La Asociación de Industrias Vitivinícolas Europeas (AIVE) se ha sumado a las críticas del sector contra el nuevo etiquetado para el vino propuesto por la Comisión Europea, que pretende vincular la posibilidad de desarrollar un cáncer por ser un producto con alcohol, tal y como recogen las cajetillas de tabaco.
Lorenzo Delgado, presidente de esta entidad, constituida hace justo un año por industriales, bodegueros, transformadores, envasadores, importados, agentes comerciales, productores, y fabricantes de etiquetas, ha rechazado el anuncio de la medida, que será votada a mediados de mes por el Parlamento europeo.
Desde AIVE no solo ven como “un agravio comparativo” la imposición de la advertencia en cada botella, sino que es “un engaño al consumidor” porque “es mentira”. A la espera de que sea rechazada, Delgado defiende las propiedades de una bebida milenaria, fermentada de manera natural y base de la pirámide alimentaria de distintas culturas a lo largo de los siglos como la valorada dieta mediterránea.
“Estamos en contra porque es mentira que sea perjudicial para la salud”, remacha, tal y como recogen “numerosos estudios en los últimos 50 años”. Delgado destaca “los beneficios que aporta el vino “tomado con moderación” y anuncia su defensa incluso en los tribunales “si es necesario”.
El también presidente de la Asociación de Empresarios de Industrias Vitivinícolas de Ciudad Real (APEIV), se pregunta “qué intereses hay detrás”, y asegura que recurrirá y pedirá compensación por “los daños y perjuicios que cause al sector”.
Para empezar, explica Delgado, la semana próxima enviarán cartas de rechazo ante la propuesta europea a la Consejería de Agricultura, el Ministerio de Sanidad y la propia Unión Europea “dando nuestra opinión” y contra “la confusión que va a crear a los consumidores”.
“El vino es un de las bebidas más saludables del mundo”, insiste Delgado, frente a otras “endulzantes, presumiblemente más cancerígenas, por el montón de aditivos y conservantes que llevan para que no fermente y no se pierda cuando están en temperatura ambiente”.
El bodeguero también se pregunta si el anuncio que ha empezado a calar entre la ciudadanía es “un pretexto” para “poner un nuevo impuesto» o «por presión para apoyar los intereses de ciertos grupos» y conseguir «sacarlo de los lineales de complementos alimentarios».
La postura está en la línea de otras entidades de productores y cooperativas de la provincia de Ciudad Real, incluso del propio Gobierno de Castilla-La Mancha, que en los últimos días han mostrado su tajante rechazo a la propuesta trasladada de la Comisión Europea al Parlamento Europeo para vincular el consumo de vino con el cáncer.

