Con un mes de parón liguero por delante, el Balonmano Caserío afronta ya su segunda «pretemporada». Los de Santi Urdiales llevan casi dos semanas de trabajo, pensando en la vuelta de la competición, donde vendrán curvas por delante, con un horizonte prometedor donde consolidar la permanencia es el gran objetivo de la temporada -y posiblemente de todas las que vienen por delante-.
Todavía se saborea en Ciudad Real el triunfo del último partido frente a Granollers, otro de esos capítulos históricos para un equipo que no se cansa de ir sumando páginas en un libro maravilloso que ha devuelto la máxima ilusión en la provincia, situando de nuevo el Quijote Arena como el epicentro del balonmano nacional.
Ya dijo el querido Mariano Ortega que Asobal necesitaba de un equipo como Balonmano Caserío para recobrar la ilusión y para ver de nuevo un pabellón a reventar para disfrutar con este deporte. Ha bastado una vuelta en la mejor liga del mundo para que de nuevo el nombre de esta ciudad cobre fuerza y vista de amarillo.
De ahí que la pasión no se duerma ni siquiera cuando el calendario obliga a tener vacaciones. Estas semanas ha habido movimiento en las oficinas del equipo ciudadrealeño en las que se han concretado dos fichajes: Poladura y Guilherme Linares, a los que podría sumarse algún nombre propio más si el mercado ofrece las condiciones que se buscan.
Estos dos nuevos refuerzos, junto con el resto de los que ya estaban, afrontarán este mes de enero hasta tres partidos amistosos, el primero este sábado contra el Villa de Aranda que se disputará en Manzanares a partir de las 17:30 horas.
Ambos conjuntos se verán las caras en la casa de Javi Márquez, donde celebrarán que la localidad ha sido nombrada como Villa Europea del Deporte, en un duelo que será gratis y abierto a todo aquel que quiera disfrutar de un auténtico partidazo.
Caserío mira con ambición 2026
Una semana después, el sábado 24 de enero, Caserío regresa al Quijote Arena donde recibirá a las 18:00 horas la visita del Benfica para disputar el I Torneo Solidario Naco que tendrá una entrada simbólica de 5 euros para todos los espectadores mayores de 16 años. Lo recaudado se destinará a los proyectos sociales que se han presentado en el Trofeo Social Caserío (excluyendo el ganador que recibirá el premio de 4.000 euros con los que ya se había dotado el concurso).
En lo deportivo, estos encuentros, como el que el equipo disputará en Guadalajara antes de regresar a la competición doméstica, servirá para que todos los jugadores mantengan el ritmo competitivo y las nuevas piezas vayan integrándose en un mecanismo bien engrasado que quiere seguir celebrando grandes gestas.
Hasta que regrese lo bueno, estos serán los tres grandes aperitivos que ofrecerá un Balonmano Caserío que afronta 2026 con la misma ambición y el mismo hambre con el que ha culminado un año histórico.
