Las vacaciones de Navidad se estrenaron con frío en Alcázar de San Juan. La Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha ha aprovechado que no hay clases para programar una concentración de las selecciones sub 14 y sub 16 de fútbol sala femenino para ir preparando el Campeonato de España que se celebrará en Cataluña del 18 al 22 de febrero.
Las 18 infantiles y las 22 cadetes que constituyen esta primera convocatoria van saludándose. La mayoría se conocen de otras convocatorias y el reencuentro es una ocasión para ponerse al día, para seguir construyendo equipo y familia, porque el fútbol sala regional es un grupo en el que la amistad es el lazo fundamental. Hay, claro, caras más tensas, de aquellas que se estrenan en estas lides. Al fin y al cabo solo hay sitio para doce en cada selección.
Entre los grupos destaca la equipación del recién creado Toledo FS, con cinco chicas, o el Infantes, con cuatro. Pero los colores predominantes son el negro y rojo del chándal del Almagro FSF. Nada menos que ocho jugadoras lo visten orgullosas. Carla Robledo, Celia San José, Sara Perona, Míriam Torres, Silvia Aranda, Carla Chico, Carmen Sánchez y Sofía Otero van de grupo en grupo, sonriendo, con el escudo de su club en el pecho. El que no lo lleva, porque viste ya con el chándal de la Federación, como lo harán minutos después las chicas, es Manuel Arévalo, el entrenador del filial y del cadete encajero y segundo entrenador de la selección sub 14, haciendo dupla con el malagonero Javi Palop. Con diferencia es el club que más efectivos aporta a ambas selecciones.
La numerosa presencia de jugadoras del Almagro FSF en las convocatorias de la selección no es casualidad ni la conjunción de una serie de fabulosas coincidencias, sino fruto de un trabajo de años, que, temporada tras temporada, lleva al club a pelear por los títulos regionales. Desde hace bastantes años, hablar de fútbol sala femenino en Castilla-La Mancha es hacerlo del Almagro, sin olvidarse a clubes como Salesianos, Chiloeches, Infantes, Argamasilla o, más recientemente, San Clemente o el Toledo FS, que promete mucho.
Todo empezó el siglo pasado. En 1997, Manuel Arévalo ponía en marcha la escuela de fútbol sala femenina. Nadie esperaba por aquel entonces que ese fuera el germen de un club que ha rozado el ascenso a Primera División en el último lustro. Pero se juntaron el hambre con las ganas de comer. O el método y el trabajo de Arévalo con el talento de un grupo de jugadoras que fueron creciendo y llevando el nombre de Almagro por toda la provincia primero, la región después y España por último. Esas primeras hornadas siguen dando que hablar y son el referente de las actuales. María de los Ángeles, Mariajo, María Téllez, Anabel, Vicky, siempre un poco delante de su edad… Y a Manuel Arévalo se unió Arroyo, el segundo para todo, una pareja de hecho deportiva siempre presente en el panorama futsalero encajero.
En 2010, se da un salto, que a algunos les parecía al vacío, pero que supuso la consolidación del fútbol sala femenino en Almagro: la constitución de un club, el Almagro FSF. A las jugadoras se les abrió un horizonte competitivo con el que no contaban. Con Ramón Barrios al frente, el club acaba subiendo a Segunda División, siempre con Manuel Arévalo en el banquillo y con las jugadoras de casa como protagonistas absolutas.
Poco a poco, fueron llegando los éxitos. Poco a poco, el primer equipo fue reduciendo el número de jugadoras almagreñas. Las lesiones, las retiradas y las salidas hacia la Primera División, como en las de María Téllez y luego Vicky, hicieron que en las plantillas que jugaron los distintos play off para ascender a Primera División, ya con Conchi Ledesma en la presidencia, hubiera, claro, jugadoras de casa, pero algunas menos de las del primer golpe. A la primera hornada le siguió otra menos numerosa. Paula Sanroma o Marta Malagón formaron parte de ese grupo que siguió la estela de sus mayores y jugaron en el primer equipo.
Y así hasta la pasada campaña, en la que debutó en la presidencia Pilar Mestanza. La salida de Vicky hacia Málaga para jugar en el Atlético Torcal, la retirada temporal de María Téllez por culpa de las lesiones y las oposiciones, y la maternidad de Mariajo dejaron al club por primera vez en su historia sin canteranas.
Un año importante
Entretanto, en la cantera pasaban cosas. Los títulos seguían llegando, elevando el número a más de veinte campeonatos provinciales y más de diez regionales en las categorías de formación. Las convocatorias para la selección regional iban cayendo. Las canteras tienen eso, que se forman a base de buenas generaciones. O de quintas en el caso del Madrid. La del Almagro promete ser de las buenas. La disputa de los campeonatos de España de selecciones autonómicas (CESA) y la de los nacionales de clubes ha ido reforzando el carácter competitivo del grupo.
El año pasado fue importante por varias razones. La primera, porque Carla Robledo debutó con el primer equipo en la Liga, como lo hizo la portera Elena Calzado en el Trofeo de la Junta. Ellas dos mantuvieron al menos la cuota almagreña sobre la pista del Gemma Arenas. La cierre ha ido ganando minutos y protagonismo, siendo asidua de las convocatorias y obteniendo el favor del público, deseoso de ver a jugadoras del pueblo, cuando salta a la cancha.
El segundo acontecimiento importante fue que tres jugadoras del club se proclamaron subcampeonas de España sub 14 en el CESA disputado en Cádiz. Silvia Aranda, Míriam Torres y Sofía Otero volvieron de tierras andaluzas con la medalla de plata colgada al cuello, después de plantarle cara en la final a Cataluña y perder por la mínima (1-0) ante la gran dominadora del fútbol sala nacional, que tuvo que encerrarse para defender el resultado los últimos minutos de encuentro.
La disputa en Almagro del Nacional de clubes, para el que se había clasificado el conjunto encajero al vencer en la final regional a Infantes, fue el tercer gran acontecimiento de la cantera rojilla. Fue también la constatación de que en lo que se refiere a la preparación física el club tenía que dar un paso adelante para competir con los equipos punteros de España. Que el Almagro FSF, junto con el Ayuntamiento, organizara el evento era toda una declaración de intenciones.
Una transfusión de sangre
Al tiempo que iban goteando los éxitos, se asomaban las amenazas. La principal, la falta de jugadoras. El impulso cada vez mayor del fútbol, que resta jugadoras al fútbol sala, las modas, los vaivenes de los grupos, algunos malentendidos… Sea lo que sea, la paradoja es que probablemente la mejor época de la cantera almagreña ha llegado cuando en el horizonte hay nubarrones. Esta temporada, después de unas pocas en las que en cada categoría las rivales temían las camisetas rojas del Almagro, no se ha formado equipo alevín ni infantil. Solo hay cadete y el filial, que ha dado un paso hacia adelante, hacia la Primera Autonómica, donde está demostrando su potencial ante rivales mucho más experimentados.
Y eso que el haberse convertido en un referente provincial y regional ha tenido consecuencias positivas, como la llegada de jugadoras de otras localidades, interesadas en progresar vestidas de rojo. Las primeras en hacerlo fueron las de Moral de Calatrava. Ellas son parte fundamental de los éxitos encajeros. Míriam, Carmen, Alejandra, Irene, Soraya, Daniela… hasta dos coches llegaron a desplazarse de la localidad vecina a los entrenamientos que dirigen Manuel Arévalo y Arroyo. Esta temporada han recalado en las filas almagreñas Celia Sanjosé desde Puertollano y Sara Perona desde Montiel, las dos integrantes de las selecciones regionales. En el club están encantados. Se busca talento y compromiso, no una dirección en el padrón. Las puertas están abiertas para que jugadoras y equipo sigan creciendo de la mano.
Una temporada decisiva
Volvemos al principio del reportaje, a esta temporada, en la que la cantera quiere ser protagonista. En el primer equipo regresaron Mariajo, al que su hijo ve jugar desde la grada, y María Téllez, con su oposición aprobada y su rodilla renovada. Carla Robledo ha seguido disfrutando de algunos minutos en partidos señalados. Y el pasado sábado el protagonismo fue para Elena Calzado. La joven portera de solo 16 años tuvo que defender la portería del equipo de su pueblo por las sanciones a Vera y Nerea, las dos guardametas del primer equipo. Estuvo, sin duda, a la altura, del equipo y de la cantera. Arropada por sus compañeras, no falló en su misión y aunque encajó tres goles, el equipo salió del Gemma Arenas con los tres puntos y los aficionados se guardaron en la memoria algunas intervenciones de mérito de Elena, sobria y segura durante el choque.
El filial se bate el cobre contra equipos mucho más experimentados. Con una edad media de quince años y varias jugadoras de solo trece al principio de la liga, son terceras y solo han cedido un empate y una derrota. El resto, victorias. La última en Puertollano, donde ganaron 2-5 a un filial del Salesianos que contó con varias jugadoras habituales en las convocatorias del primer equipo. Este sábado se ven las caras con el primero, el recién descendido UDAF, un encuentro que calibrará el nivel de un equipo en el que la jugadora con más edad acaba de cumplir los 18.
El cadete manda con mano firme la competición. Ha ganado todos sus compromisos con solvencia y aspira a repetir el título provincial y a pelear por el regional. Las de Manuel Arévalo quieren regresar al Campeonato de España para demostrar que siguen dando pasos adelante.
Y del 18 al 22 de febrero, en Cataluña, un buen número de jugadoras encajeras defenderán la camiseta de la selección en las selecciones sub 14 y sub 16. Todavía los seleccionadores no han terminado de perfilar las doce jugadoras que estarán en cada convocatoria, pero lo normal es que haya una nutrida representación rojilla en ambas.
“Este club”, afirmó Pilar Mestanza, la presidenta, el día de la presentación del filial a los padres, “está hecho para que vuestras hijas, las chicas de la cantera, tengan continuidad, puedan seguir haciendo lo que les gusta”. Esa es la esencia del Almagro FSF: su cantera. El futuro es suyo.
