La ONCE contrata una media de 100 mujeres con discapacidad víctimas de violencia de género cada año, según la Unidad Progresista de esta esta entidad, que reconoce la creciente sensibilidad de la organización por la violencia sobre las mujeres. “Este año ya hemos superado las cien en los primeros nueve meses”, explican en un comunicado.
La Unidad Progresista de la organización atribuye el incremento “a una mayor detección y derivación, así como a una creciente sensibilidad y conocimiento hacia esta realidad”.
Algunas de estas mujeres tenían discapacidad cuando comenzaron a sufrir la violencia y otras la adquirieron a consecuencia de los malos tratos recibidos, en varios casos durante años.
“Para avanzar en la erradicación de la violencia es preciso unir fuerzas y sumar voluntades, y desde UP extendemos nuestra mano para colaborar con las entidades y organizaciones expertas en la materia”, afirman.
La protección, «vital», para mujeres con discapacidad
La UP considera “fundamental reforzar los sistemas de atención sanitaria” y social para dar respuesta a las necesidades de todas las mujeres y adaptarse a las particularidades de cada caso. “Si la protección es vital para cualquier víctima, para alguien que no ve a su agresor por carecer de resto visual suficiente, para alguien que no le oye acercarse por tener una pérdida auditiva importante, o para una mujer que no puede salir corriendo porque se desplaza en silla de ruedas, una detección tardía o insuficiente puede resultar fatal para su supervivencia”.
«Es probable que tengamos casos más cerca de lo que pensamos»
La Unión Progresista de la ONCE cuenta con más de 43.500 personas asociadas y simpatizantes de todas las edades. En el Grupo Social ONCE hay 77.000 personas en plantilla y en la ONCE más de 72.000 personas con ceguera y deficiencia visual grave afiliadas a la Institución.
“Es probable que tengamos casos más cerca de lo que pensamos; ofrezcamos nuestro apoyo cuando los detectemos”, dicen.
