Marisa Villa: «Cuando acabe todo, me gustaría decir que he sacado algo de provecho de esto»

Raúl Fernández Ciudad Real
Marisa Villa posa para Lanzadigital en su casa junto al ordenador

Marisa Villa posa para Lanzadigital en su casa junto al ordenador

Integrante de la Comisión Técnica del Comité de Árbitros de la Federación Española de Fútbol, la ciudarrealeña trata de compaginar en su casa de Puentedeume (La Coruña) su actividad de formación y perfeccionamiento de los árbitros de las máximas categorías masculinas y femenina con otras de enriquecimiento propio. La ex colegiada tenía ya toda la acreditación preparada, pero tendrá que esperar al año próximo para acudir a sus quintos Juegos Olímpicos, de nuevo como instructora de la FIFA.

Marisa Villa (14-3-1973, Puebla de Don Rodrigo) no ha parado estos días su labor dentro del arbitraje español. Desde su domicilio en la localidad costera de Puentedeume, a unos 20 kilómetros al norte de La Coruña, trabaja a diario por videoconferencia en su actividad profesional como integrante de la Comisión Técnica del Comité de Árbitros de la Federación Española de Fútbol. Ese trabajo lo compagina con otras actividades como la lectura, algo de ejercicio físico y el inicio del estudio de un idioma, el italiano, para sumar a su buen inglés. En este confinamiento obligado por la crisis del coronavirus, la ex árbitra profesional asegura que se ha marcado el reto de «hacer algo productivo». «Cuando acabe todo, me gustaría decir que he sacado algo de provecho de esto, que me ha enriquecido en algo», sentencia.

Por ello, Marisa Villa trata de aprovechar algo el tiempo que a veces se queda casi parado en esta situación, aunque no para ella en lo que se refiere a su labor profesional. Cada día se reúne virtualmente con Clos Gómez y Undiano Mallenco, también dos ex árbitros con responsabilidad dentro del Comité, para mantener la organización y coordinación de las tareas dirigidas a los árbitros de Primera y Segunda División masculina, además de la Primera femenina. «Ahora seguimos trabajando mucho. Estamos haciendo que todo el material de vídeos y documentos lleguen a los árbitros y a las federaciones para que vayan trabajando con ellos; cada semana vamos haciendo videotest, o preparamos un trivial sobre reglas de juego; también vamos a hacer hincapié en los jueces de líneas y, a través de un plataforma UEFA, les planteamos acciones de fuera de juego que tienen que resolver..», explica algunas de las actividades de estos días.

Marisa Villa

Marisa Villa

Marisa Villa dejó el arbitraje en el año 2013, tras una gran carrera en la que llegó a convertirse en la primera mujer árbitro en alcanzar la Primera División, aunque no pudo debutar en ella al no superar por muy poco las pruebas físicas. Con muchos partidos a su espalda, nacionales e internacionales, después ha estado siempre ligada al arbitraje en tareas de formación especialmente. Ha llegado a estar en cuatro Juegos Olímpicos, en Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012 en el campo como colegiada de partidos femeninos, y en Río 2016 ya como instructura de la FIFA, un cargo que le ha llevado a dar cursos de formación por medio mundo. Los de este año de Tokio 2020 iban a ser sus quintos Juegos también como instructora y ya había realizado todo el proceso de acreditación, pero tendrá que esperar ante el aplazamiento de esos próximos Juegos Olímpicos a 2021 debido a la crisis del coronavirus. «Ojalá y pueda estar en ellos», desea y reconoce que ese aplazamiento «era lo más justo para que todos los deportistas puedan competir en igualdad de condiciones».

Marisa Villa

Marisa Villa

Sobre las competiciones, Marisa Villa admite que al igual que en todo el ámbito deportivo, en los árbitros «también hay incertidumbre» sobre lo que va a suceder. «Ahora lo principal es la salud y el fútbol es de las cosas menos importantes, aunque dentro de ellas es lo más importante para nosotros. Una vez dicho esto, habría que ver cuándo nos van a dejar salir de casa y cómo sería la vuelta primero a los entrenamientos. Al igual que los jugadores, los árbitros también necesitan un periodo de adaptación y de preparación», recalca.

Su último partido antes de la declaración del estado de alarma fue el Betis-Real Madrid de la Liga, el pasado 8 de marzo en el Benito Villamarín y al que acudió como delegada arbitral. Esos días de antes pudo pasarse por Ciudad Real, algo que trata de hacer al menos una vez al mes. Ahora, en esta situación de crisis, no lo puede hacer y admite que en su lejana residencia gallega «lo que llevo peor es estar alejada de mi familia y el tiempo que hace aquí». Al menos, Marisa Villa asegura que «con todo lo que se está viendo, me siento afortunada, porque estamos todos bien de salud». Eso es lo más importante, aunque ella sigue pegada a un ordenador para continuar la labor que le gusta: la formación de los árbitros y árbitras de España.