Grada azul, grada amarilla

Jordi Yepes Ciudad Real
El Quijote Arena acogerá un gran ambiente en el duelo entre Valdepeñas y Jaén / Elena Rosa

El Quijote Arena acogerá un gran ambiente en el duelo entre Valdepeñas y Jaén / Elena Rosa

Tras lograr su primer punto, el Viña Albali Valdepeñas quiere este sábado seguir sumando ante uno de los 'grandes' como el Jaén Paraíso Interior, en un pabellón Quijote Arena que acogerá un gran ambiente (13:30 horas, Teledeporte en directo).

Como viejos mapas desgastados por el tiempo, salpicados de heridas que cuentan historias pasadas, así parecen las manos de Miguel Mendiola. Desgastadas, heridas y llenas de historias de fútbol sala. Su mano derecha tiene una operación por fractura del 5º metatarsiano del pulgar y el meñique un poco deformado tras una patada que lo dislocó. En la mano izquierda también tiene el meñique deformado por otra dislocación tras un pelotazo, y desde hace poco, el índice está inflamado por una patada. Para reforzar esos dedos débiles, para mejorar el agarre y el giro del balón, que Mendiola hace con el pulgar y meñique, para mejorar sus sensaciones en el contacto con la pelota, para todo eso, se venda los dedos. Porque ha llegado un momento, que sin esas vendas, su mente no le deja parar, porque no se siente a gusto al entrar en contacto con el balón.

Mendiola es un tipo serio. Sobre la pista es difícil verle algo parecido a una sonrisa. No celebra sus paradas. Lo hace por dentro. A veces, como si la tensión del momento le desbordase, cierra el puño con rabia. Pero sin que se note mucho. Mendiola suele hacer paradas que dan puntos a su equipo. En Peñíscola las hizo. Aquella tarde fue especial. Hizo mucho calor. Hubo muchos nervios durante muchos minutos. Con cada ocasión de Peñíscola más calor hacía. Valdepeñas supo competir. Y eso es una buena noticia. Supo lo que tenía que hacer. Sabía lo que el rival iba a hacer. Le habían estudiado bien. Llegó el 2-2 y el tiempo pasó muy lento. Llegó la quinta falta y se hizo más difícil defender. Peñíscola quería ganar y llegaron los fallos. Otra vez. Pero estaba Mendiola. Para parar y dar el punto más grande que nunca consiguió Valdepeñas.

Mendiola fue uno los grandes destacados del partido en Peñíscola / Foto: ACP-FS Valdepeñas

Mendiola fue uno los grandes destacados del partido en Peñíscola / Foto: ACP-FS Valdepeñas

Seguramente en Peñíscola habían oído hablar de ella, pero ver a la afición de Valdepeñas en vivo es otra cosa. Lo que sucedió el sábado pasado fue brutal. No es exageración. Lograron que el municipal de Peñíscola pareciera el Virgen de la Cabeza. Desde el principio. Cuanto más peligro llevaba Peñíscola, y llevó mucho, más se les oía. Nunca se callaban. No se cansaban. Y hacía mucho calor. Y no hacían más que sudar. Pero no se callaban. Y la gente les miraba entre asombro y envidia. El empate final fue, al menos, tan emotivo como en su día lo fue el ascenso. Tan especial fue lo que allí se vivió que, al acabar el partido, jugadores de Peñíscola desde la pista y aficionados desde la grada, se acercaron a saludarles. Eso fue muy bonito. Es una suerte que esa gente tan loca sea de Valdepeñas. Que nunca cambien. Que nunca dejen solo al equipo. Que sigan viajando.

El Viña Albali posa antes de su debut ante el Levante/ Clara Manzano

El Viña Albali posa antes de su debut ante el Levante/ Clara Manzano

Como en una realidad paralela, hace ya mucho tiempo, cuando el fútbol sala estaba dividido y aún no existía la LNFS, cuando el equipo de fútbol sala de Jaén se llamaba Oliva Secavi y en La Salobreja la pista todavía era de goma, en aquel momento, Jaén ganaba Ligas y Copas de Europa. Así fue. Pero esa es una larga historia. Ahora en Jaén las cosas son muy distintas. Ahora, Jaén Paraíso Interior, que así se llama el club, lucha por consolidarse entre los seis mejores del país. Para llegar a este punto han pasado por todas las categorías del fútbol sala. Han vivido de todo. Ascensos, descensos, playoffs de ascenso a Primera División perdidos y un playoff de ascenso a Primera suspendido con su correspondiente ascenso sin jugar. Desde que regresaron a Primera, hace 5 temporadas, han ganado la Copa y han jugado varios playoffs por el título. Acaban de hacer su mejor temporada. Semifinales de Liga, Campeón de Copa y finalista de la del Rey. Ya no están Dídac, Boyis y Chino y el equipo se ha debilitado. Aun así, este sábado Jaén someterá a Valdepeñas a un nivel de exigencia, seguramente superior al que le exigió Levante. Lo harán entre otros, nombres como Mauricio, Giasson, Campoy, Carlitos, Dani Martín. Y Alan Brandi.

Ese es un tipo especial. Diferente. Aunque de ascendencia argentina, no hay rastro de eso en su acento, porque nació en Las Palmas y siempre vivió en España. Desde pequeño, en su casa, sintió como algo propio la pasión de sus padres por lo albiceleste. Tal vez por eso, cuando tuvo que elegir, escogió jugar para Argentina. Su otra pasión es el periodismo deportivo, por eso se licenció y hasta llegó a ejercerlo durante un tiempo. Tras ser campeón del mundo, aún le cuesta creer que lo es, eligió regresar a la LNFS, no por lo económico, porque la de España no es la liga que más paga, sino por motivos deportivos, porque quería competir en la mejor del mundo. Este sábado le veremos jugar de pívot o caer al ala si Jaén juega de 4. Le sufrirán especialmente Miguel Castilla, José Ruiz y Carlos Muñoz, los cierres.

Alan Brandi, jugador del Jaén Paraíso Interior

Alan Brandi, jugador del Jaén Paraíso Interior

Será bonito estar el sábado en el Quijote Arena a las 13:15. Estará la pista azul, porque el partido se televisa. Y aunque no se llenará, porque llenar ese pabellón es muy difícil, las aficiones de Valdepeñas y Jaén pintarán de azul y amarillo las gradas. Seguro que el ambiente será enorme, porque ellas son, seguramente, las aficiones más ruidosas y apasionadas de la LNFS. No hace mucho fueron premiadas con algo tan inespecífico como  ser consideradas las mejores. No es casualidad que a la vez, a sus equipos les haya ido muy bien. Esta temporada será una buena oportunidad para que la afición de Valdepeñas sea aún mejor. Para que cuando las cosas no vayan de la mejor manera posible, los jugadores la tengan a su lado, no se sientan solos. Todos juntos. Siempre juntos. Ese es el camino.