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“Se está perdiendo el comer en familia y eso también es Dieta Mediterránea”

La Dieta Mediterránea (DM) no es solo una combinación adecuada de alimentos saludables, también es comer en familia, ser partícipe del proceso de cocinado y conocer de dónde vienen esos platos. “Si compras un paquete de un euro de verdura y lo pones en el microondas, eso no es DM, aunque sea comer bajo las características de la DM”, así lo asegura el endocrino Jesús Moreno Fernández, quien otorga a la alimentación una razón de ser más elevada y global que el mero aspecto nutricional, sumando el factor cultural.

Considera Moreno que la Dieta Mediterránea no se está perdiendo, porque tanto especialistas como ciudadanía en general tienen muy claro los beneficios de una alimentación bajo sus criterios. Sin embargo sí considera evidente que la mayoría de la población come cada vez más y peor. “El patrón tradicional de alimentación que habíamos heredado se está perdiendo poco a poco”, asegura el endocrino, que indica que las encuestas de salud así lo demuestran: “se consume cada vez menos verduras, menos fruta, menos fibra, menos frutos secos y eso es justo es la base de la DM”.

El único patrón que se mantiene es el consumo de aceite de oliva, uno de los pilares de la DM en la parte del consumo de aceites y grasas de origen vegetal. “Lo único”, lamenta Moreno, Este alejamiento de la DM, unido al sedentarismo, justifica que la población tenga cada vez más problemas de peso.

Compartir

En este sentido el endocrino subraya que la DM no es solo alimentación, también es compartir la comida, que los alimentos sean consumidos de forma grupal y se participe en el proceso de elaboración de esos platos. “La DM implica compartir, comer juntos y eso conlleva comer despacio y cuando comes más despacio se come menos: eso se está perdiendo”.

Tomates en el mercado / J. Jurado

“Se ha perdido el momento de la comida al mediodía en la que comía toda la familia junta, abuelos, padres, niños… Hemos dejado eso y ha ganado peso el compartir de otro modo, saliendo a tomar cañas, un hábito menos saludable asociado al alcohol y con raciones y tapas en las que predominan los fritos y la sal”, lamenta Moreno.

Igualmente añade que ahora tendemos a ser muy prácticos y a hacer poca actividad física por ahorrar tiempo o ahorrar esfuerzo. “El ascensor, el coche… cosas que hemos inventado y nos fomenta el sedentarismo. Además hay muchos trabajos en los que se está sentado mucho tiempo y eso se sabe que es insano. De hecho se recomienda que como mínimo cada hora te levantes y estires las piernas”, manifiesta Moreno.

Complicaciones

La obesidad trae de la mano numerosas complicaciones como la diabetes tipo II, la hipertensión, la subida del ácido úrico en sangre, ronquidos, apnea del sueño, problemas articulares, cada vez más numerosos en mayores de 60 y 70 años, en especial en mujeres, entre otras muchas patologías. En este sentido el endocrino del Hospital General Universitario de Ciudad Real destaca que la DM es el único patrón alimentario que ha demostrado que es capaz de reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. “Por eso nos debemos adherir a ese patrón”, enfatiza Moreno.

Lograr un cambio de dieta en las personas con patologías relacionadas con el sobrepeso es muy difícil y se complica cada vez más conforme mayores son. “Cuesta muchísimo cambiar los patrones alimentarios de una persona, de por ejemplo 70 años, que lleva años sin comer fruta diariamente y que durante toda su vida han cenado salchichón o chorizo y lo ven como normal”, explica Moreno, quien lamenta que en la mayoría de intentos de cambiar la dieta se fracasa a largo plazo.

En este sentido defiende que más que una dieta a seguir, hay que cambiar los hábitos de vida para siempre y eso cuando antes se empiece mejor. Por este motivo otorga una gran responsabilidad a los padres para educar a sus hijos en una alimentación saludable y deben seguir con el ejemplo. “Puedes decir que coman fruta, pero si no te ven comer fruta a ti, mal camino”.

Análisis

Realizando un análisis a nivel genérico de la sociedad actual, Jesús Moreno considera que los niños se alimentan mal, con un alto consumo en bollería industrial y bebidas azucaradas. La tasa de obesidad en niños han ido subiendo hasta un punto que ya es prácticamente imposible que sube más y eso tiene mucho mérito negativo, porque es muy complicado engordar a los niños, ya que están en pleno proceso de crecimiento.

El endocrino Jesús Moreno / Elena Rosa

Respecto a los adolescentes nota el endocrino que se empiezan a cuidar algo más y tienen una mejor alimentación, aunque hay grupos enteros que están perdidos en la comida rápida y precocinada, relacionándola con vida social y ven como un aspecto positivo el comer pizza, hamburguesa…

Por otro lado detalla Jesús Moreno que muchos estudios demuestran la relación entre un nivel socioeconómico bajo y la obesidad. “Uno de los grandes factores de riesgo para la obesidad es el nivel socioeconómico y la prevalencia alrededor de personas con obesidad. Si las personas que te cuidan y educan tienen sobrepeso verán  como normal que tengas problemas de peso o comas mucho y verán como normal que no hagas deporte”.

Ya es bien entrada la treintena cuando se empieza a ver “las orejas al lobo” con la aparición de patologías relacionadas con la obesidad. Es entonces cuando la gente se empieza a cuidar ante la perspectiva de casos de infartos e ictus con los cuarenta años largos.

Respeto a los mayores, en general tienden a cuidarse porque ya muchos cuentan con alguna patología. Además cuentan con más tiempo y comen mejor, aunque tienen arraigados hábitos negativos, como el abuso del embutido y latas con demasiada sal.

Ante el panorama social actual, el endocrino Jesús Moreno, así como la inmensa mayoría de especialistas médicos y en Nutrición, recomienda seguir los patrones alimentarios de la Dieta Mediterránea y luchar por conservar su esencia cultural que destaca, por encima de todo, por comer en familia.