Valero culmina los ‘Episodios nacionales’ de Puertollano

A. Ruiz Puertollano
Manuel Valero recrea literariamente hechos ocurridos en la zona / Elena Rosa

Manuel Valero recrea literariamente hechos ocurridos en la zona / Elena Rosa

Publica ‘El esplendor y la ira’, un gran fresco literario, épico y social que recrea la historia de un enclave llamado Pueblo

En un singular enclave, tanto topográficamente, con un pequeño centro urbano en el Valle donde vive la alta burguesía y luego durante muchas décadas los arrabales con calles sin asfaltar y casas sin agua corriente, como a nivel de actividad productiva, primero minera y después industrial, en un entorno provincial eminentemente agrícola y ganadero, se halla Pueblo, el ‘Macondo’ de Manuel Valero, quien culmina con ‘El esplendor y la ira’ los ‘Episodios Nacionales’ de Puertollano.

En esta cuarta entrega de la saga que inició en el 1999 con ‘Balneario’ sobre un lugar llamado Pueblo, trasunto de Puertollano, recrea literariamente episodios intensísimos, “muy trágicos y delicados” del siglo XX, desde la I Guerra Mundial hasta la muerte de Franco.

El esplendor del título de esta nueva novela responde a la riqueza que proporcionan las minas y la ira a la reivindicación de que sea repartida en un enclave donde se produce un “espectacular” progreso, se generan capitales y se realizan inversiones foráneas y locales, al tiempo que se fragua una gran clase social trabajadora que toma conciencia y vive con intensidad ideales como los postulados socialistas, comunistas y anarquistas.

‘El esplendor y la ira’ arranca con la I Guerra Mundial, cuyas necesidades energéticas propician una gran expansión económica, social y laboral en el enclave minero de Pueblo; prosigue con la Dictadura de Primo de Rivera, período fecundo en obra pública y en el que hubo medidas proteccionistas del carbón ante el descenso en la demanda culminada la primera gran contienda internacional; se adentra en la II República, con los enconamientos ideológicos de “los grandes ismos” que se extendieron en Europa como los fascismos y las ideas marxistas, así como la influencia de la Revolución Rusa; muestra la situación de violencia y radicalismo de la Guerra Civil en Pueblo, que se mantuvo hasta el final a favor de la República; y recrea las largas décadas del franquismo, durante el cual se implanta el régimen autoritario y la nueva moral y política, además de acometer el paso a la industrialización.

De forma realista y a la vez con un cuidado estilo literario, el autor no plantea en la recreación literaria de estos períodos una narración maniquea de ‘buenos y malos’ sobre los acontecimientos, sino que son “los propios personajes los que analizan la situación y reaccionan desde su perspectiva y posicionamiento en la escala social”, dejando reflejadas, como ocurre en la época de la Guerra Civil, “atrocidades de uno y otro bando” sin valorarlas por parte del narrador. “Son los propios personajes y la propia historia los que van poniendo a cada uno en su sitio”.

Universo vital

La historia principal de la novela se sustenta fundamentalmente en cuatro familias que pertenecen a diferentes clases sociales: Los Montero, familia de principios liberales; los Infantes, obreros mineros que representan a la clase trabajadora; los Borrás, miembros de la aristocracia local; y los Albaniego, agricultores acomodados. Alrededor de estas cuatro familias, cuyos miembros interactúan, hay decenas de personajes secundarios, algunos con más importancia que otros, que pululan en el universo vital de Pueblo, de manera que conforme avanza el relato se van conociendo y sus destinos “entreverando y entrelazando como en una celosía épica”.

Lleva a la novela la efervescencia ideológica del siglo XX vivida en un enclave con miles de mineros / Elena Rosa

Lleva a la novela la efervescencia ideológica del siglo XX vivida en un enclave con miles de mineros / Elena Rosa

El olor a “carbonilla”, tal y como Miguel Hernández describió a su paso por esta localidad, y el “ambiente trabajador”, como sucede en obras como ‘Las uvas de la ira’ o ‘Qué verde era mi valle’, se perciben en una novela épica a la que Valero lleva la efervescencia ideológica del siglo XX vivida en un enclave con miles de mineros y en la que recrea literariamente el efecto en lo local de relevantes acontecimientos históricos a nivel nacional e internacional, así como hechos ocurridos en la zona como, entre otros, “el episodio de los Cabañero o el asesinato de Heliodoro Peñasco”, expone el autor.

Ingredientes

Asesinatos políticos y de venganza, amor, odio, traiciones, encaramientos dialécticos, manifestaciones, amistades, lealtades, contradicciones y encuentros amorosos expuestos con naturalidad y realismo son ingredientes de esta novela en la que confluyen multitud de historias y en la que se describen los modos de vida de las clases trabajadoras y adineradas en un enclave que, por su potencial a nivel laboral y económico, se erigió como ‘el Dorado’, aunque “en negro” por las materias primas empleadas, de La Mancha, lo que atrajo hasta Pueblo a personas procedentes de toda la provincia y el resto del país.

En la obra, esporádicamente, como ‘cameos’ literarios, aparecen personajes históricos que interactúan con los de ficción como el propio Miguel Hernández, Picasso, Primo de Rivera, Franco, Calvo Sotelo, Indalecio Prieto y Lerroux, y la acción también lleva al lector a otras latitudes como París, Madrid o Castellón siguiendo el devenir de los protagonistas.

Con su propio estilo narrativo, Valero, autor de fecunda prosa, sigue con esta saga sobre Pueblo la estela de grandes narradores del siglo XIX como Victor Hugo, Tolstói o Galdós, que están entre sus escritores favoritos, al igual que García Márquez. Si en la primera novela, ‘Balneario’, narra la construcción de la Casa de Baños y con la segunda, ‘La tierra negra’, el descubrimiento de las minas, en la tercera entrega, ‘Ultramar’, sitúa el argumento íntegramente en Cuba, hasta donde se desplaza David Montero -uno de los hijos de Luis Montero, el niño ‘Luisito’ de ‘Balneario’-, que regresará de nuevo como rico indiano a Pueblo para ser uno de los personajes principales, junto a su padre y hermanos, de ‘El esplendor y la ira’.

Cuidada edición

Estructuradas en cuatro partes sus 586 páginas, la novela incluye, en una cuidada edición, cuatro árboles genealógicos de las principales familias protagonistas trazados por Víctor Barba, autor también de la portada, contraportada, ilustraciones interiores y letras capitulares de cada uno de los episodios de una obra en la que Valero se inspira en su propia familia para idear a los Infantes, apellido tomado de Villanueva de los Infantes, de donde procedía su abuelo materno.

A la madre de Manuel Valero, que falleció justo hace un año y de quien Víctor Barba realiza un retrato en un camafeo presente en la novela, está dedicada ‘El esplendor y la ira’, que fue presentada este viernes 8 de junio en el Museo Municipal de Puertollano. Así mismo, la novela se presentará el viernes 22, a las 19.30 horas, en el Museo del Quijote de Ciudad Real.