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1-0 Carmelo (min 19), 2-0 Iván Garrido (min 53), 2-1 Edu (min 75), 2-2 Sergio Pérez (min 93)
Los partidos contra el Villarrobledo son un arma de doble filo, porque juegue quien juegue contra ellos se encuentran con un equipo en llamas, pero con una plantilla que no renuncia a competir pese a todo, estirando una agonía que sólo se olvida cuando rueda la redonda.
Y cuando rueda, el equipo demuestra que sabe jugar al fútbol, demostrando de nuevo, que al deporte tal vez sólo le sobren las oficinas y todo lo que no tiene que ver con lo deportivo. Se encontró el Socuéllamos un rival que quiso dar la cara, que se plantó como un bloque sólido, yéndose a por el partido, para volver a demostrarse que se merecen volver a sonreír y que llegue alguien con traje que obre un milagro para que salve el proyecto y la ilusión.
Mediada la primera parte, una gran jugada entre Carmelo y Kevin Sánchez, acabó con la celebración del 1-0 que pilló descolocada a la zaga socuellamina, que impávida veía cómo subía el gol al marcador y obligaba a cambiar el guion de lo que hasta entonces se estaba viendo en el campo.

Intentaron igualar los de Jacinto Trillo, pero este domingo les costó mucho trabajo encontrarse con su mejor versión. Se producían muchos errores en la construcción del juego y en ellos, se fueron agotando los minutos hasta que el árbitro decretaba que los contendientes se marchasen a los vestuarios.
Tras la reanudación, se mantuvo la versión opaca de un Socuéllamos que puso corazón a lo que intentaba, pero sin acierto. El Villarrobledo por su parte, supo esperar, siendo paciente en la búsqueda de un error que les permitiese abrir espacio en el marcador.
En el minuto 53, un error garrafal en salida de balón de los vinateros fue castigada por Villarrobledo, que se encontró con un regalo que no desaprovechó Iván Garrido.
El segundo tanto sí que fue el último aviso para los de Trillo. Quedaban treinta minutos por delante y era obligatorio cambiar la versión que estaban dando si querían rescatar algo en el Virgen de la Caridad.
Movió el banquillo el técnico socuellamino y el equipo reaccionó. Se empezaron a ver algunas ocasiones con cierto peligro, que obligaron a recular a Villarrobledo. En la recta final del partido, llegaría el 2-1 materializado por Edu que reabría un nuevo capítulo de lo que podía pasar antes del pitido del árbitro.
Y lo que ocurrió es que tanto insistieron los vinateros que acabaron encontrando el empate en el minuto 93, en una acción de Sergio Pérez, que servía para rescatar un punto cuando parecía que los puntos iban a quedarse en el casillero de los locales.