Alternativas

Los servicios de Limpieza han recogido 64.000 kilos de residuos en Ciudad Real tras la Pandorga/ E. Rosa

Los servicios de Limpieza han recogido 64.000 kilos de residuos en Ciudad Real tras la Pandorga/ E. Rosa

Tengo unos amigos que no muestran el menor aprecio por la celebración de determinadas fiestas del calendario veraniego local. El impacto que dejan los festejos locales en la ciudad en sí y, también y sobre todo, las molestias que padecen los vecinos de las zonas directamente afectadas por las prácticas y comportamientos incívicos que conllevan estas celebraciones, como el ruido y la gran cantidad de suciedad que se genera, son algunas de las razones que sustentan su desdén por las fiestas, pero no las únicas.

A mis amigos les influye de manera notable el deterioro que sufre el mobiliario urbano y los destrozos en las zonas verdes; los olores y la grandísima cantidad de basura y plásticos que se muestran esparcidos por calles y jardines cuando acaba la fiesta y, sobre todo, ese resultado final que deja la peor imagen de una ciudad que invierte una parte muy importante de su presupuesto en limpieza.

Para mis amigos, estas son razones más que sobradas para mantenerse en contra de  cualquier celebración que lleve aparejado una concentración numerosa de gente en un punto de la ciudad para consumir alcohol, lo que todos conocemos como botellón. También, estos son argumentos para sostener los más encendidos debates sobre, por ejemplo, el papel de la familia en cuanto a permisividad en las conductas de los hijos y el de las administraciones locales como garantes de una mejor convivencia para todos.

Una realidad que persiste como forma de ocio

En el caso de Ciudad Real, su ayuntamiento reguló el botellón a finales del pasado año tras un sonado desencuentro con los hosteleros ante la denuncia que éstos presentaron en la Fiscalía por una presunta dejación de funciones en la aplicación de la ordenanza anti botellón –finalmente fue archivada-. El equipo de gobierno afinó las medidas que regulan desde entonces el espacio habilitado para esta práctica en el marco siempre de una realidad que, guste o no, persiste como forma de ocio entre los jóvenes, mientras siga siendo más divertido y barato que otras alternativas.

Sin embargo, aunque aún es pronto para comenzar a trabajar sobre la base de que este fenómeno social estuviera bajando en participación, recientemente hemos conocido datos que nos harían albergar la esperanza como es el caso de la menor cantidad de residuos que se recogen en la zona y que apuntarían a que el botellón en la calle Echegaray estaría en decadencia.

No es el momento de pensar que esté en declive, pero “principios quieren las cosas”, que dice el refrán, y aquí se abre un camino por explorar en el terreno de las alternativas que puedan resultar lo suficientemente atractivas como para empezar a abandonar el consumo de alcohol en estos espacios.

Encuentros multitudinarios o macrobotellones

Con todo, los encuentros de jóvenes las noches de los fines de semana poco tienen que ver, en cuanto a asistencia, con esos otros multitudinarios que se celebran en la Pandorga y, sobre todo, en los días de Feria en Ciudad Real.

Estos macro botellones no son solo lugares para consumir alcohol sino que con el paso del tiempo se han ido convertido en “el punto de encuentro” juvenil donde juntarse con los amigos para comenzar a festejar la noche, adquiriendo con el tiempo un poso que ha desembocado en un nuevo estilo de vida vinculado al ocio.

La alcaldesa de Ciudad Real se refería hace unos días a las dificultades que conlleva erradicar estas prácticas de golpe. Por ello, desde el Ayuntamiento se buscan alternativas con las que los jóvenes se puedan identificar y comenzar a invertir una costumbre tan arraigada. Se trataría, por tanto, de caminar hacia otras fórmulas tan atractivas, diversas y plurales como para propiciar un cambio de tendencia hacia un ocio alternativo, saludable y compatible con el medio ambiente y el descanso y sin sufrimiento alguno para la ciudad.

Iniciativas

Ciudad Real explora iniciativas como las actividades musicales al aire libre -que han contado con una buena respuesta hasta ahora- de la misma forma que en otras ciudades españolas se han puesto en marcha conciertos, actividades deportivas nocturnas, circuitos de patinaje, juegos de habilidad y estrategia o la práctica de la tan de moda nordick walk ( marcha nórdica) con un seguimiento cada vez más numeroso por parte de los jóvenes. Iniciativas todas que a juzgar por el respaldo que reciben,  nos hacen albergar esperanza sobre otras formas de diversión y ocio diferentes al consumo de alcohol.

Dudo, sin embargo, si trasladar a mis amigos que la permisividad y los hábitos del botellón podrían están cambiando. La cautela y los 64.000 kilos de residuos recogidos en Ciudad Real tras la Pandorga me aconsejan esperar hasta que las iniciativas que están en marcha comiencen a ser visibles. Hoy me conformo con que ellos lean estas líneas