No sería una épica la remontada, porque el Soliss BM Pozuelo cayó solo por un gol en la ida que no es nada en balonmano (22-21), pero sí sería una gesta lo que supondría conseguirla: meterse en la fase final por el ascenso a la Liga Guerreras Iberdrola.
Es el objetivo con el que sueña ahora mismo el equipo de Eusebio Angulo y toda la localidad. Este sábado, a partir de las 20 horas en el pabellón ‘Las Espartanas’, arrancará el encuentro más importante de la historia del club, en el que el triunfo ante el Grafometal La Rioja de más de un gol, o de un gol con un tanteo inferior a ese 22-21, llevará a colocar al Pozuelo entre los últimos cuatro conjuntos que lucharán por las dos plazas de ascenso. Todo un éxito ilusionante.
«Afrontamos este partido con la máxima ilusión. Es, sin duda, el más importante de la historia de Balonmano Pozuelo y la gente y las jugadoras están muy ilusionadas», asegura el técnico Eusebio Angulo.
Sobre el choque y la necesidad de ganar, Angulo cree que «será complicado, pero tenemos opciones». Consciente de la dificultad del rival de Logroño, un conjunto con mayor presupuesto y que ha disputado ya hasta nueve fases de ascenso, el entrenador de las ‘Espartanas’ cree que «debemos tener paciencia y afrontar el partido con normalidad. Un exceso de adrenalina nos puede costar el partido. No se va ganar en los primeros minutos, pero sí se puede perder».
En ese sentido, Angulo fue tajante: «Hay motivos para creer». «Tengo la obligación de creer en este equipo, que ha realizado la mejor temporada de la historia del club pase lo que pase y nos ha hecho soñar con luchar por ascender a Iberdrola. En el pasado hay jugadoras de este grupo que han ganado en casa a líderes potentes de Plata como Alcobendas, Tenerife o Adesal, además de gestas en la base con dos oros nacionales», apunta.
Por supuesto, el equipo sabe que la afición, con la misma ilusión que el grupo de jugadoras y técnicos, va a ser importante en este choque de vuelta. Ante la multitud de peticiones de entradas para estar en el pabellón, el club, con la ayuda del Ayuntamiento, va a colocar sillas extras sobre la pista para que el aforo pueda aumentarse hasta unos 500 espectadores. Todo, por supuesto, se va a llenar.
«La afición seguro que nos apoyará en los malos momentos», sentencia Eusebio Angulo, que sueña, como sus jugadoras, sus ayudantes y todo Pozuelo, con entrar en la fase final por el ascenso a la máxima categoría del balonmano nacional femenino.

