28
30
4-3; 6-5; 8-8; 10-9; 11-10; 12-14; 15-18; 17-22; 18-23; 21-25; 23-28; 28-30
El BM Caserío se presentaba en Guadalajara con la urgencia de conseguir una victoria que los hiciese restablecer el plan de vuelo, en el que los pasajeros ya estaban avisados de las innegociables turbulencias que son tónica general para cualquiera que compita en Asobal y que no sea uno de los dos o tres equipos elegidos.
Sin embargo, ganar hoy en la Alcarria era obligatorio por dos motivos. El primero era recuperar la alegría y demostrar la ambición que siempre ha caracterizado al equipo, sobre todo después del varapalo copero, una competición que ha pillado la enfermería llena y que se ha tenido que ver como algo secundario, cuando en los últimos años siempre se había disfrutado como un premio. La otra, y más importante, era sacar los puntos y el goal average frente a uno de los candidatos a estar luchando por la permanencia.
Si un mensaje ha sonado esta semana es que lo importante era el duelo de este domingo y con esa mentalidad han salido los dos equipos a la pista. Ha sido el equipo local el que ha llevado el ritmo anotador durante los primeros minutos, encontrando bien los espacios sobre una zaga compuesta sobre la marcha que ha necesitado el paso de las jugadas para ir acoplándose sobre la portería de un Giovagnola, providencial de nuevo bajo palos.
Ha reaccionado bien el equipo de Santi Urdiales recurriendo a la clarividencia de Ángel Pérez y al ritmo que siempre aporta un jugador diferencial como Sergi Mach, al que tanto se ha echado de menos Caserío.
No ha sido hasta el final de los primeros treinta minutos cuando el equipo ciudadrealeño ha conseguido darle la vuelta a la ventaja, poniéndose por delante en el derbi manchego, aprovechando las buenas intervenciones del meta argentino y la efectividad en las jugadas de contra.
Dos arriba, 12-14, se han marchado los de Urdiales al descanso, teniendo claro que para llevarse los dos puntos hasta el Quijote Arena se iba a tener que sudar la gota gorda en los siguientes treinta minutos de juego.
El BM Caserío, inconmensurable inicio de la segunda parte
A pesar de comenzar encajando, el BM Caserío no se desconectó de las buenas sensaciones con las que terminó la segunda mitad.
Una buena intervención de Giovagnola -la novena del partido en su cuenta- y dos buenos ataques consecutivos permitieron a los culipardos marcar máxima renta, tres goles arriba, que eran el inicio de cómo se iba a fraguar la primera victoria fuera de casa de la temporada y por ende de su historia.
Pasado el primer parcial de la segunda parte, los de Santi Urdiales siguieron pisando el acelerador, percibiendo que en esos instantes podrían estar decidiendo el choque.
De hecho, tuvieron que parar el partido los alcarreños pidiendo tiempo muerto cuando se habían jugado poco más de nueve minutos de la segunda mitad, para intentar recolocar las piezas y tratar con ello de igualar el marcador que se había ido cinco a favor de los de Ciudad Real.
Permaneció la máxima efectividad ofensiva de un Caserío desatado que olió la sangre y que se fue a sentenciar la victoria por la vía rápida.
A pesar de la intencionalidad, en el ecuador de la segunda mitad, entraron los de Urdiales en una fase anotadora de sequía que despertó a los locales que hasta entonces habían ido a remolque. Vio el técnico peligrar la renta y reclamó tiempo muerto para ajustar las posiciones defensivas, para volver a crecer a partir de esos aciertos en campo propio.
Quedaban diez minutos de sufrimiento, pero los locales no encontraron la fórmula para meterse de lleno en el choque. Creció la efectividad en ataque y en defensa para un Caserío que terminó cuajando uno de los partidos más completos de la temporada, anotándose dos puntos que suponen mucho más que una simple victoria y que hace que el equipo vuelva a sonreír y a creer de lleno en sus posibilidades.
Este viernes, en el Quijote Arena el equipo recibe la visita de Torrelavega a las 19:00 horas, en otro de esos súper duelos donde el público debe ejercer como un jugador más.
