El cambio climático sigue condicionando los cultivos

Julia Yébenes Ciudad Real
La crisis climática está alterando el ecosistema. En la imagen, una abeja poliniza una flor / Elena Rosa

La crisis climática está alterando el ecosistema. En la imagen, una abeja poliniza una flor / Elena Rosa

UPA ha publicado un documento, en el marco del proyecto Info-AdaptaAgri II, con ocho medidas para que la agricultura y la ganadería se adapten al nuevo escenario

Los irregulares resultados de las cosechas de cereales de invierno, los de secano lastrados por la falta de lluvias, y la inseguridad ante la siembra y recolección de las hortícolas vuelven a evidenciar los efectos del cambio climático en Castilla-La Mancha.

Ejemplo de la realidad cambiante en España es el balance a la baja de la recolección de herbáceos en Castilla y León, una de las comunidades más húmedas de España, ahora con incipientes signos de desertización, en algunos puntos por el fenómeno de la emigración.

Entre diciembre y marzo, el balance hídrico se quedó por debajo de la media, con importantes perjuicios para la mayoría de territorios de tradición cerealística, que Agroseguro está contrarrestando con el pago de los seguros por sequía.

En general, no sólo a nivel nacional sino también Europa vive un escenario climático alterado, que está condicionando los rendimientos de los cultivos, a la baja en una media del 10%, y con sequías en tierras cultivables que están dando lugar a cosechas cada vez más cortas.

Que España tenga una quinta parte de su suelo semidesertizado preocupa a diferentes organizaciones agrícolas, como ha sido el caso de la Unión de Pequeños Agriculturas (UPA), que lleva años implementando herramientas para luchar contra lo que parece irreversible.

Recientemente, ha hecho público un documento, en el marco del proyecto Info-AdaptaAgri II, con ocho medidas para que la agricultura y la ganadería se adapten al nuevo marco.

“España debe convertirse en el laboratorio del cambio climático de Europa. Nuestra posición geopolítica, nuestra realidad climática y productiva y el momento político que viven tanto España como Europa deben hacernos reflexionar y trabajar más intensamente para adaptarnos al cambio”, señalaron desde la entidad en la presentación de la iniciativa.

El manual, respaldado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y la Oficina Española de Cambio Climático, propone acciones muy acertadas para la gestión de suelos, la agricultura de precisión y la digitalización, el monitoreo de plagas, la mejora del abonado y de la biodiversidad, y la economía circular, además de la gestión del agua en regadíos y los sistemas de asesoramiento.

Afortunadamente, en el ámbito público, las administraciones también están tomando conciencia para atajar la desertificación como riesgo, no sólo para el medio natural sino para las personas que lo habitan.

El propio presidente castellano manchego apostó hace pocas semanas por la promoción de un medio ambiente saludable y un entorno seguro en la celebración del Día Internacional de las Familias, con el lema ‘Familias y Acción por el Clima’.

Todas las estrategias han de ser bienvenidas y en ellas debe prevalecer la unión, con instrumentos a favor del medio ambiente y la sostenibilidad, sobre todo en provincias como Ciudad Real, de tradición agrícola y donde el nivel de calentamiento, (aunque no sea el más elevado) está teniendo claros impactos en la agricultura y ganadería.

El adelanto de la temporada de vendimia, el incremento de las floraciones tempranas o el acortamiento de los ciclos fenológicos en distintos cultivos son algunas de estas consecuencias, sin hablar de las reducciones en las concesiones para riegos.

La crisis climática también condiciona la fisiología reproductiva en ganadería, en la viticultura, en cultivos como el pistachero, ajo, y almendro, además de sus lastres en el turismo rural y en la despoblación.

Los defensores de la agricultura y ganadería ecológicas apuestan por los sistemas de producción que respetan el medio ambiente.

Según un estudio de Ecovalia, la implantación de medidas como las cubiertas vegetales, la reincorporación de los restos de poda, o el reciclaje de los residuo os de la agroindustria mitigan de manera patente los gases efecto invernadero en cereales de invierno, olivar y cítricos.

Por ello hay que mirar a Bruselas y hacer caso a las exigencias del gobierno europeo, tras haber dado recientemente un tirón de orejas a los 28 por el insuficiente cumplimiento del Acuerdo de París, a la hora de presentar antes de 2030 planes de recortes de emisiones de gases de efecto invernadero. El planeta, avisan, se está agotando, con pocos márgenes de actuación cuando el calentamiento y sus efectos sean insalvables.