Si hay un sonido que define la mañana de este domingo 14 de diciembre en el Polideportivo Municipal Juan Carlos I, no es el del silbato, sino el de la risa, el bote incesante del balón y los aplausos de decenas de familias. Ciudad Real ha amanecido hoy con un color especial: el azul pitufino del balonmano base.
Bajo la fantástica organización del Balonmano Caserío Ciudad Real y con el impulso vital de la Federación de Balonmano de Castilla-La Mancha (FBMCLM), las pistas exteriores del complejo deportivo se han transformado en un auténtico hervidero de emociones para acoger la primera prueba del Circuito Globalcaja Pitufos Minibalonmano.
Una fiesta multitudinaria para calentar motores
Aunque la competición oficial no dará su pistoletazo de salida hasta enero, la jornada de hoy ha servido como la antesala perfecta. Desde las 10:00 de la mañana, 24 equipos provenientes de toda la provincia, incluyendo escuelas clásicas como BM Bolaños, Prado Marianistas o BM Herencia y, por supuesto, los anfitriones del Caserío, han desplegado su energía en las pistas habilitadas.
Más de 250 menores, masculinos y femeninos, de categorías Prebenjamín y Benjamín han disfrutado de una maratón de partidos que se ha extendido hasta las 13:30 horas. No importaba tanto el marcador como la experiencia: aprender a pasar, celebrar el gol con los compañeros y, sobre todo, divertirse.
La entrenadora de uno de los equipos del Caserío, Ailin López, declaró que hoy se celebró «un gran evento donde se han reunido varios clubes importantes para que los nenes puedan relacionarse entre sí», dejando claro que «lo importante es que se diviertan». Al estar aún en edades donde no juegan en competiciones oficiales, la preparadora ha mostrado que es «importante que se hagan este tipo de eventos para que sepan que vienen a entrenar y divertirse».
Sembrando futuro
No solo los pequeños disfrutaron, también las autoridades deportivas quisieron resaltar la importancia de este tipo de eventos. Julián Amores, presidente del BM Caserío y artífice organizativo de esta parada del circuito, se mostraba visiblemente emocionado al ver las pistas llenas. «Esto es la ilusión del balonmano», afirmaba para Lanza, señalando el jolgorio que acontecía: «Ver a todas las familias un domingo por la mañana, con tanta gente reunida viendo jugar a los niños… es la verdadera esencia de nuestro deporte», declaraba entusiasmado.
Por su parte, Jesús Rodríguez, presidente de la FBMCLM, quiso poner el foco en la importancia de estas edades tempranas para el futuro del balonmano nacional. «Aquí está la cantera de los futuros jugadores de la Liga Asobal e Iberdrola. Seguro que alguno de los que corre hoy por aquí llegará arriba», aseguró al diario Rodríguez.
Asimismo, el presidente de la Federación subrayó que eventos como el de hoy sirven para «sembrar para el futuro», destacando lo fundamental que es «que empiecen a hacer deporte desde edades tempranas y se acostumbren a un ambiente sano». Además, Rodríguez quiso agradecer personalmente, y ante la presencia del medio, el esfuerzo de Julián Amores por la impecable organización, así como el apoyo incondicional de Globalcaja, patrocinador principal que da nombre a esta Liga Pitufos y hace posible que el deporte llegue a los más pequeños.
Medallas, sonrisas y próxima parada
La jornada ha concluido con la entrega de medallas, un momento donde el cansancio ha dejado paso al orgullo en los rostros de los pequeños deportistas. Hoy, en el Poli, no ha habido perdedores; ha ganado el balonmano.
Dos de los niños del Balonmano Pío XII, con sede en la capital, han sido de los que han ganado medallas, llevándoselas felizmente a sus casas. El padre de las criaturas declaró al periódico que el evento ha estado «muy bien organizado y que los niños se lo han pasado muy bien». El club de la capital presentó únicamente cinco jugadores, por lo que tuvo muchísimo mérito haber alcanzado las preseas.
El más pequeño de ellos anotó muchos goles, mostrando su felicidad y asegurando rotundamente que le había gustado. El otro joven del Pío XII jugó «de portero y moviendo la pelota y metiendo algunos goles».
Con el éxito de esta primera prueba en Ciudad Real, el circuito se despide momentáneamente. El balón seguirá rodando en distintas sedes cada mes, pero siempre con el mismo objetivo: seguir construyendo, pase a pase, gol a gol, parada a parada, el futuro del balonmano en Castilla-La Mancha.
