Celebrar fracasos

Julio García-Casarrubios Sainz

Se gastaron ingentes cantidades de dinero, los unos para celebrar el referéndum, y los otros para evitarlo; y no dimite nadie. El Gobierno actual tiene la obligación de intentar arreglar el desaguisado, con la única salida: Diálogo, y fórmulas de convivencia para que no nos pase lo que a los del Brexit

Es un fenómeno que no ocurre en ningún otro territorio. Es exclusivo de la política. O mejor dicho: de algunos políticos que tratan de encubrir la realidad. Celebrándolo, pretenden hacernos ver que ha sido un éxito, cuando la realidad es que ha sido un fracaso de incalculables dimensiones. Han fracasado, hemos fracasado todos. Por tanto, no caben celebraciones. La única salida es analizar, y reconocer los errores para corregirlos. Y si los bandos enfrentados no han sido, no son, capaces de hacerlo, por lo menos, ¡que dejen trabajar!, ¡que dejen de pensar en buscar votos!

Pero, ¿el referéndum merece celebrarlo? Sí; lograron urnas y papeletas, pero sin censo, sin junta electoral, sin apoderados, y sobre todo, sin un plan para el día después. Todo basado en la mentira y en la ilegalidad; alimentar fobias contra el españolismo. Celebrar ¿qué? ¿Van a celebrar que han roto socialmente a los catalanes? ¿Van a celebrar la huida de empresas? Los dirigentes del procés no se han dado cuenta de que Cataluña es de los ocho millones de catalanes, y del resto de españoles. No es propiedad de los Torra y Puigdemont.

 

Los votos en el resto de España

Y, ¿en el otro lado? No pudieron afrontarlo de peor manera. Todo siempre dirigido a la idea de que posicionados contra “los putos catalanes” nos daba votos en el resto de España. Con votos o no, da igual, ha sido una irresponsabilidad que nos ha llevado a donde estamos.

El Gobierno Rajoy presumía que con la Ley, la Justicia y mucha dureza iban a evitar que se celebrara el referéndum. Pues el referéndum se celebró, muy cutre, pero se celebró. Hubo urnas, papeletas y votantes. Así el Gobierno central sumido en el más profundo ridículo, optó, por lo peor: cargar contra los votantes para que no pudieran votar. ¿Y todavía insisten en la dureza?

Se gastaron ingentes cantidades de dinero, los unos para celebrar el referéndum, y los otros para evitarlo; y no dimite nadie. El Gobierno actual tiene la obligación de intentar arreglar el desaguisado, con la única salida: Diálogo, y fórmulas de convivencia para que no nos pase lo que a los del Brexit, que se han dado cuenta tarde del error; someterlo después a debate y aprobación en los parlamentos correspondientes, y ratificar el acuerdo mediante un referéndum. Señores del PP y de Ciudadanos no sigan en el error. “No hay otra salida”. Cuanto más se tarde peor.

http://juliocasarrubios.blogspot.com