Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez y su libro: «Como el felino ansía la gacela»

Pilar Serrano de Menchén Ciudad Real
Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez, con su libro / Clara Manzano

Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez, con su libro / Clara Manzano

No es fácil cumplir el acomodo de lo lírico en estas resonancias que deben ser los sonetos. Aldaba con la que Alfredo llama a nuestro interior para que sintamos lo libre y limpio “molido como harina de la espiga”

Alfredo Jesús Sánchez Rodríguez, además de haber nacido en Castellar de Santiago, hermoso pueblo del Campo de Montiel, celebrado por tantas cosas y, sobre todo, por la importante fiesta del Cristo de la Misericordia, patrono de los castellareños, es, además de titulado en Derecho ─profesionalmente se dedica a los “derechos” de numerosas familias─, poeta y cantautor.
Quizá por coleccionar el humanismo y artes musicales y literarias, o, al revés, es tan musicalmente sonetista; género donde los sentimientos se hacen rima en catorces versos, de los que ya advirtiera y escribiera, magníficamente, Lope de Vega.

No es fácil cumplir el acomodo de lo lírico en estas resonancias que deben ser los sonetos. Aldaba con la que Alfredo llama a nuestro interior para que sintamos lo libre y limpio “molido como harina de la espiga”. Verso del primer soneto que nos da entrada al libro titulado “Como el felino ansía la gacela: sonetos y una décima”, que el Grupo Literario Guadiana publica, con el nº 42 de la Colección Bibliográfica, que se tiene y mantiene a través de la generosidad y trabajo del Grupo que, recientemente, ha cumplido el Cincuenta Aniversario de su fundación y por el que han pasado como directores los poetas: Raimundo Escribano, Vicente Cano, José González Lara, Juana Pinés, Eugenio Arce y ahora Elisabeth Porrero y Diana Rodrigo, que, en cada época supieron llevar y, saben llevar, a buen puerto la nave de uno de los grupos más longevos de la región.

Pero volvamos al libro que comentamos, el cual ha sido dedicado por Alfredo al poeta solanero Santiago Romero de Ávila; que no hace tanto, nos regalaba, a través también del Grupo Guadiana y de la Revista Manxa, otra magnífica entrega lírica.

El que no ocupa ahora, Alfredo lo abre con tres sonetos titulados: “Al Amor del vino”. Sigue con los que dan nombre a “Umbrío corazón” donde escribe: “No bajan a la tierra las estrellas/ tan ajenas y absortas en su brillo/ y no hay almena, torre ni castillo donde poder subirnos a por ellas”. También suma otros en lo que nos desvela que la arcilla que nos forma: “despierta con la luz la tierra entera/ enjaezada con perlas de rocío”.

Y es como si lo lírico viniera a participar, que participa, de la esencia vital de nuestra vida. Y lo hace alentando la voz poética en un soneto dedicado a la rosa: “Tú la ves y parece que suspira/ pero eres tú que absorto en su pureza/te entregas a su luz, a su riqueza./ Tú la ves, pero es ella quien te mira”.

Alabamos, pues, al buen poeta que es Alfredo, por tejer, con hermosas palabras, este ramillete de emociones, donde cabe el amor de los Amantes de Teruel: el título del libro proviene del premio al mejor soneto del LVII Certamen Nacional de Poesía (2018) en honor a los amantes cuyo recuerdo no olvida tan emblemática ciudad.

Con igual calidad hay poemas dedicados a Miguel Hernández, Adrián Navarro Calero, Francisco Cañizares y Cristo de la Misericordia, patrón de su pueblo natal: versos brindados especialmente a su madre; sin olvidar los que escribe para denunciar la soledad de los pueblos, llamada ahora “la España vaciada”, con cinco composiciones que nos alertan sobre lo que estamos tejiendo: el olvido de lo que fuimos, y que, por ahora parece imposible rescatar.

Miscelánea de sonetos y una décima, donde muestra el cariño y la añoranza de su tío Juan Sánchez ”que escribe ya desde la derecha del Padre”.

Versos, todos, donde la emoción y perfección versal se unen para verter un caudal sonoro de sentimientos que forman el sentir de un poeta de ideales donde la vida se adensa y condensa para tejer la esperanza.

También la tierra que lo vio nacer tiene su parte importante de luz poética en sus composiciones y es como si Alfredo elevara el espejo donde se hizo y es aún, cuando dice: “Late esta tierra en carne viva dentro/ del primer corazón que me hizo humano/ y su pulso lo llevo en las entrañas./ Quiero sentir su péndulo en mi centro, quiero mirar su vida de mi mano/ y quiero ser con ella en mis mañanas”.

Reiteramos nuestra enhorabuena para Alfredo Jesús Sánchez por esta nueva entrega literaria, con el deseo que la cultura y la poesía nos sigan acompañando.