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3-2; 5-3; 6-4; 7-7; 10-9; 12-12; 14-14; 17-15; 18-17; 18-21; 22-24 y 26-28
El Caserío Ciudad Real se enfrentaba en una fría tarde de finales de enero al SL Benfica portugués, club más conocido por los amantes del deporte por su sección de fútbol que por su equipo de balonmano. El Quijote Arena volvía a acoger al conjunto amarillo en un encuentro en el que, esta vez, no habría lugar para sufrir por el resultado, sino únicamente para disfrutar de la causa que justificaba el duelo. El I Torneo Solidario Naco Construcciones, enmarcado en la quinta edición de ‘El Balonmano nos une’, tenía como protagonista al equipo ciudadrealeño, que buscaba poner a prueba su rendimiento en pleno parón de la Liga debido al Campeonato de Europa de selecciones nacionales. La presencia del doble medallista olímpico ciudadrealeño Miguel Sánchez-Migallón, defendiendo los colores de las Águilas, añadía un aliciente especial a una tarde marcada por el deporte y la emoción.
El encuentro comenzaba con el Benfica anotando en sus dos primeras ocasiones en menos de dos minutos. Su defensa se mostraba bien poblada, dificultando la penetración amarilla en los compases iniciales, hasta que en el minuto tres el lateral izquierdo recién fichado en este mercado invernal, Aitor Albizu, estrenaba el marcador local. El conjunto lisboeta bombardeaba desde la lejanía la portería defendida por Santi Giovanola, poniendo a prueba su capacidad de reacción. Alonso Moreno empataba el partido desde los siete metros con el primer penalti del choque y, a continuación, Albizu firmaba el tercero para el Caserío, poniendo por primera vez por delante a los locales. Los de Santi Urdiales comenzaban a mover el balón con criterio buscando al pivote Omar Sherif, que tras varios intentos lograba anotar en el minuto siete para colocar el 4-2, apoyado por las primeras grandes intervenciones de Giovanola.
Tras la exclusión de dos minutos a Fábio Silva, los amarillos aprovecharon la superioridad para aumentar su ventaja hasta el 5-3. Hugo Poladura, otro de los fichajes, se estrenaba como goleador con un lanzamiento a la escuadra que suponía el séptimo tanto local.
El Benfica conseguía penetrar en numerosas ocasiones la defensa ciudadrealeña, a la que le costaba frenar a jugadores tan físicos como los encarnados, clavados como bloques de hielo sobre la gélida pista del Quijote Arena. Los lisboetas remontaban en el minuto 21 (7-8), aprovechando una sequía goleadora del Caserío, que solo había anotado dos tantos en los últimos diez minutos. Javi Domingo aparecía con su clásico latigazo, imposible de seguir para el ojo humano hasta que el balón se incrustaba en la red. El último en estrenarse como goleador antes del descanso sería Guilherme Linhares, que anotaba el décimo tanto amarillo.
El portero ciudadrealeño Fernando Romero también exhibía su repertorio de paradas en los últimos minutos de la primera parte. En un contexto propio de partido de preparación, el técnico cántabro probaba con dos pivotes españoles en pista a la vez, Juan Lumbreras y José Andrés Torres, dentro de las distintas probaturas de cara a la segunda vuelta. Mikita Vailupau no fallaba desde los siete metros y colocaba el 12-12 con el que ambos equipos se marchaban a vestuarios.
Durante el descanso se rindió homenaje a la cantera de Marianistas y a varios entrenadores históricos del club, entre otros reconocimientos.
La segunda mitad arrancaba con un pase de la muerte de Linhares que Víctor Morales convertía en el primer tanto para volver a poner por delante al Caserío. Sin embargo, al tercer minuto, el conjunto lisboeta recuperaba la ventaja, dejando claro que quería llevarse el encuentro. La defensa amarilla seguía mostrándose frágil, compensada por una notable efectividad ofensiva. Kostas entraba bajo palos dejando también intervenciones de mérito, mientras Linhares demostraba su fiabilidad desde el punto de penalti para firmar el 16-15.
Las bandas locales funcionaban a pleno rendimiento, con Franco Mendive anotando desde el extremo izquierdo para volver a adelantar al cuadro amarillo. Sin embargo, el guardameta benfiquista Bernardo Almeida evitaba que el Caserío se distanciara, encadenando varias paradas consecutivas. El Benfica aprovechaba ese impulso para abrir brecha, destacando una pérdida amarilla que finalizaba con el tanto al contraataque de Miguel Sánchez-Migallón, colocando el 18-22 en el minuto 21 y silenciando momentáneamente el pabellón.
Pese a ello, el Caserío volvió a demostrar su carácter ambicioso e inconformista. Dos goles consecutivos de José Andrés Torres y uno de Sergio Casares dejaban el marcador en 22-24 a falta de seis minutos. Dos acciones posteriores pudieron haber supuesto el empate, pero un tanto de Albizu fue anulado por un tiempo muerto previo y otro lanzamiento fue invalidado por pisar área en un fly.
El Benfica supo encontrar huecos con facilidad en los minutos finales para evitar cualquier opción de remontada local. El último tiempo muerto llegó con 25-27 y apenas un minuto por disputarse. El conjunto portugués anotó su último gol moviendo el balón con paciencia, antes de que Aitor Albizu cerrara el marcador con el último tanto del encuentro, dejando muy buenas sensaciones en su estreno en casa.
El SL Benfica se llevó finalmente el torneo, aprovechando su capacidad anotadora y su acierto en los momentos clave. El MVP del encuentro fue para el internacional bielorruso Mikita Vailupau, mientras que el premio a mejor portero recayó en Santi Giovanola, en una jornada en la que lo más importante fueron los 5.127 euros recaudados para proyectos sociales.
