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1-0 Javi Villar, tras asistencia de Lazo (42′); 1-1 Mastantuono (45+3); Jefté 82′; Gonzalo tras asistencia de Arda Güler 90+1 y Jefté 90+4
El Carlos Belmonte fue escenario de una noche para la historia del Albacete Balompié. El conjunto manchego, empujado por una afición entregada y sostenido por un ejercicio de fe, orden y valentía, eliminó al Real Madrid en los octavos de final de la Copa de S. M. El Rey tras imponerse por 3-2 en un encuentro vibrante y cargado de emoción.
El partido comenzó con una invitada inesperada: la niebla, que dificultó la visibilidad en los primeros veinte minutos del duelo. El conjunto merengue, en el estreno de Álvaro Arbeloa como técnico del primer equipo, apostó por un once con muchas rotaciones y presencia de canteranos, con el bolañego Fran García como titular en el lateral izquierdo. El dominio del balón fue blanco, pero el Albacete, bien organizado y solidario, supo resistir sin conceder grandes ocasiones.
Con el paso de los minutos, el Alba fue creciendo y creyendo en sus posibilidades. El premio llegó en el minuto 40, cuando Javi Villar, excanterano de la Fábrica, se elevó en el área para cabecear a la red una acción a balón parado y adelantar a los locales, haciendo estallar de júbilo al Carlos Belmonte. El conjunto madridista logró empatar justo antes del descanso tras un córner, dejando el partido abierto al intermedio.
En la segunda mitad, el conjunto del Nueva York de La Mancha, como llamó Azorín a la localidad albacetista, mostró su mejor versión. Los cambios introducidos por Alberto González dieron equilibrio y energía a un equipo que supo competir de tú a tú frente a un rival incómodo y espeso. El repliegue fue firme, pero siempre con intención de salir y hacer daño.
La emoción se desató en el tramo final. En el minuto 81, Jefté aprovechó un balón suelto en el área para marcar el 2-1 y desatar la locura en la grada. Cuando el triunfo parecía cercano, el Madrid volvió a empatar a balón parado, poniendo suspense a una noche ya inolvidable.
Pero el fútbol tenía reservado un desenlace soñado para el Alba. Jefté, erigido en héroe, firmó el 3-2 definitivo con un golazo al palo largo que selló la eliminación del quince veces campeón de Europa y confirmó el pase del Albacete a los cuartos de final, donde le esperará otro equipo de Primera División.
