Las fuerzas estaban muy igualadas y el duelo se prometía trepidante y muy reñido en el Pabellón del Puerto Sagunto. Comenzó al abordaje el Balonmano Caserío llevando la iniciativa durante prácticamente toda la primera parte con Romanillos sumando goles intercalado entre los defensas, buenas circulaciones de Alonso y Gull, que aprovechó su altura con zambombazos, y Álvaro Morales luciéndose en varias paradas.
Pero la ventaja de uno o dos goles en favor de los manchegos no creció, las imprecisiones se sucedieron, no se aprovechó una superioridad numérica por expulsión de dos minutos a David García y el Fertiberia Puerto Sagunto, despejada la neblina de indecisión y respeto iniciales, fue haciéndose fuerte en casa en esta primera eliminatoria de la Copa del Rey con Serradilla, Pozzer y Teixidor aportando cada vez más criterio a las arremetidas de los valencianos que, de mecer la bola de lejos hasta buscar espacio en la muralla del Caserío, pasó a sacar petróleo de las pérdidas de pelota de los visitantes con vertiginosos contraataques en cuanto olió que se podía poner por delante en el marcador.
Lo hizo justo al final del primer tiempo tras varios empates a 8, 9 y 10 que decantó hacia los locales Capitán para el 11-10 con el que se llegó al descanso. Y la balanza ya no volvió a equilibrarse, Pozzer y Novais pisaron el acelerador mostrándose finos en las finalizaciones y el cancerbero Daniel Martínez se prodigó en paradas, logrando el Sagunto un parcial de 5-0 que terminaría siendo insalvable para los manchegos.
Los de Urdiales subieron la intensidad defensiva, incluso la adelantaron dándolo todo en el tramo final del encuentro a campo abierto, y el reaparecido Sergi Mach, Gull y Víctor Morales alcanzaron meta con pepinazos y goles de astucia para tratar de recortar una brecha que, por el contrario, se fue agrandando gracias a los reflejos del portero saguntino que paró dos penaltis seguidos y varios tiros a bocajarro de los pivotes, así como a la precisión de Arnau y veloces contras, entre otros, de Martín de Bolaños.
El propio Daniel Martínez se apuntó dos goles tras paradas suyas lanzando desde su portería ante la vacía del Caserío en ataques de los visitantes sin portero para contrarrestar inferioridades numéricas y la distancia que llegó a ser entre ambos equipos de once tantos culminó en diez (30-20).
30
20
2-2, 4-4, 5-6, 6-7, 7-8, 11-10 (descanso); 16-11, 21-13, 24-15, 26-17, 29-19 y 30-20.
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