Exposición Vinum Vita Est, “El latir condensado de dioses y de hombres”

Isabel Villalta Villalta Ciudad Real
Enrique Jiménez Villalta e Isabel Villalta Villalta, en la entrada a la exposición

Enrique Jiménez Villalta e Isabel Villalta Villalta, en la entrada a la exposición

La Exposición Vinum vita est. Historia y Arqueología del Vino en Castilla La Mancha, que se muestra temporalmente en el Museo Provincial de Ciudad Real, nos conduce a un recorrido diacrónico por el cultivo de la vid y la cultura del vino en nuestra región. En sus salas bullentes como el mosto en octubre, se concentra desde las primeras muestras de ofrenda a los dioses a su desarrollo como bien de progreso de los hombres de esta tierra.

Castilla la Mancha reúne la mitad de la superficie de viñedo y producción de vino en España. El interés por su cultivo y elaboración procede de las primeras culturas que han habitado el territorio, donde la constancia arqueológica, en yacimientos como el de Sisapo de orígenes Ibérico-Tartésico y posterior municipium romano (La Bienvenida-Ciudad Real), data de 2.700 años de antigüedad.

Desde esa primera etapa prerromana en el orden civilizador investigado, de la que se pueden ver significativas piezas, tales como cerámica ibérica y tartésica, fase larga y fecunda sumergida aún mucha de ella en el subsuelo sur peninsular y en el bagaje de las culturas que concentramos los naturales de esta zona, y los intercambios culturales con los fenicios, desde más de 1000 años a.C., constancia de la que se muestran ánforas originales o se recrea un pecio en la Exposición, pasando por la enorme influencia griega con su presencia en las costas de la península, con cráteras y otros elementos rituales originales o recreados exhibidos, la conquista y decisiva colonización romana, que activó significativamente la viticultura y de la que podemos ver igualmente piezas de labranza o vasijas vinateras, recreaciones pompeyanas de tabernas, de presencia fehaciente en la región o el campamento de una centuria, cuyos soldados, si en otras zonas geográficas en sal, aquí cobraban en vino sus servicios a la conquista de Hispania; visigodos (parte central de un ara que apareció en tierras agrícolas cercanas al río Jabalón solo unos días antes de la apertura de la Exposición -¡cuánto, por remover!-), árabes (con su sensualidad oriental activada en el vino, por ejemplo) y cristianos (con sus celebraciones litúrgicas, valga), su presencia importante en la literatura (El Quijote, El galán de la Membrilla), la financiación de la construcción de la madrileña Puerta de Alcalá con vino de Valdepeñas; exvotos, mapas, dibujos, cartografía; nuestras bodegas más recientes, la venta recreada con sarmientos haciendo porche, llena de elementos que todavía huelen a sudor del campo majuelero y a vino antes de las flamantes técnicas recolectoras y las innovadoras y asépticas bodegas actuales…, la vid y el vino, explotados cada vez con mayores recursos a lo largo de estas culturas en nuestra región de Castilla la Mancha, han influido destacadamente en la economía y las tradiciones sociales de esta tierra, corazón geográfico de la península Ibérica, corazón de la vida espiritual y humana.

La Exposición, entre tantas cosas reunidas para amplia y precisa visualización y aprecio de un cultivo y producción tan significativos en la Mancha, y especialmente por su extensión en la provincia de Ciudad Real, en 700 metros cuadrados de espacio museístico, muestra, por último o en medio del placer de hacer y beber vino, epígrafes originales de origen romano como el que reza “Disfrútame con gusto”.

Vayan, les gustará la visita y se sentirán más ricos y afortunados castellano-manchegos, con sus raíces más hondas, dulces y jugosas y, cuando quepa, más capaces de seguir apostando por el cultivo de la vid; vayan aunque no sean de esta región porque aprenderán del orden universal del desarrollo de la sociedad y las culturas.

Además, allí, en sus salas en el Museo Provincial de Ciudad Real, el próximo día 24 de enero por la tarde, miércoles, habrá recital de versos a este producto elixir de los dioses, contenidos en el libro Palabras de vino del Encuentro Oretania de Poetas (Ediciones C&G, 2017). Y podría, si a alguien le apetece, bailarse un ditirambo. Que el vino es vida,  elevación y alegría.

Brindaremos por su riqueza.