tirso no le haga recordar lo que quiso olvidar, pero tampoco puede renunciar a su propio ser. Los recuerdos brotarán en Francisca de forma espontánea, haciendo del público un testigo amigo, que contempla con cariño la espontaneidad del reparto, también cuando salen airosos de alguna pequeña equivocación.

El Corral acoge este fin de semana la representación de esta pieza con dramaturgia de Álvaro Tato / Festival de Almagro

El Corral acoge este fin de semana la representación de esta pieza con dramaturgia de Álvaro Tato / Festival de Almagro

El drama humano bajo la obra es de triste actualidad. Una mujer busca controlar su propia vida lejos de las figuras masculinas. Un ser humano se queja de que su rico origen multicultural le suponga una traba antes que una ventaja. Y de que hay refugiados e inmigrantes desatendidos.

Pero la obra también busca la cercanía temporal en sus referencias: “Medina del Campo en 1500 no era el centro de la movida… Yo era joven y no me iba a juntar con el Inserso…”

En conclusión, una obra deliciosa y oportuna con presencia en el Corral del viernes 20 al domingo 22 de julio. Y, desde luego, dirigida con la maestría habitual de Yayo Cáceres. Un integrante de Ron Lalá, omnipresente compañía en esta 41º edición del Festival de Almagro.

Ficha Artística-Técnica

Asesor de dramaturgia: Álvaro Tato

Escenografía: Carolina González

Iluminación: Miguel Ángel Camacho

Vestuario: Tatiana de Sarabia

Música: Yayo Cáceres

Diseño gráfico: David Ruíz

Producción ejecutiva: Antonio Rincón-Cano

Producción: Emilia Yagüe Producciones

Reparto

Gloria Muñoz

Julián Ortega

Manuel Lavandera

Cantante, Silvina Tabbush