Yoga después de los 60

Yoga después de los 60

Yoga después de los 60

Recientes estudios controlados revelan que el yoga tendría un efecto moderado a alto contra el dolor crónico y la limitación funcional

Luz Pintado, Directora del Centro de Yoga Dipawaly, Ciudad Real

Cuando hablamos de las múltiples opciones de ejercicio físico desde nuestra perspectiva occidental, solemos buscar un beneficio tangible a corto plazo; por ej. “hago bicicleta = mejoro corazón y pulmones, quemo grasa, pierdo peso…”. Hasta aquí todo bien. Pero normalmente limitamos nuestra inversión en salud y bienestar a los momentos puntuales de esfuerzo físico (“…dejo la bicicleta, lo celebramos con unas cervezas, después tenemos comida y para rematar, habrá que tomarse una copita, que no todo va a ser penar en la vida…”).

El Yoga como filosofía de vida nos ayuda a reeducar ciertos hábitos poco saludables y a mejorar de manera holística, a cambiar círculos viciosos por ciclos virtuosos.

Recién jubilado, Paco llegó al Centro de Yoga Dipawaly por recomendación de su médico después de haber sufrido un amago de infarto y con problemas de movilidad por su obesidad. Pronto se dio cuenta de que sus dos clases semanales no serían suficiente. Debía extrapolar lo aprendido para cambiar hábitos, entre otros el alcohol y el tabaco. Hoy nos comenta: “Lo difícil es empezar y mantener la práctica las primeras semanas. Después, cuando ves que respiras mejor, que estás más ágil, menos pesado… vas sumando beneficios y empiezas a reconocer que vale la pena integrar lo que aprendes del Yoga a las rutinas del día a día. Ahora voy a Yoga cuatro días por semana y también practico en casa. Estoy más activo, sin dolores y de mejor humor (mi esposa puede dar fe… ¡incluso dice que ahora ronco menos!).

A diferencia de actividades más violentas, donde hay impactos o rebotes, practicar Yoga es seguro. Lo importante es acudir a centros que cuenten con personal especializado y con experiencia.

En los últimos años, observamos cómo las instituciones de bienestar social han masificado la oferta de “talleres de espalda”, “yoga para mayores”, “pilates para la tercera edad”, etc. ofertando estas actividades en salas mal acondicionadas, en ocasiones frías o faltas de higiene y muchas veces, a cargo de monitores con escasa o nula formación.

Para empezar a practicar Yoga, sobre todo a edades más avanzadas, recomendamos acudir a centros especializados, con grupos para mayores, donde las clases no estén masificadas y el alumno pueda recibir la atención personalizada del profesor, que decidirá la mejor adaptación de cada ejercicio a sus necesidades y posibilidades.

Y lo más importante: nunca es tarde para cambiar, nunca es tarde para empezar a hacer Yoga.

Beneficios del yoga después de los 60:

– Reduce el dolor articular y muscular. Previene el avance de la osteoporosis

– Mejora la movilidad y el equilibrio lo que ayuda a prevenir caídas

– Aumenta la capacidad cardiovascular

– Mejora el sueño y trastornos por estrés, ansiedad o depresión

– Reduce la tensión y controla el colesterol

– Acelera la recuperación de intervenciones quirúrgicas o lesiones

– Mantiene activas las funciones cerebrales, mejorando la memoria y los procesos cognitivos.