Un estudio demuestra que las personas habitualmente otorgan credibilidad solo a la información nueva que refuerza lo que quieren oír

E. Press Madrid
Gente por la calle / Elena Rosa

Gente por la calle / Elena Rosa

Un nuevo estudio publicado en el 'Journal of the European Economic Association' concluye que las personas con ideas afines tienden a hacerse más parciales cuando intercambian creencias entre sí

Las personas tienden a escuchar a la gente que les dice cosas que les gustaría creer y a ignorar a la gente que dice cosas que preferirían que no fueran ciertas, según un nuevo estudio publicado en el ‘Journal of the European Economic Association’. En consecuencia,los autores concluyen que las personas con ideas afines tienden a hacerse más parciales cuando intercambian creencias entre sí.

Señalan que, aunque sería razonable pensar que las personas toman decisiones basándose únicamente en las pruebas y la experiencia, investigaciones anteriores han demostrado que los responsables de tomar decisiones tienen «creencias motivadas»; creen cosas en parte porque les gustaría que fueran ciertas. Las creencias motivadas (y el razonamiento que conduce a ellas) pueden generar graves sesgos.

Se ha especulado que las creencias motivadas explican la proliferación de la desinformación en los foros de Internet. Estas creencias también pueden explicar el comportamiento de los mercados de valores. Hay una gran cantidad de información objetiva disponible sobre los mercados financieros, pero la toma de decisiones en grupo y el estímulo pueden dar lugar a burbujas e inestabilidad financiera.

Los investigadores utilizaron experimentos de laboratorio para estudiar si estos sesgos en las creencias se agravaban cuando las personas intercambiaban estas creencias entre sí.

Emparejaron a los sujetos en función de su puntuación en un test de inteligencia, de forma que ambos miembros tuvieran puntuaciones por encima de la mediana o ambos tuvieran puntuaciones por debajo de la mediana. A continuación, los participantes intercambiaron creencias sobre una proposición que ambos querían creer que era cierta: que estaban en el grupo de alto coeficiente intelectual.

El experimento reveló que las personas que son pesimistas en cuanto a su pertenencia al grupo de alto coeficiente intelectual tienden a ser significativamente más optimistas cuando se emparejan con una persona más optimista. Sin embargo, no es probable que una persona optimista cambie sus creencias si se empareja con un homólogo más pesimista.

Este efecto es particularmente fuerte para las personas que se encuentran en el grupo de bajo coeficiente intelectual, donde produce sesgos particularmente severos. En general, los resultados sugieren que la amplificación del sesgo se produce porque las personas atribuyen (selectivamente) un mayor valor informativo a las señales sociales que refuerzan su motivación preexistente para creer.

Sin embargo, a mitad del experimento, los investigadores dieron a los sujetos una información imparcial sobre el grupo de coeficiente intelectual al que pertenecían. Esto fue muy eficaz para eliminar los sesgos causados por el intercambio inicial de creencias. Los resultados sugieren, por tanto, que proporcionar fuentes de información imparciales y fiables puede reducir las creencias motivadas en entornos como las cámaras de eco y los mercados financieros.

«Este experimento corrobora muchas de las sospechas populares sobre por qué las creencias sesgadas podrían estar empeorando en la era de Internet –destaca Ryan Oprea, del Departamento de Economía de la
Universidad de California y uno de los autores del trabajo–. Ahora obtenemos mucha información de las redes sociales y no sabemos mucho sobre la calidad de la información que obtenemos».

«En consecuencia, a menudo nos vemos obligados a decidir por nosotros mismos la exactitud de las distintas opiniones y fuentes de información y el grado de confianza que les damos –subraya–. Nuestros resultados sugieren que la gente resuelve este dilema asignando credibilidad a las fuentes que nos dicen lo que nos gustaría oír y esto puede hacer que los sesgos debidos al razonamiento motivado sean mucho peores con el tiempo».