Abril y mayo

Imagen de archivo de una persona ejerciendo su derecho a votar/Lanza

Imagen de archivo de una persona ejerciendo su derecho a votar/Lanza

La mayor parte de aquéllos primeros alcaldes democráticos destacan hoy las numerosísimas dificultades a las que se enfrentaron al poner en marcha un ayuntamiento sin presupuesto y también la complejidad de la relación con unos vecinos que veían en el alcalde una figura cercana a un "conseguidor" que podía tirar de cartera o amistades para solucionar cualquier situación.

Entre los meses de abril y mayo los españoles celebraremos elecciones generales y municipales consecutivas. Esta semana ha sido la conmemoración del cuarenta aniversario de las primeras municipales, -3 de abril de 1979- , que se celebraron en España desde los tiempos de la II República. Obligado es recordar que también hace 40 años, aunque un mes antes, -en marzo-,  los españoles eligieron a sus representantes en el Congreso y el Senado – 1 de marzo de 1979-. Cuatros décadas después vuelve a coincidir por tanto el enloquecido proceso que vivimos desde hace semanas, al celebrar,  también de manera consecutiva, elecciones generales y después municipales aunque en esta ocasión se suman las autonómicas y europeas.

En la provincia de Ciudad Real como en el resto de España, fue el partido que lideraba Adolfo Suárez el que ganó las elecciones generales seguido del PSOE a solo 6.366 votos de distancia, unos resultados que, en su conjunto, fueron muy similares a los que se registraron en las municipales donde UCD obtuvo el 42% de los sufragios mientras los socialistas llegaron al 35,20% seguidos del PCE con el 10,14% de votos.

Las primeras elecciones municipales fueron el tercer gran paso del proceso democrático que había iniciado nuestro país tras la muerte de Franco y ser aprobada la Constitución y elegidos posteriormente los integrantes del Congreso y el Senado. La constitución de los ayuntamientos democráticos por tanto, se llevó a cabo cuando el marco constitucional ya estaba anclado siendo su papel determinante para la construcción de los municipios y para acercar la democracia a todos los vecinos.

Impulso histórico

Es a partir del día 19 de abril 1979, fecha en la que comenzaron a andar las nuevas corporaciones locales, cuando los municipios recibieron un impulso que hoy tiene carácter histórico. No solo se construyeron infraestructuras si no que hubo que comenzar por llevar el agua y la luz a muchos de ellos, asfaltar lo que eran calles de tierra mientras que lograr mejor sanidad y bienestar, una mayor participación vecinal y más seguridad se convirtieron en el objetivo de los nuevos regidores.

La mayor parte de aquéllos primeros alcaldes democráticos destacan hoy las numerosísimas dificultades a las que se enfrentaron al poner en marcha un ayuntamiento sin presupuesto y también la complejidad de la relación con unos vecinos que veían en el alcalde una figura cercana a un “conseguidor” que podía tirar de cartera o amistades para solucionar cualquier situación.

El salto, por tanto, que tuvo lugar en provincias como la de Ciudad Real para cambiar hábitos y, sobretodo, para que los ayuntamientos respondieran a las demandas ciudadanas ha sido espectacular en las últimas décadas. Una sociedad que dispone de servicios sociales regulados, por ejemplo, es difícil que el alcalde tenga que aportar de su bolsillo ayuda para una familia necesitada, como ocurría hace décadas, o ser el que resuelva la rotura de la bomba de agua el día del patrón.

Es más, la transformación ha sido tal que de la misma forma que hemos pasado de las imágenes en blanco y negro a la era digital, hay alcaldes que hablan ya de que el futuro de los ayuntamientos está en personalizar cada vez más la atención al vecino. Al menos así lo cree, Ángel Caballero, el alcalde más veterano de la provincia, quien está convencido de que han sido precisamente las corporaciones locales las verdaderas artífices del cambio en la sociedad por el papel clave que tuvieron para introducir la democracia en todos los rincones del país.

Aquella corporación y los actuales

Esta semana se han celebrado encuentros entre concejales de aquella corporación y los actuales para conmemorar la efemérides. Destaca la ilusión de los ediles del 79 y de manera especial su compromiso, espíritu de concordia y una capacidad de diálogo que impresiona si tenemos como referente la política actual.

Recordaba la alcaldesa de Puertollano en un bando publicado esta semana quela primera Corporación tenía ante sí el reto de demostrar honestidad, dedicación y austeridad en los cargos públicos, eliminar el presidencialismo y compaginar la gravedad de los problemas y escasez de recursos con las altas expectativas sociales”.

De su lado, el que fuera el primer alcalde de la democracia en Tomelloso, Clemente Cuesta, ponía en valor las renuncias de los concejales elegidos al repartirse las concejalías: “Es cierto que costó trabajo formar candidaturas y luego apartar las siglas, pero lo conseguimos”, decía con orgullo en el acto institucional celebrado en Tomelloso.

Tomemos nos aunque solo sea  de la ilusión de aquéllos primeros regidores y, sobre todo, de su capacidad de diálogo. Feliz semana.