Carmona lamenta la “amarga” cifra de 1.000 asesinadas por violencia machista: “Ni un paso atrás”

Lanza Madrid

La presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y Género del Consejo General del Poder Judicial achaca el aumento del número de denuncias “a una mayor confianza en las instituciones”

La presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona, ha lamentado que se haya alcanzado la “amarga” cifra oficial de 1.000 asesinadas por violencia de género desde el año 2003. Asimismo, se ha dirigido a todas las mujeres que sufren violencia y a sus familias “para recordarles que no están solas”: “Hemos avanzado mucho y no podemos dar ni un solo paso atrás, no vamos a bajar la guardia en ningún momento”, ha subrayado.

La víctima mil, un día triste para España

A través de una declaración institucional, difundida después de que se haya confirmado que el asesinato de una mujer en Córdoba es un caso de violencia de género, Carmona ha expresado que hoy “vuelve a ser un día triste para toda la sociedad española porque otra mujer ha sido asesinada por el único hecho de ser mujer”.

“Es un crimen tan terrible y doloroso como los anteriores, que supone además alcanzar una cifra amarga, inasumible en cualquier sociedad, la de mil mujeres asesinadas desde que en 2003 se creó el registro”, ha señalado, expresando “una vez más y ante todo” su pésame a la familia de la última víctima confirmada, su “repulsa” y “firme” condena por estos hechos.

“Debemos tener esperanza; las víctimas deben tener esperanza. Es posible romper con las cadenas de la violencia. Lo hacen cada año más del 70% de las mujeres que lo padecen. Y ese primer paso es romper el silencio”, ha incidido Carmona, que sostiene que “España cuenta con un completo sistema que ofrece asistencia a las
víctimas” así como “con recursos judiciales y policiales creados sólo
para protegerlas”.

Hay que seguir denunciando

Precisamente por eso, según ha insistido, “es vital” que la víctima o su entorno denuncien. “Sólo así podrán adoptarse medidas de protección y frenar la violencia. Sólo así evitaremos la impunidad en estos atentados contra los derechos humanos”.

Carmona ve necesario “perseverar en las líneas de trabajo” marcadas por el Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2017. “Se lo debemos a estas mil mujeres asesinadas y a todas las que siguen sufriendo hoy la violencia machista”, ha manifestado.

Al menos dos crímenes en todas las provincias

Desde el Observatorio han destacado que desde el año 2003 en que hay una estadística oficial, no hay ninguna provincia en España en la que no se hayan cometido al menos dos crímenes machistas. Tal y como ha informado número total de denuncias judiciales presentadas desde 2007 -año en el que empezaron a realizarse registros específicos por los Juzgados especializados en violencia contra la mujer- asciende a 1.657.554.

El mayor número de denuncias judiciales (166.961) fue el año pasado, ejercicio en el que se consolidó la tendencia al alza que había comenzado cinco años antes, en 2013.

En cuanto a las órdenes de protección, desde 2007 se han concedido un total de 293.940. Es, sin embargo, a partir de 2014 cuando el número de órdenes de protección experimenta un aumento constante, mientras que descendieron, por el contrario, entre 2010 y 2013, coincidiendo en casi todos esos ejercicios con una disminución del número de denuncias presentadas.

Finalmente, el número de sentencias condenatorias dictadas desde 2007 asciende a 373.333. Un total de 35.252 corresponden a 2018, año en el que se dictaron el mayor número de fallos con resultado de condena y que es el último de una tendencia al alza que comienza en 2013 y se mantiene de forma sostenida, según destacan desde el CGPJ.

La mitad de los asesinatos con arma blanca

Asimismo, según el estudio de las sentencias dictadas en los casos en los que hubo víctimas mortales, realizado por los expertos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, casi la mitad de los crímenes machistas (el 48%) se cometen con arma blanca. La segunda causa de la muerte, empleada en un 20% de los casos, son los traumatismos.

Esos crímenes, en un porcentaje próximo al 80%, han sido
calificados como asesinatos, no como homicidios, hecho que pone de
manifiesto la intencionalidad del agresor, tal y como han recalcado desde el CGPJ.

De acuerdo a este análisis, se producen asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas en todos los meses del año. En cuanto al día y la hora en que suelen producirse los hechos, el riesgo va en aumento a medida que avanza la semana y a medida que avanza la jornada.

El lugar es, en el 42% de los casos, el domicilio común; un elevado número de crímenes (el 21%) se cometen en el domicilio de la víctima, una vez que ésta ha abandonado la vivienda conyugal.

El 41% de los agresores se entrega

De los estudios realizados por los expertos también se desprende que el autor del crimen se entrega voluntariamente en el 41%, una circunstancia que ha llevado a incluir en el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género de 2017, a propuesta del Observatorio, que no se aplique la atenuante de confesión para evitar que los victimarios se beneficien de este hecho.

Estos porcentajes de entrega voluntaria y confesión no se dan en ningún otro tipo de homicidio o asesinato, sólo en aquellos en los que existe o existía una relación de pareja entre autor del crimen y víctima, según han asegurado desde el CGPJ.

Otras conclusiones tras el análisis de las sentencias es que estos crímenes son cometidos “de una forma plenamente consciente”: solo en uno de cada diez casos se aplicó por los jueces la atenuante o eximente de alteración psíquica; y solo en uno de los casos analizados se apreció la atenuante por consumo de alcohol.

Durante todos estos años, la jurisprudencia ha experimentado una significativa evolución. Por ejemplo, el Tribunal Supremo ha establecido, por ejemplo, que la agravante de género debe aplicarse en todos los casos en los que la mujer es víctima por el mero hecho de ser mujer, y no sólo en aquellos en los que el hecho violento se produce en el ámbito de la pareja; p ha determinado también que el retraso en denunciar no debe interpretarse negativamente para la víctima, pues su silencio se debe en gran medida al miedo.