La derrota en Melilla (3-1) vuelve a dejar otro resultado engañoso y el mismo poso que en anteriores encuentros. El equipo trabaja bien, domina buena parte del partido, genera ocasiones, pero no es capaz de conjugar esos elementos para lograr su primera victoria en el campeonato.
“Teníamos el partido más o menos controlado hasta que en el minuto ochenta y cinco en una contra te hacen el 2-1, te vas con las sensación agridulce de que el equipo trabaja y quiere, siempre merece más pero venimos de empatar cuatro partidos, como la tónica de hoy que puedes empatar, ganar o perder y hoy nos ha tocado perder. Si no nos volvemos locos esto cambiará, tiene que llegar el momento y en casa el próximo partido tenemos que empezar a sumar de tres porque si no se nos van alejando los rivales” lamentaba.
A pesar de ello, su equipo hizo mucho daño a un rival como el Melilla en su casa pues “tenemos jugadores que tratan bien el balón y cuando nos encontramos pues ha llegado el gol y muchas situaciones peligrosas donde hemos dado la sensación de que podíamos llevarnos el partido”.
Sobre la falta de gol que viene acusando el equipo, a pesar de marcar uno, esta vez no fue suficiente siquiera para sacar algún punto.
“Si jugáramos directo, no intentáramos combinar, ni tuviéramos la pelota y buscar contraatacar puedes entender que si no tienes el balón cómo vas a hacer gol pero nos comportamos fuera como en nuestro campo, pero al final no encontramos esa solución, esto de los goles es cuestión de rachas y de muchas cosas pero vamos a seguir trabajando, no podemos decaer, tenemos que afinar y el primero yo como entrenador”.

