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21 julio 2024
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En el El Martinete del XIX se levantó una gran fundición en 1850, cerca de Los Pozuelos de Calatrava

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El Martinete / Clara Manzano
José Mª Golderos Vicario*
El presente trabajo, es el resultado de una recopilación de noticias de la implantación de una fundición del siglo XIX en la provincia de Ciudad Real, en el municipio de los Pozuelos de Calatrava.

Es la historia de la única ferrería en la provincia ciudarrealeña llamada “El Martinete”, que posteriormente fue abandonada en el XX, utilizándose entonces como central hidroeléctrica.

Un siglo atrás, nuestros antepasados, los creadores del grandioso complejo de la ferrería, escondieron uno de los secretos más peculiares de la arquitectura. La primera pregunta al contemplar hoy los restos escondidos del conjunto lamiendo el mismo Guadiana, invadido hoy por exuberante vegetación. Su ubicación lo ha salvaguardado de la especulación y expolio. Los edificios del conjunto, posiblemente los más singulares del patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha. En efecto, la dicha construcción del conjunto industrial tiene, en mi opinión, relación con el impulso de la minería del siglo XIX, consecuencia la revolución industrial. Esa revolución industrial, obtuvo en multitud de pueblos de la región, las primeras líneas de ferrocarril, pueblos mineros y un sin fin de fábricas que transformaron poco a poco el paisaje rural.

Restos de una nave destruida hoy por la acción del tiempo
Restos de una nave destruida hoy por la acción del tiempo

Con “El Martinete” se empieza a contemplar el verdadero tesoro, no como elemento arquitectónico, que lo es, sino como el descubrimiento de las historias de las personas que lo construyeron y lo habitaron, para luego abandonarlo rpresentar algunos secretos que a lo largo de estos años han descifrado, con el objetivo de mostrarlos para que la sociedad tenga la capacidad de valorar la sostenibilidad de cada uno de los bienes que configuran su Patrimonio Histórico.

Las grandes factorías de fundición que se desarrollaron finalizando el siglo XVIII y durante todo el XIX en España, se caracterizaban por unas tipologías arquitectónicas inspiradas en modelos ya probados con éxito en otros países. Estos modelos son las naves industriales aisladas, donde el empresario comienza a considerar la fábrica no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida. Además, los ingenieros ven reconocida su labor con la integración en esta tarea de algunos arquitectos.

Frente a la agricultura, la industria llegó a tener escaso peso en la provincia de Ciudad Real. Los talleres fabriles existentes se caracterizaron por su naturaleza artesanal. La provincia de Ciudad Real sólo contaba con las minas de cinabrio más importante del mundo, es decir, Almadén, que no llegó a poseer ningún tipo de industria de transformación, limitándose los trabajos realizados en la mina a su mera extracción, tras la que se conducía el mercurio en bruto a las atarazanas de Sevilla donde se comercializaba o se enviaba a las minas de Potosí en el Nuevo Mundo.

La riqueza minera de la provincia, además del mercurio, comenzó a ser conocida en 1848, las minas en activo y los 36 escoriales ocupaban únicamente a 280 personas. Las dificultades de las comunicaciones, el mal estado de los caminos y carreteras imposibilitaba un mayor desarrollo económico. El área geográfica donde se localizaban y concentraban los yacimientos mineros en Ciudad Real se situaban al sur de la provincia, sobre la franja metalífera de Sierra Morena.

Las noticias más antiguas acerca de la fundición de metales en la región, se refieren a Las Jabecas para la del azogue de Almadén, que a mediados del siglo XV existían en Almodóvar. En 1597 se alude a una fuslina o fundición que había existido años atrás en el distrito de Almodóvar y en la que se fundían minerales de plomo y plata. No hay noticia de ninguna otra actividad metalúrgica hasta el siglo XIX, en el que, hacia 1845, se instaló, como ya sabemos, la ferrería en el Guadiana, en el término municipal de Los Pozuelos, en el mismo lugar que ocupó luego tras muchos años la central de suministro eléctrico de El Martinete. (Quirós, 1992: 114).

Al parecer esta ferrería tuvo bastante actividad, enviando productos incluso fuera de la península. (Hosta, 1865: 41) La denominación de El Martinete se hace referencia por un lado, al mazo o martillo accionado por ruedas hidráulicas y por otro, al taller dónde se utilizaban dichos mazos. Por ello, qué el edificio objeto de estudio mantenga este nombre. Son las noticias que se tienen sobre el origen del complejo industrial de El Martinete, apareciendo citado en las informaciones del Diccionario Geográfico, Estadístico e Histórico de España y sus posesiones de ultramar de Pascual Madoz.

Según fuentes orales recogidas por Macario León Nieto “…el establecimiento se creó entre 1840 y 1850, y todo comenzó cuando unos cazadores del norte de España, vinieron y encontraron piedras de hierro, que fueron llevadas y examinadas por ingenieros. Después de un tiempo, esos señores y algunos ingenieros volvieron, según comentarios de la época una compañía francesa. Se decidió empezar con los trabajos de construcción con personal especializado de diversos pueblos: Entre ellos el maestro Julián Contreras, que junto a su familia fueron uno de los primeros pobladores de Los Pozuelos. Según este autor, “las obras duraron algunos años, se hicieron viviendas para el personal y casas para los jefes y personal de fundición que vinieron del Norte (Bilbao). También se levantaron almacenes para el material fundido.

Actualmente El Martinete se encuentra en término de los Pozuelos, pero esto no fue siempre así; de hecho en los momentos de su construcción pertenecía al término municipal de Corral de Calatrava. Lo que actualmente pertenece al término de Corral de Calatrava, en el siglo XVI y XVII, pertenecía a tres encomiendas: la de Corral de Caracuel, Herrera y Bolaños. que se repartían 14.703 h. que componen el actual término.

En definitiva y con los datos que conocemos hasta el momento, se puede llegar a las siguientes conclusiones: Francisco Pérez Crespo formó parte de una burguesía madrileña que se dedicó a invertir en propiedades surgidas de las desamortizaciones. Éste sería el caso de las tierras pertenecientes a la antigua Encomienda de Herrera, donde se instaló la ferrería. Parece ser que se conocía bien este ámbito industrial, puesto que era un sector muy desarrollado en el norte peninsular (Asturias, Cantabria y País Vasco).

Según las instalaciones que se conservan en El Martinete, el método utilizado era el indirecto, es decir, se transformaba primero el mineral en fundición y luego éste, se transformaba en hierro utilizando hornos bajos de afino u hornos de pudelar. Para el primer paso, se construyó un horno en 1865 con una altura de 7 metros.

El complejo construido estaba formado por unas grandes naves industriales. “El Martinete” contaba con patios, zona de talleres, almacenes, hornos de fundición, presa, canal de agua suministrada por Guadiana, etc. no sólo como un lugar de trabajo, sino como un lugar de vida intensa, es la llamada tipología de villa-factoría y estaba formada también por viviendas.

El carbón mineral empezó a sustituir al carbón vegetal, y aunque el hierro resultante era más frágil, produjo una reducción del precio de la fundición. Aunque en “El Martinete” se utilizaría el método indirecto con un horno alto, no se podía competir con la producción que se empezó a conseguir en los Altos Hornos de Vizcaya por las difíciles comunicaciones con La Mancha.

Todo ello, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, las ferrerías hidráulicas fueron disminuyendo su actividad hasta su desaparición. Pudo ser el caso de “El Martinete”, donde los resultados obtenidos no fueron los deseados, que a finales del siglo XIX, decidió su propietario venderlo. Sabemos que la actividad en la ferrería permaneció sólo por 30 años. Tras la desaparición de la ferrería, se instaló una central hidroeléctrica que fue explotada desde 1920. La central hidroeléctrica “El Martinete” se determinó por tener instalada una turbina hidráulica sistema Francis de 216 Hp. (Herce, 1998: 109) que se mantuvo con cierta actividad hasta 1963, suministrando energía eléctrica a Ciudad Real, momento en el que se abandonaron definitivamente las instalaciones. Entonces la vegetación se apoderó del lugar.

*Miembro de Número de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales

NOTA DEL AUTOR-. A mediados del siglo XIX se instala en el municipio una fundición de hierro de grandes dimensiones conocida como El Martinete, cuyos restos pueden admirarse todavía hoy justo al borde del río Guadiana, cuyas aguas fueron aprovechadas para uso en la propia ferrería. La piedra de la que se extraía el hierro procedía de una cantera situada en la finca El Altillo, siendo transportada en carretas de bueyes hasta la fundición, donde eran quemadas con leña extraída de la propia zona debido a que el carbón era muy caro y su transporte muy costoso.

El martinete de Los Pozuelos de Calatrava fue una fundición de hierro construida en torno a 1840 – 1850 en la comarca histórica de Campo de Calatrava, junto al río Guadiana, a 4,6 km. al norte del municipio de Los Pozuelos (Ciudad Real). Su constructor fue el industrial cántabro afincado en Bilbao Francisco Pérez Crespo.

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