Objetivo cumplido para José Luis Romero al finalizar la dura Yukon Arctic Ultra

Lanza Ciudad Real
José Luis Romero, en la Yukon

José Luis Romero, en la Yukon

El deportista de Miguelturra cruzó la línea de meta tercero en la modalidad de 100 millas de la prueba celebrada en la región norte de Canadá fronteriza con Alaska, tirando todo el recorrido con un trineo con todo el material necesario y con bajísimas temperatus de hasta -50º de sensación términa.

El miguelturreño José Luis Romero Muñoz, ‘Topo’, se ha convertido en uno de los diez españoles que ha conseguido finalizar la Yukon Arctic Ultra (YAU). Y lo ha hecho firmando la tercera posición en la modalidad de 100 millas de la prueba que tiene lugar en territorio Yukon, región del norte de Canadá fronteriza con Alaska, por un recorrido que discurre por las pistas de la Yukon Quest, la carrera de perros de trineo más dura que existe, que une Fairbanks (capital de Alaska) con Whitehorse (capital de Yukón).

La Yukon Quest supone todo un acontecimiento en la región y sus 1.000 millas de pistas se abren paso entre ríos, lagos y bosques, todo absolutamente helado en el mes de febrero, cuando tienen lugar estas pruebas. Lo que hace diferente a esta carrera al resto de ultras de larga distancia es que los participantes deben de arrastrar todo el recorrido un trineo con todo el material necesario (18-20 Kg) y las bajísimas temperaturas (-50 grados de sensación térmica).

Los requisitos para participar en esta carrera pasan por tener una amplia experiencia en carreras de larga distancia, el conocimiento del inglés y realizar un curso de prevención de hipotermia por el Gobierno de Canadá. Con esto cumplido, José Luis Romero se lanzó a participar en esta gran aventura con duros meses de entrenamientos físico y mental y se convirtió en uno de los 80 participantes en todas las modalidades.

El deportista de Miguelturra explica que disfrutó mucho los primeros 30 kilómetros, con temperaturas de hasta 35 bajo cero. Al llegar después con mucha dureza al 98, ya muy justo de fuerzas, descansó una hora y pasó la prueba médica de la organización. “Después de que los médicos me dieran el ok para continuar y decirme que era el tercero en mi categoría, arranqué con una fuerza brutal, cogí un buen ritmo y tenia claro que la YAU estaba muy cerca”.

Y en ese tramo final, tras instalar la tienda y cenar tranquilamente, dormir un poco y continuar a la noche para intentar ver auroras boreales, consiguió su objetivo de cruzar la línea de meta. “Antes de pasar a recoger la medalla de finisher a la zona de control, me desenganché del trineo y le di una buena patada. Me quede bien agusto”, concluye.

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