Apoyo incondicional

Julio García-Casarrubios Sainz
Imagen de archivo de un pleno celebrado en el Parlament catalán /Europa Press

Imagen de archivo de un pleno celebrado en el Parlament catalán /Europa Press

El PP, Ciudadanos y Vox toman la línea de salida de una carrera que no tiene otro objetivo que utilizar el conflicto catalán como caladero de votos en las próximas elecciones del 10-N.

El partido de Casado, se ha dado cuenta de que pedir la aplicación del 155 en Cataluña era un disparate político y jurídico, y ha decidido cambiarlo por la petición de establecer la Ley de Seguridad Nacional, que conlleva entre otras medidas que el Gobierno central se haga con el control de los Mossos. Ciudadanos siempre pensando en situarse por encima del PP, pide directamente la aplicación del 155 y que Sánchez rompa todos los acuerdos con independentistas. Y Vox ya se sale, pidiendo llevar a la cárcel al Gobierno de Torra.

¿Pretendo minimizar o justificar el conflicto catalán? No; ni mucho menos. Todo lo contrario. Es precisamente por su gravedad por lo que los partidos de la oposición tienen la obligación de ponerse a disposición del Gobierno, y apoyarlo sin condiciones en su gestión, en lugar de estar haciendo campaña con un tema tan grave; con un tema que afecta a la Soberanía Nacional; ¡tan patriotas como son!

Pacto antiterrorista

Hagamos un esfuerzo de memoria. Cuando el terrorismo estaba en su pleno apogeo, el entonces jefe de la oposición José Luis Rodríguez Zapatero se puso a disposición del presidente del Gobierno, José María Aznar y le propuso un pacto antiterrorista que entre otras cosas establecía que el terrorismo no se usara nunca como arma partidista.

Aznar lo firmó a regañadientes, pero lo firmó; pacto que jamás cumplió, ni él ni sus sucesores. Pedro Sánchez apoyó incondicionalmente al presidente Rajoy cuando el Parlament atentó contra el Estatut y la Constitución. Eso lo hacen líderes con visión de Estado. No lo que está haciendo ahora la oposición.

El hecho de que España se juegue mucho ante un conflicto planteado por un sector independentista irresponsable, no justifica que la campaña se juegue en territorio catalán, y se utilice para obtener votos. Ante algo tan grave, la oposición, con visión de Estado no tiene otra salida que el apoyo sin fisuras al Gobierno de España; y así el presidente Sánchez, podrá reunirse con ellos para explicar sus planes, y actuar unidos. Cuando algo tiene visos de quebrar las estructuras del Estado, no son lícitas las posiciones interesadas con fines electoralistas. No es de patriotas.

 

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