Alberto López Basaguren: “Sólo el federalismo traerá a España la integración democrática voluntaria y la estabilidad política”

Aurelio Romero Serrano Vitoria
Alberto López Basaguren, autor del 'Manifiesto Federalista'

Alberto López Basaguren, autor del 'Manifiesto Federalista'

El promotor del Manifiesto Federalista afirma en la entrevista que “Podemos ha dilapidado el voto de gente que buscaba otra opción diferente a PNV, PSE y Bildu“, sostiene que “EH Bildu son los nuevos requetés“ y teme que “los nacionalismos pueden ser responsables de una nueva tragedia en Europa“

Igual me lo puede explicar: El Partido Socialista de Euskadi le ha encargado que le ponga cuerpo a la propuesta de Estatuto de Autonomía que ellos creen necesario para el País Vasco. Pero usted cree que ese comité de expertos con los elegidos por los otros partidos no va a resolver nada. Los nacionalistas quieren reformar la Constitución partiendo del Estatuto, si llega a alguna parte. Y sin rechazar el encargo del PSE-EE, usted encabeza un Manifiesto Federalista que denominan “para Euskadi” pero que propone abiertamente la reforma de la Constitución como solución a los problemas del País Vasco y Catalunya.

La creación de la Comisión técnica del Parlamento y la presentación de nuestro Manifiesto han coincidido por pura casualidad. Hace tiempo que veníamos pensando en qué hacer, pero el acuerdo del PNV con EH Bldu fue el pinchazo que nos hizo reaccionar, aunque el Manifiesto no sea exactamente una reacción. Su impacto y la pluralidad de quienes lo respaldan también se debe a que una parte de la sociedad ha visto con la misma inquietud ese acuerdo nacionalista. Ha desatado la conciencia de que el pacto PNV-EH Bildu es un mal camino.

El riesgo del suicidio político

Pregunta: ¿El Estatuto ya está en un callejón sin salida?

Respuesta: Cuando se creó ese equipo técnico, quedó claro que los partidos no iban a nombrar miembros políticos, sino técnicos, aunque pueda existir una sintonía. De mi ya se sabe qué pienso; soy un técnico e independiente, digo lo que pienso, coincida o no con lo que opina el PSE. El problema es que, salvo el PSE-EE y Podemos, los demás han elegido a personas con un perfil político muy claro. Yo no voy a entrar en esa Comisión a ningún tipo de negociación política que le corresponde a los partidos, ni voy a admitir directrices políticas en mi trabajo.

Respecto del Manifiesto, actúo con la responsabilidad de un ciudadano de a pie y nuestra responsabilidad como vascos es advertir que vamos por mal camino. Nos importa mucho la sociedad vasca, aunque el portavoz del PNV, el señor Eguibar, nos llame “españoles”

No creo que el Estatuto de Guernika esté en un callejón sin salida. El Estatuto tiene una gran fortaleza y una gran salud. Es la primera vez que el País Vasco tiene un autogobierno digno de tal nombre en 40 años y eso es gracias a la Constitución de 1978 y al Estatuto del 79. Son 39 años de autonomía, algo impensable históricamente. Pero es evidente que hay problemas. Es muy fácil resolver el problema del funcionamiento del sistema autonómico español desde el punto de vista del contenido Pero es extremadamente difícil gestionarlo políticamente, porque los partidos han entrado en la dinámica de que hablar de reforma constitucional es un imposible. Pero estamos jugando con el suicidio como sistema político. Se cree que el sistema lo aguanta todo, pero quizás en un futuro próximo nos lamentemos de no haber hecho las cosas a tiempo. Unos, por negarse a esa reforma constitucional necesaria y otros por no saber plantearla en términos adecuados.

Esos problemas en el autogobierno tienen una consecuencia política de extremada gravedad: le permite al independentismo la descalificación global del sistema y convencer a una parte importante de la sociedad de que el autogobierno, pese a su salud, es inservible.

P: ¿El PNV está por ayudar a atajar esa situación con la reforma del Estatuto?

R: El PNV va a intentar que la Comisión técnica le resuelva lo que políticamente no han sido capaces de resolver en el Parlamento vasco. Intentará hacer ver que es Madrid quien impide la canalización del deseo de la sociedad vasca. El PNV ya está en un juego político muy peligroso, porque su demostrada habilidad para manejar esos asuntos no le garantiza que no se genere una desestabilización social que luego no controle.

También el debilitamiento progresivo del País Vasco en lo económico tiene mucho que ver. Para ser esa plataforma entre España y Europa que Euskadi quiere ser, tiene que hacerse querer por el entorno y lleva muchos años dando coces a nuestros vecinos. En perspectiva histórica, el País Vasco tiene una debilidad galopante como estructura económica. Si la unimos al terrible futuro demográfico, en 25 años podemos encontrarnos con un País Vasco gravemente debilitado que se ha ganado el resquemor de todos sus vecinos.

Probablemente el PNV está arrojando por la borda nuestras posibilidades de futuro, pero no creo que vaya a entrar en una dinámica de ruptura de la mano de Bildu.

Bildu y los requetés

P: ¿Eso es, como dice Patxi Zabaleta (ex líder de Nafarroa Bai y Aralar, integrado en EH Bildu), porque que el nacionalismo no es una ideología y que lo hay de derechas y de izquierdas?

R: Dudo mucho de que el nacionalismo más radical se pueda denominar de izquierdas. Es nacionalismo rupturista radical. Lo que hay son dos tipos de neotradicionalismo. En el PNV surge recientemente un neoforalismo tradicionalista y Bildu son los nuevos requetés, y no es una cuestión de derechas o de izquierdas, aunque, evidentemente, el PNV es un partido de derechas europeo tradicional.

Bildu no es un problema electoral para el PNV; aunque si para parte de su militancia. El toque de atención al PNV se lo dio Podemos, que en dos elecciones generales le superó o se puso muy cerca. Podemos detectó que una parte de la sociedad vasca deseaba otra vía diferente, un espacio creado entre PNV, PSE y EH Bildu, una cuarta opción. Sin embargo, Podemos no ha sabido gestionar esa situación y retener a esa gente. Volverán a dejar de votar muy probablemente y veremos datos de abstención importantes.

P: ¿Es el hueco histórico de Euskadiko Ezkerra, donde se dice que están los firmantes del Manifiesto?

R: El grupo de firmantes es absolutamente plural, y hemos trabajado para que sea así. Pero todos coincidimos en que, frente a los sueños no cumplidos del Estatuto del 36, preferimos la realidad palpable del Estatuto de 1979, el que ha dado un poder de autogobierno fuerte. Eso incluye la fortaleza y estabilidad del sistema democrático español, aunque a algunos les moleste tener que oírlo.

Qué federalismo

P: El suyo es un Manifiesto para Euskadi que entraña una reforma de la Constitución.

R: Para que el Manifiesto fuese “escuchado” en Euskadi tenía que hundir sus raíces en Euskadi. Era importante unirnos a iniciativas similares de otros territorios, porque esa profundización federal que de estabilidad a los territorios y al sistema político español lo tenemos que construir entre todos. Aunque muy probablemente no todos vamos a coincidir en qué tipo de federalismo necesita España, como tampoco todos coincidimos en qué tipo de Constitución queremos. Eso ocurre en todos los países federales serios.

Basaguren:

Basaguren: "Intentamos articular un sistema de convivencia político que requiere que todos hagamos dejaciones"

No es una operación de amigos. Intentamos articular un sistema de convivencia político que requiere que todos hagamos dejaciones. Necesitamos los tres elementos: un autogobierno vasco fuerte, una España federal sólida, una Europa crecientemente federal y más equitativa y justa. La inestabilidad de cualquiera de ellos provoca la inestabilidad de los demás y al contrario.

P: ¿El PSOE va en serio con su propia declaración federalista?

R: El federalismo en España ha gozado de mala historia y los partidos nacionalistas han apostado por rechazarlo, prefiriendo un mal sistema de autogobierno que les permita desacreditarlo para intentar hacer realidad sus sueños, aunque eso nos lleve a un absoluto fracaso. En Europa nos han llevado a grandes tragedias el nacionalismo de los grandes Estados y también las obsesiones de los nacionalismos de los pequeños territorios, y esa tensión está volviendo. Si eso se vuelve a revivir, los nacionalismos van a tener muy mal futuro; van a ser responsables de un nuevo fracaso y una nueva tragedia.

El Partido Socialista y los demás partidos no han sabido gestionar esta cuestión porque la visión de la idea federal está condicionada por los años de franquismo, no encaja esa visión federalista en las estructuras unitarias de España, aunque el rechazo más claro se encuentra entre la derecha. Por eso iniciativas como la del Manifiesto tienen que hacerse desde fuera, ser plurales. En España, solo el federalismo traerá la integración democrática voluntaria y la estabilidad política.

Sobre “la otra España”

P: Un Manifiesto desde el País Vasco que habla de respeto a las diferencias establecidas, de equidad y de igualdad. ¿No se va a necesitar también una buena dosis de pedagogía? ¿La España federal se llevará bien con “la otra España”?

R: Tenemos la España que tenemos, no la podemos rediseñar como cada uno quisiéramos. El sistema autonómico ha puesto de manifiesto que esa realidad exige ciertas diferencias. Que no haya policía autonómica en todas las comunidades no ha sido un problema importante para esas Comunidades autónomas. Ni ha desequilibrado el sistema.

En lo que tiene que haber garantía absoluta de equidad es en la capacidad de autogobierno de una Comunidad autónoma, y especialmente en la distribución de recuerdos financieros, un sistema al que difícilmente se le puedan poner objeciones, que sea justo, equitativo.

Decidir qué singularidades indispensables tiene que aceptar un país para que el sistema político sobreviva, porque si no el fracaso del consenso es absoluto, y administrar las políticas democráticamente para que no sean incompatibles con la supervivencia del sistema; en esas dos operaciones nos jugamos todo.

P: Hablar de federalismo en Castilla-La Mancha es traer a la memoria la derecha más dura, el centralismo histórico. ¿Comunidades así son una barrera para esa idea de la España federal que el Manifiesto propugna?

R: España tiene una cuadratura del círculo que resolver: encontrar el punto de equilibrio entre las distintas necesidades de autogobierno que existen en el país. Si imponemos las de aquellos que no ven ningún problema en el actual sistema autonómico, tenemos que enfrentarnos al reto de decir “¿y cómo va a garantizar el sistema democrático una legitimación democrática de sociedades como las de Catalunya y el País Vasco?”. De la misma forma que no podemos aceptar como un punto de equilibrio la ruptura por parte de los nacionalistas independentistas en Catalunya o en Euskadi, tampoco podemos tratar de imponer a los demás una visión que sólo integra una parte de España. Eso sólo se puede hacer con graves riesgos para el sistema democrático. Un punto de equilibrio suficientemente satisfactorio para sociedades como la vasca, catalana, andaluza, valenciana, canaria…. Y que no sea mayoritariamente insatisfactorio para otras comunidades autónomas, como Castilla-La Mancha, Castilla-León o Extremadura, por poner algunos ejemplos. O encontramos ese punto de equilibrio o tendremos que asumir que no somos capaces de mantener un sistema democrático en España porque, para mantener a las sociedades catalanas, vasca, etc,  se tendría que hacer con medios que no son compatibles con un sistema democrático.