Cuando se cumplen cuarenta y cinco años del asesinato del mítico cantante británico John Lennon, se recuerdan acontecimientos importantes y hechos graves que se produjeron entre 1979 y 1981 en todo el mundo. Fueron tiempos de cambios en el status quo político y económico en todo occidente; de revoluciones triunfantes o frustradas; de magnicidios, consumados o fracasados; o de acuerdos entre enemigos aparentemente irreconciliables.
En 1979, es elegida como primera ministra británica, Margaret Thatcher. Puesto inédito para una mujer, pero que no se arredró ante el reto de transformar su país para lo que impuso, manu militari, cuantas medidas estuvieran en su mano para cambiar, modernizar y hacer más eficiente la actividad en su país. El estado social, inicialmente exitoso, parecía agotarse y estaba tomando un cariz clientelar que no le gustaba a la conocida como “Dama de Hierro”.
Las medidas de liberalización económica en determinados sectores de actividad estratégicos, —como el de la minería—, fueron impopulares, pero eficaces para que la economía del país se reactivara. La seguridad se vio reforzada cuando, por ejemplo, se negó a aceptar el chantaje de los presos del IRA que iniciaron una huelga de hambre para forzar unas exigencias inasumibles para el Estado. O cuando ante una agresión inició la Guerra de las Malvinas contra Argentina.
En enero de 1981, Ronald Reagan asume la presidencia de los EE. UU. Y va a aplicar un programa liberal en la línea de lo que estaba haciendo la señora Thatcher en el Reino Unido. Como anticomunista convencido, en su política exterior procuró reducir la influencia de la Unión Soviética durante su mandato para terminar con la conocida como “Guerra Fría”. Y de alguna manera lo consiguió con los acuerdos firmados con el líder soviético, Mijaíl Gorbachov.
Aunque hubo acontecimientos importantes que han tenido una gran transcendencia posterior. Así, en 1979, tras la revolución islamista iniciada por el exiliado Ayatola Jomeini, —que provocó la caída del Sha—, se impuso un régimen teocrático, constituyéndose la República Islámica de Irán, de inspiración chiita y carácter fundamentalista. Ese mismo año se produjo el derrocamiento de Anastasio Somoza en Nicaragua y el inicio de la Revolución Sandinista.
La URSS ocupará Afganistán en 1979, lo que provocó una guerra que duró hasta 1989, cuando los soviéticos se vieron obligados a abandonar el país. Entre otros conflictos, en 1980, se inicia una guerra entre Irán e Irak que se prolongará hasta el año 1988. Los EE. UU., apoyaron a los afganos que se oponían a la invasión rusa —entre quienes estaba Osama bin Laden— y a Sadam Husseín en su lucha contra el régimen de los ayatolas de la República Islámica de Irán.
En 1980 surge el movimiento “Solidaridad” en Polonia. Lo que abrió una puerta a la libertad para los países del Este, los del llamado telón de acero. Este movimiento no solo demandaba mejoras laborales, sino que tuvo carácter político, fue apoyado por el papa Juan Pablo II y tolerado dentro del régimen comunista polaco. Lo que no consiguieron en Hungría en 1956, ni la Primavera de Praga en 1968. El líder de este movimiento, Lech Walesa, llegó a presidente.
Esos años hubo varios conflictos residuales de la descolonización africana y, entre otros mandatarios o ex mandatarios, fueron asesinados lord Mountbatten, ex virrey de la India, en Irlanda en 1979; Anastasio Somoza, ex presidente de Nicaragua exiliado en Uruguay, en 1980; y Anwar el-Sadat, Presidente de Egipto, en El Cairo en 1981. Y también se produjo el intento de asesinato del papa Juan Pablo II en Roma y de Ronald Reagan en Nueva York en el año 1981.
Un hecho histórico se produjo en 1979 cuando egipcios e israelíes firmaron un Tratado de Paz. Aunque parecían enemigos irreconciliables desde 1948, acordaron la devolución de los territorios ocupados a Egipto por parte de Israel en la guerra de los Seis Días de 1967 y en la del Yom Kippur de 1973. Pese a que la tensión árabe-israelí sigue activa todavía, ambos países han logrado mantener relaciones diplomáticas y una paz que ha llegado hasta nuestros días.
En España, estos fueron conocidos como “los años de plomo”, en los que la criminalidad y la violencia terrorista de ETA y del GRAPO, causaron alrededor de 250 asesinatos, entre miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, militares, políticos, empresarios y población civil. También se practicaron numerosos secuestros durante ese periodo. Y además, se produjo el más que sorprendente golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Aquellos años convulsos que se vivieron en el mundo entero, —también en nuestro país—, van a marcar el devenir de los siguientes años. Y aún hoy sigue habiendo secuelas profundas de todo aquello, tanto en la política como en la economía como en la sociedad en general.
Y quizás, a un idealista como John Lennon no le hubiera gustado ver algunas de las cosas más graves que se han vivido en estos casi cincuenta años.
