Cabañeros, el parque nacional vaciado

Mariano Gómez Tierno* Horcajo de los Montes
Paisaje de Cabañeros

Paisaje de Cabañeros

La rica y variada flora y fauna salvaje y los paradisiacos paisajes mediterráneos, hacen de Cabañeros un autentico destino turístico de naturaleza

Ahora que se ha puesto de moda hablar de la España vaciada, haciendo referencia al alarmante despoblamiento de la España rural, fenómeno que está dejando tristemente deshabitados a nuestros pueblos y a nuestros campos, sugiere extrapolar este irreversible proceso al que padece el Parque Nacional de Cabañeros, el mejor representante del bosque mediterráneo en Europa y una joya de nuestro patrimonio natural.

Ciertamente, el Parque Nacional de Cabañeros es el menos visitado de la red nacional de parques, a gran distancia de la media de visitantes de los 15 existentes  en España (Cabañeros 110.000 visitantes anuales; la media 1.000.000). Y ello a pesar de gozar de  una naturaleza privilegiada, de estar situado en el centro de la península entre Toledo y Ciudad Real – apenas a 140 km de Madrid –  y de ser uno de los parques más extensos, siendo más de la mitad de la propiedad del terreno de titularidad pública, lo que permite el uso y disfrute por parte de los ciudadanos. Esto es difícil de explicar.

Su belleza es tan inmensa, y sus valores naturales son tan ricos en biodiversidad que fueron capaces de ganar toda una batalla en los año ochenta al mismísimo Gobierno de la Nación. Los terrenos que estaban destinados de manera irremediable y decisiva a convertirse en un polígono de tiro para la aviación nacional y de la OTAN, se convirtieron primero en Parque Natural y posteriormente en Parque Nacional.

Mucho tuvieron que luchar para conseguirlo: primero los ecologistas, luego los vecinos del entorno y definitivamente el empeño de uno de los últimos linces que quedaban sueltos en Castilla La Mancha, como fue  el mismísimo José Bono, a la sazón Presidente de la Comunidad.

Estos avatares hicieron que el Parque Nacional de Cabañeros narrara una de las historias más bonitas del conservacionismo en el mundo. Su declaración fue todo un ejemplo de cómo la naturaleza y sus valores naturales, hicieron frente, combatieron,  y ganaron la batalla al poder político y económico establecido.

La rica y variada flora y fauna salvaje y los paradisiacos paisajes mediterráneos, hacen de Cabañeros un autentico destino turístico de naturaleza. Rincones como La Raña que nos transporta al Serengeti africano – Cabañeros se conoce también como el Serengeti español-  invita a realizar auténticos safaris 4×4, para divisar aves rapaces u observar el gran espectáculo de la berrea del ciervo; las variadas rutas de ecoturismo existentes en el parque como las que discurren por las riberas del Rio Estena – uno de los mejor conservados de España – son una gozada para los sentidos; los fósiles de cruzianas de trilobites en el Boquerón del Estena nos recuerdan su pasado marino; y las deslumbrantes cumbres de los Montes de Toledo con sus encantadores chorros y cascadas de agua en la subida al Rocigalgo, nos dicen que en Castilla La Mancha además de la emblemática llanura manchega de Don Quijote contamos con zonas de monte, de ríos, además de abundante y diversa  vegetación.

Pues bien, dicho esto, todo parecía indicar que este atractivo y espectacular espacio natural, enclavado en el corazón de  los Montes de Toledo y que ostenta la máxima catalogación medio ambiental como es la de Parque Nacional, podría convertirse en un autentico motor de desarrollo turístico en la zona de influencia socioeconómica cuyos municipios forman y formaban parte de la España deprimida. Desgraciadamente para los habitantes de la comarca no ha sido así. Los pueblos de Cabañeros están igual de vaciados que la mayoría de los pequeños municipios de España. Siendo inapreciable la presencia de un parque nacional. Sin embargo, es una realidad que todos los parques nacionales, exceptuando el de Cabañeros, generan desarrollo y riqueza en los municipios del entorno.

Los motivos causantes de que este parque nacional sea de manera inexplicable el gran desconocido y el menos visitado de la red de parques son todo un misterio. Los que tratamos de buscar una explicación a esta realidad encontramos varios problemas. En primer lugar, la falta  de un modelo de uso público asequible y atractivo para la mayoría de los ciudadanos. En segundo lugar la nula promoción del parque nacional por la desidia de una administración autonómica, que es la única en España que no tiene aún las competencias en la gestión al no haberse realizado las transferencias. En tercero. La falta de voluntad de los presidentes del patronato y de los directores del parque que históricamente en estos casi 25 años de funcionamiento no han mostrado ninguna voluntad de favorecer un desarrollo sostenible, ordenado y razonable que estableciera un equilibrio entre la conservación y el uso público. Es cuarto, la falta de un Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), que llevas años en proceso de aprobación y que no llega nunca. Y por último, otro factor reseñable puede ser la influencia de los poderosos propietarios de las grandes fincas de caza que tienen intereses en que el turismo no se desarrolle.

Muchas fueron las expectativas de desarrollo turístico que se crearon entre los habitantes de la zona en aquellos años cuando se pretendía declarar Cabañeros Parque Nacional. Y muchos fuimos los que nos creímos las esperanzadoras promesas de unas autoridades que auguraban un futuro de crecimiento y riqueza en la zona.

Los políticos que defendían la declaración de parque nacional trataban de contrarrestar la feroz y agresiva campaña  que orquestaron entre la población los poderosos dueños de los grandes latifundios de caza de la zona que se oponían a la declaración de parque nacional, anteponiendo sus interés cinegéticos.

Entre los empresarios que en su momento decidimos emprender un negocio en el sector turístico, arriesgando nuestro patrimonio, hipotecando nuestro futuro y ligándolo al del parque, muchos son los que han cerrado sus establecimientos, otros subsisten con muchas dificultades y los pocos que quedamos en la comarca seguimos luchando sin querer perder la esperanza de que algún día esto cambie. Habiendo perdido las ilusiones creadas, seguimos trabajando con la confianza de que la situación mejore. Entretanto continuamos esforzándonos en ofrecer  un servicio óptimo y un trato cercano y amable con quien se acerca a visitarnos.

*Presidente de Cabañeros HORTUR